Por Wildo González, economista de Basa Capital.
El presente informe tiene como objetivo aportar elementos complementarios para el análisis de la coyuntura macroeconómica de Paraguay en 2025, partiendo del escenario base contenido en el Informe de Política Monetaria (IPoM) publicado en marzo por el Banco Central del Paraguay (BCP). En dicho informe, se proyecta un crecimiento económico de 4,0% y una convergencia de la inflación hacia la nueva meta del 3,5%, en un contexto de relativa estabilidad interna y normalización de condiciones climáticas.
Sin embargo, el entorno internacional continúa presentando focos de incertidumbre que podrían alterar la evolución prevista de las principales variables macroeconómicas. Este documento identifica tres grupos de factores de riesgo que merecen seguimiento en los próximos trimestres:
- una posible desaceleración global más pronunciada, vinculada a tensiones comerciales y caída de la demanda por commodities,
- un eventual endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, y
iii. la posibilidad de un traspaso inflacionario mayor al anticipado como consecuencia de la reciente depreciación del tipo de cambio.
Estos factores no implican que el escenario base deba descartarse, sino que resaltan la importancia de considerar posibles desvíos que podrían materializarse con rezagos temporales, y que requerirían una adecuada preparación de la política económica para sostener la estabilidad y el crecimiento.
- Introducción
El año 2025 comenzó con señales mixtas en los mercados internacionales: por un lado, algunos indicadores apuntan a una gradual desaceleración de las principales economías, mientras que por otro, persisten focos de volatilidad relacionados a conflictos comerciales, presiones geopolíticas y ajustes en la política monetaria global. En este contexto, Paraguay mantiene fundamentos macroeconómicos sólidos, respaldados por una recuperación en sectores clave y condiciones financieras aún favorables.
El Banco Central del Paraguay, en su Informe de Política Monetaria de marzo, actualizó sus proyecciones para 2025, elevando la estimación de crecimiento del PIB a 4,0% y ratificando una trayectoria descendente de la inflación hacia el centro de su nueva meta. Si bien estas previsiones se encuentran respaldadas por los datos recientes, existen factores exógenos que podrían generar desvíos en los próximos trimestres.
Este informe tiene como propósito principal identificar y analizar dichos factores de riesgo. Lejos de cuestionar el escenario base planteado por el BCP, se busca complementarlo con una mirada prospectiva que considere distintos canales de transmisión de shocks internacionales —comerciales, financieros y cambiarios— que podrían incidir sobre la economía paraguaya con rezagos, afectando tanto la dinámica del crecimiento como la convergencia inflacionaria. Estos factores no implican que el escenario base deba descartarse, sino que resaltan la importancia de considerar posibles desvíos que podrían materializarse con rezagos temporales, y que requerirían una adecuada preparación de la política económica para sostener la estabilidad y el crecimiento.
- Panorama Base: Puntos centrales del IPoM de marzo 2025
El Banco Central del Paraguay, en su Informe de Política Monetaria correspondiente a marzo de 2025, delineó un escenario macroeconómico favorable para el año en curso. La proyección de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) fue revisada al alza, desde 3,8% a 4,0%, impulsada por una combinación de factores: recuperación en sectores como servicios, construcción y ganadería; mejoría en los indicadores de inversión; y una expectativa de normalización progresiva de las condiciones climáticas que habían afectado a la agricultura en trimestres anteriores.
En materia de precios, el BCP mantiene la expectativa de una convergencia de la inflación hacia su nuevo objetivo del 3,5%. La decisión de reducir la meta desde 4,0% a 3,5% fue anunciada a fines de 2024, en línea con la consolidación de un entorno de menor inflación estructural. Durante el primer trimestre de 2025, se observaron presiones inflacionarias puntuales asociadas a alimentos, pero la inflación subyacente (SAE) se mantuvo contenida. En consecuencia, la Tasa de Política Monetaria (TPM) se mantuvo en 6,0%, reflejando confianza en que dichas presiones eran transitorias.
Desde el punto de vista externo, el IPoM identifica un entorno global con menor crecimiento, pero sin eventos disruptivos inmediatos. No obstante, algunos elementos emergentes —como la evolución del comercio global y los flujos financieros internacionales— podrían generar tensiones adicionales no plenamente incorporadas en el escenario base.
- Factores de riesgo y desvíos potenciales
- Riesgo comercial global: tensión acumulada con rezago
Uno de los principales elementos de incertidumbre proviene del creciente deterioro del comercio internacional. La intensificación de conflictos arancelarios entre las principales economías, sumada a medidas proteccionistas en sectores clave como la tecnología, manufactura y agroindustria, ha comenzado a repercutir en las cadenas de valor globales y en las expectativas de crecimiento.
Para Paraguay, cuya economía mantiene una alta exposición a mercados externos, este tipo de shocks puede afectar principalmente a través de dos vías:
- el canal de precios internacionales, con implicancias directas sobre productos clave como la soja y la carne, y
- el canal de volumen exportado, ante una demanda global más débil.
Diversos estudios apuntan a un rezago de entre 8 y 12 meses entre la materialización de estos shocks y su impacto efectivo sobre economías exportadoras de commodities como la paraguaya. Este horizonte coincide con el segundo semestre de 2025, por lo que resulta crucial monitorear de cerca la evolución de los flujos comerciales, especialmente con China, Brasil y Argentina, que son los principales destinos de exportación.
- Riesgo financiero externo: condiciones más restrictivas y mayor volatilidad
El segundo foco de riesgo se vincula a un eventual endurecimiento de las condiciones financieras internacionales. Si bien los mercados financieros globales han mostrado cierta estabilidad, el ciclo de política monetaria de la Reserva Federal se mantiene en un punto incierto, con una pausa en la reducción de tasas debido a la persistencia en la inflación en Estados Unidos, y al incremento sustancial en las expectativas de inflación, resultado de las tarifas a las importaciones. Esto ha generado episodios de volatilidad en los mercados emergentes, presionando sobre monedas y tasas de interés locales.
Para Paraguay, esto podría implicar:
- Menor acceso a financiamiento externo a tasas favorables, tanto para el sector público como privado.
- Incremento en los spreads soberanos y corporativos.
- Mayor sensibilidad del tipo de cambio ante movimientos en tasas globales o cambios en el apetito por riesgo.
Un entorno financiero externo más restrictivo puede no solo encarecer el costo del capital, sino también inducir ajustes en portafolios que afecten la liquidez doméstica, especialmente en un mercado financiero aún poco profundo.
- Riesgo cambiario-inflacionario: traspaso más persistente a precios
Finalmente, la evolución reciente del tipo de cambio plantea un riesgo adicional sobre el proceso inflacionario. Aunque el IPoM señala que hasta el momento no se han observado efectos significativos en la inflación subyacente, la depreciación acumulada del guaraní desde finales de 2024 ha sido mayor a lo anticipado.
En este contexto, es posible que se esté subestimando la magnitud y persistencia del traspaso cambiario a los precios internos, especialmente considerando el perfil importador de varios bienes esenciales (energía, fertilizantes, tecnología). Si bien la credibilidad del esquema de metas de inflación permanece sólida, un entorno de inflación SAE al alza podría retrasar la convergencia al nuevo objetivo.
Este riesgo se acentúa considerando que el cambio en la meta inflacionaria se realizó en un contexto aún incierto. Si las presiones externas persisten y se prolonga la volatilidad cambiaria, podrían requerirse ajustes en la comunicación o en el ritmo de política monetaria para evitar desanclar expectativas.
- Implicancias para la formulación de políticas
El contexto descrito en las secciones anteriores sugiere que, si bien el escenario base delineado en el IPoM de marzo 2025 es consistente con los datos observados hasta ahora, existen riesgos relevantes que podrían modificar su trayectoria en los próximos trimestres. En ese marco, resulta clave que las políticas macroeconómicas mantengan un enfoque preventivo, flexible y coordinado, de modo a mitigar impactos potenciales y preservar la estabilidad.
- Política monetaria: flexibilidad con anclaje
La estrategia de mantener la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 6,0% refleja la confianza del Banco Central en una reversión de las presiones inflacionarias de corto plazo. No obstante, ante el riesgo de que el traspaso cambiario sea más persistente o que la inflación SAE comience a acelerarse, será clave preservar márgenes de maniobra para eventuales ajustes, sin comprometer el anclaje de expectativas.
La credibilidad del esquema de metas de inflación debe mantenerse como activo fundamental. En ese sentido, una política de comunicación proactiva —que reconozca los riesgos del entorno externo sin inducir alarma— puede ser más efectiva que ajustes abruptos en tasas, permitiendo alinear las expectativas con una senda razonable de convergencia al nuevo objetivo de 3,5%.
- Política fiscal: preparación contracíclica y prudencia
Si los riesgos globales extremos identificados se materializan, la política fiscal podría desempeñar un papel más activo en sostener la demanda interna. En particular, el fortalecimiento de la inversión pública con foco en infraestructura resiliente, conectividad y logística podría actuar como amortiguador frente a shocks externos, al tiempo que mejora la competitividad estructural.
Dicho esto, cualquier expansión fiscal debe considerar las reglas existentes de sostenibilidad y no comprometer la tendencia decreciente de la deuda pública sobre PIB. La experiencia reciente sugiere que una gestión prudente de los espacios fiscales otorga grados de libertad ante escenarios adversos, y su preservación sigue siendo clave para la credibilidad macroeconómica de Paraguay.
- Sector financiero y tipo de cambio: vigilancia y liquidez en moneda local
En un entorno externo más volátil, la estabilidad financiera requiere atención especial. Resulta importante que las autoridades refuercen la vigilancia sobre la liquidez en moneda local, de modo a evitar tensiones innecesarias en los mercados monetarios o cambios abruptos en las condiciones de financiamiento doméstico.
Asimismo, el sistema financiero debe continuar fortaleciendo su capacidad de absorción de shocks externos, incluyendo pruebas de estrés y monitoreo del descalce cambiario. Una coordinación fluida entre el BCP, MEF y las entidades supervisadas es esencial para responder con agilidad ante posibles episodios de tensión financiera o cambiaria.
- Conclusión
Las perspectivas macroeconómicas de Paraguay para 2025 se sostiene sobre fundamentos relativamente sólidos, con un crecimiento proyectado en torno al 4,0%, presiones inflacionarias contenidas y un entorno financiero interno todavía favorable. Sin embargo, el contexto internacional actual plantea una serie de riesgos que podrían alterar esta trayectoria, en particular a través de los canales comercial, financiero y cambiario.
Este informe no pretende cuestionar el escenario base presentado en el IPoM de marzo, sino más bien complementarlo con una mirada prospectiva que incorpore elementos de incertidumbre crecientes en el entorno global. La identificación temprana de estos riesgos permite fortalecer la preparación del sector privado y alistar acciones posibles que colaboren a mitigar el impacto de este escenario internacional incierto.
Para el sector privado, la clave hacia adelante será mantener una postura de vigilancia activa, con herramientas listas para adaptarse si las condiciones lo requieren. Ello implica combinar prudencia y flexibilidad, reforzar la calidad de la comunicación hacia (y entre) los agentes económicos y continuar mejorando la capacidad del país para absorber y adaptarse a shocks externos.
En este contexto, contar con escenarios alternativos no solo mejora la calidad de la toma de decisiones, sino que también contribuye a sostener la confianza de los mercados, los inversores y la ciudadanía en general. Paraguay tiene la oportunidad de fortalecer aún más su resiliencia macroeconómica, siempre que mantenga una visión integral, anticipatoria y coordinada de la política económica.
