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DNIT cerró el ejercicio 2025 con un aumento acumulado de G. 3,3 billones frente al 2024

La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) cerró el ejercicio con un aumento acumulado de G. 3,3 billones frente a 2024, sostenido por la dinámica de los impuestos internos.

El comportamiento del comercio exterior estuvo condicionado por la apreciación del guaraní, un factor clave para proyectar costos, precios y competitividad del sector agrícola.

El cierre fiscal de 2025 dejó señales mixtas pero relevantes para la economía paraguaya. Mientras la recaudación total mostró un crecimiento sólido, el desempeño diferenciado entre impuestos internos y comercio exterior aporta elementos clave para analizar el escenario productivo y las perspectivas del agro en el corto y mediano plazo.

La DNIT concluyó el ejercicio fiscal 2025 con un crecimiento acumulado del 8,5% en la recaudación, consolidando un incremento de G. 3.315.938 millones respecto al mismo período de 2024. El resultado refleja una mayor actividad económica interna, aunque con desafíos persistentes en el frente externo.

Solo en diciembre de 2025, la recaudación en efectivo alcanzó G. 3.008.649 millones, equivalentes a US$ 457,7 millones, lo que representó una leve suba interanual del 0,2%. Este desempeño se dio a pesar de contar con un día hábil menos en comparación con diciembre de 2024, lo que permitió sumar G. 6.726 millones adicionales, equivalentes a US$ 1,0 millón.

El principal sostén del crecimiento volvió a ser la tributación interna. Los Impuestos Internos totalizaron G. 1.535.134 millones (US$ 219,9 millones), con una expansión interanual del 4,6%. En términos absolutos, esto implicó G. 67.317 millones más (US$ 9,6 millones), impulsados por sectores como comercio, bebidas y tabaco, electricidad y agua, restaurantes y hoteles, así como la fabricación de productos minerales no metálicos.

En contraste, los impuestos vinculados al comercio exterior cerraron diciembre con una recaudación de G. 1.473.515 millones (US$ 211,0 millones), lo que significó una caída interanual del 3,9%. Este retroceso se produjo aun cuando las importaciones crecieron 12% en valor imponible en dólares. La principal explicación estuvo en la apreciación del guaraní, que alcanzó el 16% en diciembre, reduciendo la base imponible medida en moneda local y, por ende, el ingreso efectivo al fisco.

Desde la óptica agrícola, este comportamiento cambiario tiene implicancias directas. Por un lado, un guaraní más fuerte puede aliviar parcialmente el costo de insumos importados, como fertilizantes, agroquímicos y maquinaria. Por otro, plantea desafíos en términos de competitividad para los productos de exportación, especialmente granos, donde los márgenes están estrechamente ligados al tipo de cambio.

El crecimiento sostenido de la recaudación interna sugiere un entorno económico más ordenado, que puede traducirse en mayor previsibilidad macroeconómica. Para el sector agropecuario, este contexto es relevante a la hora de proyectar inversiones, planificación de zafras y adopción tecnológica, especialmente en un escenario donde la eficiencia productiva y el control de costos son determinantes.

Así, el cierre fiscal de 2025 no solo deja un balance positivo para las cuentas públicas, sino que también aporta señales clave para interpretar el escenario en el que se desenvolverá la actividad agrícola en los próximos ciclos productivos.

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