El ministro de Economía, Carlos Fernández, afirmó ante el Congreso que el principal problema del sistema jubilatorio público no son los montos, sino la falta de una edad mínima única para todos los aportantes.
La propuesta del Ejecutivo eleva la jubilación extraordinaria a 57 años y la ordinaria a 62, frente a un promedio actual de retiro de apenas 52 años, con casos extremos en sectores deficitarios.
El debate sobre la reforma de los fondos jubilatorios de los empleados públicos se instaló este lunes en el Congreso, donde el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) defendió un cambio estructural para frenar el creciente rojo de la Caja Fiscal. Con un déficit que cerró 2025 en US$ 380 millones y que hoy se cubre con recursos del Tesoro, el Gobierno sostiene que sin una edad mínima homogénea el sistema seguirá profundizando su desequilibrio financiero.
El proyecto de reforma de los fondos jubilatorios para empleados públicos inició su debate este lunes en una audiencia entre autoridades del MEF y la Comisión Permanente del Congreso. La principal medida que explica el desequilibrio de la Caja Fiscal es la ausencia de una edad única para los distintos grupos de aportantes, señaló el ministro Carlos Fernández.
La propuesta del Ejecutivo es que todos los grupos de aportantes cuenten con una edad mínima de jubilación extraordinaria de 57 años y una mínima para la jubilación ordinaria de 62 años.
La jubilación promedio actual es de 52 años para todos los sectores aportantes. No obstante, existen grupos deficitarios como el caso de los maestros, las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. En estos grupos se registran casos de jubilaciones a los 50 años, e incluso casos de jubilación con menos de 40 años.
En cuanto a montos, la jubilación promedio de estas tres cajas con déficit está por debajo de los G. 10.000.0000. “No es un problema de montos, sino que falta una edad mínima para la jubilación”, afirmó el ministro en declaraciones a la prensa a la salida de la reunión.
El déficit en conjunto de la Caja Fiscal, que administra los fondos jubilatorios de funcionarios públicos, cerró en US$ 380 millones en el año 2025. Este déficit es subsanado por Recursos del Tesoro (impuestos). La situación seguirá creciendo exponencialmente mientras no se cuente con una edad única para los distintos grupos aportantes, reiteró el ministro durante la audiencia con los congresistas.
