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Paraguay amplió sus fronteras productivas y comerciales en el 2025

Nuevos mercados para carnes, avances inéditos en genética animal y exportaciones no tradicionales marcaron un 2025 de expansión productiva y comercial.

Inversiones industriales, incorporación de tecnología y mayor valor agregado consolidaron al país como un actor confiable en la provisión de alimentos y productos agroindustriales.

En un contexto de creciente demanda mundial de alimentos, Paraguay cerró 2025 con avances sustanciales en la apertura de mercados, la diversificación exportadora y la industrialización del sector productivo. El país no solo amplió destinos para sus productos tradicionales, sino que también incursionó con éxito en nuevos rubros, fortaleciendo su competitividad y proyección internacional, según el balance presentado por la Unión de Gremios de la Producción (UGP).

A lo largo del año, Paraguay logró consolidar una estrategia orientada a ampliar su presencia en mercados internacionales, apoyada en la diversificación productiva y el agregado de valor. En el rubro frutihortícola, se concretaron hitos como la exportación de zapallo a Uruguay, la primera exportación de pomelo fresco, tanto para consumo como para industrialización, y el envío de limón taití a la Argentina, ampliando la oferta exportable del país.

El proceso de diversificación también alcanzó a nuevos segmentos industriales. Durante 2025 se inició la elaboración de lácteos derivados de búfalo a escala industrial y se concretó el primer envío de masticables bovinos deshidratados para mascotas con destino a Chicago, marcando un avance en productos de mayor valor agregado.

En el sector ganadero, el año estuvo marcado por una fuerte proyección genética. Se destacó la exportación de embriones Brangus a la Argentina, un hecho que no se registraba desde hacía tres décadas, la histórica venta de semen de toro a Brasil y la exportación de machos caprinos Anglo Nubian Caapucú a Uruguay. A estos hitos se sumó la primera exportación de genética ovina Texel a ese mismo país, consolidando a Paraguay como proveedor regional de genética de alto nivel.

La apertura de mercados para la carne fue otro de los ejes centrales del año. Israel habilitó su mercado para la carne ovina paraguaya, Singapur autorizó el ingreso de carne bovina y huevos producidos en el país, mientras que El Salvador y Filipinas se incorporaron como nuevos compradores de carne paraguaya. Además, se registró el primer embarque de carne bovina congelada kosher con destino a Estados Unidos. En el ámbito regional, Argentina habilitó el ingreso de carne porcina y menudencias, ampliando el comercio intrarregional.

En paralelo, Taiwán habilitó frigoríficos paraguayos para carne porcina y bovina y se reactivaron negociaciones para retomar los envíos de soja a ese mercado, suspendidos desde hace once años. Japón, por su parte, anunció el inicio del proceso para habilitar su mercado a la carne paraguaya, uno de los objetivos estratégicos de largo plazo del sector.

Este dinamismo exportador estuvo acompañado por inversiones estratégicas en infraestructura, industrialización y tecnología. Entre los principales proyectos se destacó la firma de un acuerdo para avanzar en la producción de fertilizantes verdes en Villeta, alineado con las tendencias globales de sostenibilidad, así como la incorporación de innovación agrícola mediante el modelo ForwardFarming. También se concretaron obras clave como la inauguración del Silo Agrofértil Capitán Bado, la puesta en marcha de un moderno molino y silo en Villa Oliva, la instalación de una planta procesadora de ají en San Pedro y el anuncio de una planta de biocombustibles en Canindeyú.

El balance del año mostró resultados récord en el sector cárnico, tanto en faena como en exportaciones, y el mayor nivel de industrialización de soja de los últimos diez años. De esta manera, Paraguay no solo amplió sus mercados, sino que fortaleció capacidades internas que sientan las bases para un crecimiento sostenido y competitivo en los próximos años.

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