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Cuello de botella en el río Paraguay: ANNP ajusta controles y anuncia dragado para evitar otra crisis logística

La Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) ultima un protocolo de emergencia ante la bajante del río, con controles diarios de calado y tránsito escalonado de barcazas.

Benjamín Martínez, jefe de Dragado, advierte que sin orden y mediciones en tiempo real el canal puede cerrarse en horas, como ocurrió el año pasado, cuando casi 600 embarcaciones quedaron varadas.

Con la experiencia fresca de la última gran bajante y un escenario hidrológico que vuelve a encender alertas, la Administración Nacional de Navegación y Puertos (ANNP) se prepara para enfrentar un nuevo período crítico en el río Paraguay. El objetivo es claro: evitar el colapso del tráfico fluvial mediante un protocolo estricto de control de calados, uso intensivo de tecnología y el inicio del dragado en uno de los pasos más sensibles de la hidrovía.

La reunión clave, prevista inicialmente para ayer, reunió desde temprano a las instituciones involucradas en la navegación fluvial. “Fue una muy buena convocatoria, porque esto es de interés nacional”, señaló Benjamín Martínez, jefe de Dragado de la ANNP. El encuentro sirvió para avanzar en la redacción final de un protocolo que se activará cuando la crisis esté plenamente instalada, algo que podría ocurrir entre mediados de febrero y marzo.

El plan se apoya en lo aprendido durante la bajante del año pasado, cuando se aplicaron medidas de emergencia en pleno colapso. “Ahora la idea es empezar antes, con reglas claras y cada institución cumpliendo su rol”, explicó Martínez. La Prefectura Naval mantendrá su función de policía fluvial y será la encargada de autorizar el franqueo de las embarcaciones, mientras que la Gerencia de Navegación de la ANNP realizará mediciones diarias del fondo del canal.

Esas mediciones batimétricas serán determinantes. Según el ancho y la profundidad disponibles, se definirá cuántas barcazas podrá llevar cada convoy. “Si una embarcación llega con 14, 16 o 20 barcazas, la batimetría nos dirá si pasa con cuatro, con dos o incluso de a una”, recordó Martínez en entrevista con ABC TV. En el peor momento del año pasado, algunos convoyes debieron dividirse al extremo: una sola barcaza por cruce, con embarcaciones que tardaban semanas en completar el tránsito.

Otro punto central será el ordenamiento de los amarraderos. Se buscará mantener libre el último punto antes del canal crítico para evitar maniobras riesgosas y retrocesos forzados cuando una nave ya no pueda franquear el paso. “No puede ser que el primero que llega ocupe el lugar y después no haya dónde amarrar”, subrayó.

La tecnología también jugará un papel clave. La ANNP reforzará el uso del sistema automático de identificación (AIS), que permite monitorear en tiempo real el calado declarado, la posición y el horario estimado de llegada de cada embarcación. El objetivo es evitar aglomeraciones como la del año pasado, cuando se concentraron casi 600 naves y el embotellamiento demandó cerca de un mes para normalizarse.

Pero el control será más estricto aún. La Prefectura medirá efectivamente el calado real de cada embarcación. “Muchas declaran 10 pies y traen 10 y medio. Ese medio pie puede hacer que se queden varadas y bloqueen todo el canal”, advirtió Martínez. El mensaje a los armadores es directo: más vale cargar un poco menos que quedar amarrados 50 días, como ocurrió en casos recientes.

En cuanto a la profundidad actual del cuello de botella, las últimas mediciones indican unos 14 pies, cerca de cuatro metros. Sin embargo, ese margen es engañoso. “Nosotros necesitamos 3,30 metros para pasar a carga completa, más al menos 30 centímetros de seguridad. Ese excedente se puede perder en horas si el sedimento empieza a moverse”, explicó. A diferencia de otros pasos críticos, donde la reducción es lenta, en este punto la profundidad puede variar minuto a minuto.

Por eso, la ANNP realizará mediciones diarias y actualizará el eje del canal, que incluso puede desplazarse lateralmente decenas de metros. Esa información será distribuida en formato digital para que los capitanes la carguen en sus sistemas de navegación y no operen “a ciegas”, sino con coordenadas precisas y apoyo del GPS.

El último anuncio no es menor: el dragado en la zona comenzaría la próxima semana. A partir de allí, las autoridades seguirán evaluando día a día la estabilidad del canal. “La idea es ayudar a la navegación y evitar que el problema nos explote de nuevo”, resumió Martínez, confiado en que el orden, la coordinación y la información en tiempo real pueden marcar la diferencia en la próxima bajante del río Paraguay.

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