abdb4a3197dd_Banner_portada

Bonos sostenibles apuntan a un nuevo récord: la emisión global llegaría a US$ 900.000 millones en 2026

Moody’s prevé un mercado firme pese a tensiones geopolíticas y cambios políticos, con los bonos verdes nuevamente al frente.

La transición climática, la adaptación y la infraestructura digital concentran las nuevas oportunidades de financiamiento sostenible.

La emisión global de bonos sostenibles alcanzaría los US$ 900.000 millones en 2026, un nivel prácticamente idéntico al de 2025, según las proyecciones de Moody’s Ratings, que anticipa un mercado resiliente impulsado por la necesidad de financiar la transición climática, la adaptación a eventos extremos y la expansión de la infraestructura digital

De acuerdo con el informe Financiamiento sostenible – Global: Perspectiva 2026, la emisión de deuda sostenible se mantendrá firme el próximo año, aun en un contexto global marcado por obstáculos políticos, prioridades contrapuestas y un escenario macroeconómico y geopolítico más complejo.

Moody’s estima que, del total proyectado, unos US$ 530.000 millones corresponderán a bonos verdes, que volverán a consolidarse como el principal motor del mercado y representarán cerca del 60% de la emisión global. Estos instrumentos seguirán canalizando recursos hacia proyectos de mitigación climática, como energías renovables y eficiencia energética, apoyados principalmente por emisores recurrente.

Los bonos sociales, en tanto, alcanzarían unos US$ 115.000 millones, mientras que los bonos de sostenibilidad, que combinan proyectos ambientales y sociales, se ubicarían en torno a los US$ 190.000 millones. A su vez, los bonos de transición crecerían hasta unos US$ 40.000 millones, casi el doble del récord alcanzado en 2024, impulsados por nuevas guías y estándares que buscan dar mayor credibilidad a este tipo de financiamiento.

El reporte destaca además que la adaptación y la resiliencia climática ganarán protagonismo más allá de la mitigación, en un contexto de mayor frecuencia e intensidad de eventos meteorológicos severos. Gobiernos y entidades públicas incluirán cada vez más proyectos de este tipo en sus programas de bonos sostenibles, especialmente aquellos vinculados a infraestructura y gestión de riesgos.

Otro factor clave será el crecimiento de la infraestructura digital. La fuerte inversión necesaria para expandir centros de datos y sostener el avance de la inteligencia artificial y la computación en la nube abrirá nuevas oportunidades para la deuda sostenible. Moody’s prevé que en 2026 más marcos de bonos etiquetados incorporarán proyectos de centros de datos, con un mayor escrutinio de los inversores sobre su consumo de energía y agua.

A nivel regional, Europa seguirá liderando la emisión global de bonos sostenibles, con cerca de la mitad del total, mientras que Asia Pacífico se mantendrá como la segunda región emisora. América Latina y el Caribe, por su parte, podrían registrar un repunte moderado tras un 2025 débil, apoyados en el liderazgo del sector público y en las elevadas necesidades de financiamiento para el desarrollo sostenible.

En conjunto, Moody’s concluye que, aunque el mercado ya no alcanzará los máximos de 2021 a 2024, la deuda sostenible seguirá siendo un pilar clave para canalizar inversiones hacia la transición energética, la resiliencia climática y la transformación digital de la economía global.

Comentarios