abdb4a3197dd_Banner_portada

26 de enero, Día de la Energía Limpia: la oportunidad que Paraguay no puede perder

por Alexandre Perini

Mientras gran parte del mundo aún lucha por reducir su dependencia de los combustibles fósiles, Paraguay ya opera con una matriz eléctrica prácticamente 100% renovable. No se trata de una promesa futura ni de un plan piloto: es una realidad sostenida por Itaipú, Yacyretá y Acaray, que abastecen casi toda la demanda nacional y generan excedentes exportables.

Cada 26 de enero, el Día Internacional de la Energía Limpia invita a reflexionar sobre la transición energética global. Para Paraguay, la fecha confirma un liderazgo silencioso. Pero detrás de este logro surge una pregunta clave para el capital privado: ¿sabrá el país convertir su ventaja energética en desarrollo productivo?

Un sistema renovable que ya siente presión

En 2025, el consumo eléctrico alcanzó 29.419 GWh, con un crecimiento interanual del 12,5%, el segundo mayor salto de la última década. Itaipú aportó el 87,6% del total, seguida por Yacyretá (10,5%) y Acaray (1,9%). Estas cifras reflejan una economía que acelera, impulsada por expansión industrial, digitalización y nuevos proyectos productivos.

El desafío no es la falta de energía limpia, sino su concentración.

La dependencia casi absoluta de la hidroelectricidad expone al sistema a riesgos climáticos —sequías y variaciones del caudal— y a restricciones derivadas de acuerdos binacionales que limitan la disponibilidad para consumo interno. Proyecciones oficiales advierten que, sin diversificación, Paraguay podría enfrentar saturación eléctrica antes de 2030.

Para los inversionistas, este escenario marca un punto de inflexión.

De exportador de electricidad a plataforma energética regional
Paraguay posee una combinación poco común: energía limpia abundante, costos competitivos y ubicación estratégica en el corazón del Mercosur. A esto se suma estabilidad macroeconómica relativa y un entorno cada vez más receptivo a la inversión privada.

El país ya empezó a diversificar. Itaipú activó su primer parque solar flotante, integrando energía solar con infraestructura hidroeléctrica existente. Paralelamente, el Gobierno lanzó la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde, con la ambición de posicionar al país como futuro exportador de energía transformada.

Estas señales son incipientes, pero claras: la transición dejó de ser ambiental. Hoy es económica.

Solar fotovoltaica, biomasa, almacenamiento energético, transmisión y producción de hidrógeno verde emergen como sectores con alto potencial de retorno, especialmente para capitales que comprenden el valor de entrar temprano en mercados en formación.

Convertir energía en valor

Tener energía limpia no garantiza desarrollo. La diferencia está en cómo se utiliza.

El reto paraguayo es pasar de exportar electricidad en bruto a atraer industrias intensivas en energía, centros de datos, manufactura avanzada y cadenas de valor verdes. Esto requiere infraestructura moderna, marcos regulatorios ágiles, talento técnico y alianzas público-privadas.

Para el capital privado, la oportunidad no está solo en generar energía, sino en construir todo un ecosistema: parques industriales sostenibles, logística, tecnología, servicios financieros especializados y nuevos modelos de negocio basados en sostenibilidad.

Paraguay tiene la materia prima del siglo XXI. Falta escalar su transformación.

Riesgos, timing y visión estratégica
Como toda economía en transición, existen riesgos. La concentración energética, la dependencia climática y la velocidad del crecimiento demandan planificación. Pero también crean una ventana única para quienes sepan leer el momento.

El mercado aún no está saturado. Los proyectos están en fase temprana. El marco institucional evoluciona. Y la presión global por soluciones limpias seguirá aumentando.

Para los inversionistas paraguayos, el mensaje es directo: esperar puede significar llegar tarde.

Un nuevo capítulo económico

Paraguay ya es un referente silencioso en energía limpia. El próximo paso es convertirse en protagonista regional del desarrollo energético.

La transición verde no es solo agenda ambiental: es plataforma de crecimiento, empleo calificado y competitividad país.

La pregunta ya no es si Paraguay tiene energía limpia. La verdadera pregunta es quién estará listo para convertirla en valor.

Fuentes

  • Administración Nacional de Electricidad (ANDE) – estadísticas de consumo eléctrico 2025
  • Itaipú Binacional – datos de generación y parque solar flotante
  • Yacyretá Binacional – capacidad instalada
  • Asamblea General de las Naciones Unidas – Resolución A/77/327 (Día Internacional de la Energía Limpia)
  • Gobierno del Paraguay – Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde
Comentarios