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Frigoríficos niegan distorsiones y atribuyen subas al mercado global

Tras el informe de Conacom, el sector industrial sostiene que Paraguay es tomador de precios y que la carne local refleja las cotizaciones internacionales.

El Centro Paraguayo de la Carne (CPC) argumenta que casi el 66% de la producción se exporta y que los valores internos siguen la dinámica externa, en medio de cuestionamientos sobre competencia.

En respuesta al debate abierto por el estudio de la Comisión Nacional de la Competencia (Conacom), los frigoríficos salieron a fijar postura. A través del Centro Paraguayo de la Carne (CPC), defendieron la estructura del mercado y rechazaron la hipótesis de control de precios, afirmando que los valores de la carne en Paraguay están atados al comportamiento del mercado global. La explicación, sin embargo, vuelve a poner bajo la lupa el peso que tiene la exportación en la formación de precios internos.

El reciente informe “Análisis del Mercado de la Carne Bovina en Paraguay”, elaborado por la Conacom, reavivó el debate sobre el funcionamiento del sector cárnico. Frente a las interpretaciones que sugieren posibles distorsiones, el CPC, que nuclea a los principales frigoríficos del país, sostuvo que la propia evidencia demuestra que Paraguay es un actor integrado al comercio internacional y, por lo tanto, un tomador de precios.

Según los datos citados por el sector industrial, la transmisión de los precios internacionales hacia el ganado en gancho y hacia los precios internos es “intensa y sistemática”, lo que, afirman, descarta la hipótesis de control de precios o conductas colusorias.

En otras palabras, cuando suben o bajan las cotizaciones externas, el mercado doméstico replica ese movimiento.

Paraguay produce alrededor de 640 mil toneladas anuales de carne bovina y ocupa el puesto 12° a nivel mundial. Sin embargo, el dato central es que exporta cerca de 420 mil toneladas, ubicándose dentro del top 10 de exportadores globales.

Este perfil marcadamente exportador es el principal argumento del CPC para explicar la formación de precios.

El coeficiente de orientación exportadora alcanza el 65,9% de la producción total, lo que posiciona al país en el cuarto lugar a nivel mundial en este indicador.

Para los frigoríficos, este porcentaje confirma que casi dos tercios de la producción dependen directamente del mercado externo, lo que condiciona también los valores que enfrenta el consumidor local.

No obstante, la defensa del sector deja abiertos varios interrogantes. Si bien una alta integración internacional implica mayor exposición a las cotizaciones globales, también concentra poder en los actores con capacidad exportadora. En un mercado donde la mayor parte de la producción tiene destino externo, el precio interno deja de formarse exclusivamente por oferta y demanda doméstica y pasa a estar fuertemente influenciado por decisiones comerciales orientadas al exterior.

El propio coeficiente de orientación exportadora creció desde aproximadamente 38% en 2005 hasta niveles cercanos al 64% en la actualidad. Este salto refleja la modernización del parque frigorífico, la apertura de mercados y la consolidación del modelo exportador, pero también redefine el equilibrio entre abastecimiento interno y negocios externos.

Así, mientras el CPC insiste en que la carne paraguaya “sigue al mercado global”, el debate de fondo gira en torno a cómo esa integración impacta en el consumidor local y qué margen real existe para amortiguar las subas internacionales en el mercado doméstico. La discusión ya no pasa solo por si hay o no colusión, sino por el modelo de formación de precios en una economía donde la exportación marca el pulso del sector.

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