Madrid, 25 mar (EFE).- El comercio global alcanzó «máximos históricos» en 2025, con un crecimiento interanual del 6,5 %, impulsado por los bienes relacionados con la inteligencia artificial (IA) y a pesar del aumento de los aranceles por parte de la administración estadounidense.
Esta es una de las conclusiones del informe «Geopolítica y la geometría del comercio global: actualización 2026», publicado este miércoles por la consultora McKinsey&Company, en el que se analiza cómo los aranceles, el auge de la inteligencia artificial y la evolución del papel de China están redefiniendo el mapa comercial hacia bloques cada vez más alineados geopolíticamente.
El «motor principal» del comercio el pasado año fue la inversión en infraestructura para IA, se explica en una nota de la consultora sobre el informe, en el que se detalla que el intercambio de hardware especializado creció un 40 % y ese incremento en la demanda de componentes tecnológicos representó un tercio de todo el crecimiento del comercio mundial.
Este auge tecnológico ha beneficiado principalmente a los centros de producción de Taiwan y Corea del Sur, que suministran semiconductores, servidores y equipos de red; mientras que la expansión global de los centros de datos ha consolidado a Estados Unidos como el principal motor de la demanda de estos bienes.
Otra de las claves, según el análisis, es la reorganización del escenario geopolítico, ya que China ha acelerado su transición para consolidarse como la «fábrica de las fábricas» ante las nuevas restricciones de acceso al mercado estadounidense por la aplicación de aranceles.
Así, el comercio bilateral entre China y Estados Unidos se redujo un 30 % y se desviaron más de 165.000 millones de dólares fuera del corredor principal.
McKinsey explica que, por primera vez desde 2019, las exportaciones chinas de productos de consumo final disminuyeron, mientras que las ventas al exterior de bienes intermedios y de capital aumentaron en más de 175.000 millones de dólares.
En el informe se alerta de que la Unión Europea (UE) se enfrenta a un escenario de presión competitiva, marcado por el incremento de las importaciones chinas y el impacto de los nuevos aranceles en Estados Unidos, y prueba de ello es que el sector de la automoción ha sido el más afectado en 2025, con una caída de 22.000 millones de dólares en su balanza comercial conjunta con EE. UU. y China.
De hecho, las exportaciones de vehículos europeos a Estados Unidos descendieron un 17 % en 2025, mientras que los envíos hacia China se redujeron más de un 30 %, una situación que se ve acentuada por la competencia de los vehículos eléctricos fabricados en China y que ya representan el 15 % de las ventas totales de vehículos eléctricos en la UE. EFE
