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Océanos azules en Asunción

Crédito columna: Marcelo Berenstein, socio en Vinculadores.

¿Qué tienen en común Orlando en los 70, Dubái en los años 90 y Singapur en los 2000? Que antes de su “explosión”, parecían mercados imposibles y hoy son referencias globales en ocio, turismo y entretenimiento. ¿Y por casa cómo andamos? ¿Estamos viendo la cantidad de oportunidades que tienen Asunción y Gran Asunción más allá del real estate?  

El concepto de océano azul fue acuñado por W. Chan Kim y Renée Mauborgne. La idea es simple: hay mercados saturados, llenos de competidores peleando por el mismo cliente -los océanos rojos, teñidos de sangre. Y hay océanos azules: espacios de demanda no explorada, donde no hay competencia porque nadie llegó todavía.

En Paraguay, y específicamente en Asunción y alrededores, con una población cercana a los dos millones de personas, hay varios océanos azules esperando ser descubiertos.

Y uno de ellos, tiene que ver con el ocio de calidad para familias y para adultos mayores.

Un rápido diagnóstico:

Hagamos un ejercicio. Pregúntense: ¿a dónde van las familias paraguayas de clase media y alta los fines de semana?

Las opciones son casi siempre las mismas: shoppings, algún restaurante, algún cumpleaños, y si tienen plata y tiempo, Buenos Aires o Brasil. El problema no es la demanda, la demanda existe y es vigorosa. El problema es la oferta. Es escasa, es repetitiva, y en muchos casos, está muy por debajo de las expectativas de un consumidor que viaja y sabe lo que existe en el mundo.

Paraguay tiene una clase media que creció en la última década. Tiene una diáspora que regresa y trae estándares internacionales. Tiene padres jóvenes que buscan experiencias, no solo productos. Y tiene algo que muy pocos mencionan: una pirámide poblacional que está envejeciendo rápidamente.

Esto nos lleva al segundo gran océano azul.

La silver economy en Paraguay:

En Europa, la economía plateada -es decir, el mercado de personas mayores de 60 años con poder adquisitivo- mueve billones. En Japón, en Australia, en Estados Unidos, es uno de los sectores de mayor crecimiento en turismo, bienestar, entretenimiento y servicios de salud.

En Paraguay, este segmento está completamente ignorado.

Hay adultos mayores con jubilaciones, con propiedades, con tiempo libre y con ganas de vivir bien. Muchos tienen hijos que les pagan experiencias. Exfuncionarios, exempresarios, ejecutivos y profesionales retirados que no quieren sentarse a ver televisión. Quieren viajar, aprender, socializar, moverse, conectar.

¿Qué hay para ellos en Asunción hoy? Casi nada diseñado específicamente para ese perfil.

Eso es un océano azul. No hay tiburones ahí todavía. Pero hay peces -muchos peces- esperando que alguien llegue con una red bien diseñada.

Los espacios concretos de oportunidad:

Veamos sectores específicos donde la oportunidad es real y medible. 

Parques temáticos y de naturaleza: Paraguay tiene uno de los climas más cálidos de la región, ríos, humedales y flora única. No existe un parque de experiencias naturales bien desarrollado en el área metropolitana. Ninguno. El concepto de ecoturismo vivencial de calidad, con infraestructura premium, no existe aquí. Existe en Brasil, existe en Colombia, existe en Costa Rica. En Paraguay, hay espacio libre.

Centros de entretenimiento familiar indoor: las opciones actuales están desactualizadas. El modelo de la nueva generación -combinando realidad virtual, experiencias inmersivas, gastronomía de calidad, zonas de descanso para padres- no existe todavía en el Gran Asunción. El consumidor que fue a un FlyOver en Miami o a un Meow Wolf en Albuquerque vuelve a Asunción y no encuentra nada parecido.

Turismo de bienestar y retiro activo: spas, retiros de salud, centros de yoga y meditación de nivel, clínicas de medicina preventiva con enfoque experiencial. El mercado de wellness global crece a tasas del 10% anual. En Asunción hay atisbos, pero nada consolidado, nada que compita con lo que ofrecen algunos vecinos que apuntan al mercado ABC1, como Punta del Este o Gramado.

Entretenimiento cultural y gastronómico: mercados gourmet permanentes, espacios de cocina en vivo, festivales de cultura gastronómica, experiencias de maridaje. El paraguayo urbano come bien y gasta en eso. Pero el formato innovador no llegó todavía.

Educación experiencial para adultos mayores: universidades de la tercera edad, talleres creativos, viajes educativos organizados, plataformas de aprendizaje con socialización. En Europa son negocios enormes. Acá, el mercado está virgen.

El momento es hoy:

El timing importa, y hoy en Paraguay es favorable por varias razones.

Los costos de terreno en la periferia del Gran Asunción todavía son accesibles comparados con lo que serán en cinco años. La mano de obra calificada existe y es competitiva. El marco jurídico para inversiones extranjeras es uno de los más amigables de la región y el gobierno viene impulsando infraestructura vial que conecta mejor el Gran Asunción, lo cual amplía la zona de influencia de cualquier proyecto de ocio.

Además, hay un factor cultural que a veces se subestima: el paraguayo valora profundamente el tiempo en familia. No es un mercado que hay que convencer de salir. Es un mercado que quiere salir y no encuentra adónde ir bien.

Si eres un inversor que mira Paraguay desde afuera -desde Buenos Aires, desde São Paulo, desde Miami, desde Madrid- y todavía estás esperando la señal, esto es la señal.

Y si eres un empresario local, alguien que ya opera en Paraguay y está buscando diversificar, el sector del ocio familiar y la silver economy te ofrece algo muy valioso: márgenes razonables, demanda real, baja competencia directa y un cliente que, cuando tiene una buena experiencia, vuelve y trae a otros. 

El océano azul no espera para siempre. Eventualmente, alguien llega, instala la bandera, y el océano empieza a tener color. La pregunta no es si esto va a pasar en Asunción. La pregunta es si vas a ser de los que llegaron primero o de los que dijeron «yo lo vi venir» desde la orilla.

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