El Poder Ejecutivo designó al ingeniero Miguel Báez Reyes como nuevo presidente de la Administración Nacional de Electricidad (Ande), en un momento en que el sistema eléctrico enfrenta el desafío de ampliar su capacidad para acompañar el crecimiento de la demanda, sostener nuevas inversiones y responder al proceso de industrialización que experimenta el país.
El cambio de conducción se produce en un contexto en el que la disponibilidad de energía continúa siendo uno de los principales factores de competitividad de Paraguay.
Sin embargo, especialistas coinciden en que ese potencial depende cada vez más de la capacidad de inversión en redes de transmisión y distribución, así como de la ejecución de proyectos que permitan reducir restricciones operativas y mejorar la calidad del servicio.
En el mensaje difundido tras el nombramiento, el presidente Santiago Peña señaló que la misión del nuevo titular será liderar una empresa «más eficiente, moderna y preparada» para acompañar el crecimiento económico. Asimismo, sostuvo que la energía debe traducirse en mayor desarrollo industrial, inversiones y generación de empleo.
La designación llega mientras la Ande mantiene en marcha un amplio programa de expansión de infraestructura. El presupuesto de la institución para 2026 contempla inversiones físicas por alrededor de US$ 511 millones, destinadas principalmente al fortalecimiento del sistema de transmisión, la modernización de la red eléctrica y nuevas obras consideradas estratégicas para responder al crecimiento del consumo.
Entre ellas figura la construcción del segundo circuito de la línea de transmisión de 500 kV Margen Derecha–Villa Hayes, una de las iniciativas más relevantes del Plan Maestro de la empresa.
Paralelamente, la empresa estatal impulsa proyectos orientados a ampliar las oportunidades de integración energética regional. En las últimas semanas avanzó en los estudios de factibilidad para una futura interconexión eléctrica con Bolivia, iniciativa que busca diversificar las alternativas de intercambio energético y fortalecer la infraestructura regional.
Más allá del relevo en la presidencia, el desempeño de la Ande seguirá siendo observado por el sector privado debido a su impacto directo sobre la competitividad del país. La capacidad de ejecutar inversiones, garantizar la confiabilidad del sistema y acompañar el aumento de la demanda energética será determinante para sostener el crecimiento económico y facilitar la instalación de nuevas industrias en los próximos años.
