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IBF llega a Paraguay y busca empresas rentables para invertir

La llegada de IBF Negocios al mercado paraguayo abre una nueva ventana para las empresas locales que buscan capital, una transición accionaria o una salida para sus propietarios.

La firma uruguaya de private equity, con 15 años de experiencia y 21 empresas actualmente en funcionamiento en Uruguay, eligió a Paraguay como su primera plataforma de expansión internacional y proyecta invertir entre US$ 50 millones y US$ 60 millones durante sus primeros tres años.

La estrategia contempla una expansión gradual. Según explicó Hugo Benedetti, fundador y director general de IBF Negocios, la compañía prevé concretar seis adquisiciones en Paraguay durante los próximos tres años: una durante el primer año, dos en el segundo y tres en el tercero. La firma ya comenzó a analizar oportunidades y trabaja actualmente con varias empresas que podrían convertirse en sus primeras operaciones en el país.

La decisión de desembarcar en Paraguay, explicó Benedetti, responde principalmente a la percepción de una economía con estabilidad macroeconómica, crecimiento y una mayor capacidad para atraer capital extranjero. A esto se suma, según la visión de la empresa, el atractivo de un mercado que mantiene tasas de expansión superiores a las observadas en otros países de la región.

“Adquirimos lo que ya funciona”, resumió Benedetti al explicar la filosofía de inversión de la compañía. La estrategia no apunta a crear emprendimientos desde cero ni a asumir proyectos experimentales, sino a adquirir empresas con trayectoria comercial, rentabilidad y marcas consolidadas, para generar retornos para los inversores desde el corto plazo.

Uno de los segmentos que más interesa a IBF es el de las empresas familiares que atraviesan procesos de sucesión. Se trata de compañías que pueden tener décadas de trayectoria, buenos resultados y una posición consolidada en el mercado, pero cuyos propietarios comienzan a enfrentar la dificultad de determinar quién continuará al frente del negocio.

Para Benedetti, este escenario puede convertirse en una oportunidad tanto para el empresario como para los inversores. Un fundador puede haber construido durante décadas una compañía rentable, pero llegar a una etapa en la que sus hijos no quieran continuar con la actividad, tengan otras profesiones o residan en el exterior.

En esos casos, IBF plantea la posibilidad de adquirir la mayoría accionaria y mantener, incluso, al propietario original como socio durante un periodo de transición. La firma señaló que en Uruguay ha utilizado este esquema y que puede contemplar que el empresario fundador conserve una participación de 10%, 20% o 30%, aunque la adquisición siempre implica que IBF tome el control mayoritario.

En el modelo explicado por la empresa, la participación adquirida puede ubicarse entre 60% y 100% del capital. La permanencia temporal del propietario original también puede facilitar la transferencia de conocimiento y una transición ordenada.

¿Qué empresas busca?

IBF no plantea un sector único como condición para invertir. Entre las actividades que observa aparecen alimentos, productos de consumo masivo, tecnología, agronegocios y el sector veterinario, entre otros.

Sin embargo, existen condiciones financieras y operativas que resultan determinantes. La empresa analiza la trayectoria, los números, la rentabilidad, las perspectivas de crecimiento, la estructura y la capacidad de generar resultados.

Matías Ordeix, director de operaciones de IBF Negocios en Paraguay, explicó que la compañía actualmente apunta al segmento denominado lower mid market, con empresas valuadas aproximadamente entre US$ 10 millones y US$ 35 millones. Para su primera etapa en Paraguay, no obstante, la expectativa es comenzar con compañías de menor tamaño relativo que las operaciones que habitualmente realiza en Uruguay.

“Queremos arrancar un poco más chicos en Paraguay”, explicó Ordeix. El objetivo inicial sería analizar empresas de entre US$ 10 millones y US$ 15 millones, hasta US$ 20 millones, para posteriormente aumentar progresivamente el tamaño de las adquisiciones.

Ya hay empresas en análisis

Aunque el desembarco oficial se concretó recientemente, IBF ya recibió propuestas. Ordeix señaló que la firma cuenta con cuatro potenciales empresas que le fueron presentadas, mientras que Benedetti mencionó que actualmente están trabajando con cinco posibles targets de adquisición y que probablemente uno o dos avancen en una primera instancia.

Pero llegar a una operación concreta no es inmediato. La firma explicó que realiza procesos de due diligence de entre cuatro y seis meses, durante los cuales analiza la compañía en profundidad.

No se trata solamente de revisar cuánto factura una empresa. IBF evalúa sus ratios, rentabilidad, trayectoria, perspectivas de crecimiento, estructura y otros indicadores antes de determinar si la compañía encaja dentro de su tesis de inversión.

Este proceso también responde a una característica particular del mercado de empresas familiares: muchas veces el propietario no anuncia públicamente que quiere vender.

“Nadie promociona que su empresa está en venta”, señaló Ordeix, al explicar que el proceso suele manejarse de manera reservada debido a las interpretaciones que puede generar una eventual venta entre empleados, clientes, proveedores o el propio mercado.

Una nueva alternativa para inversores

El desembarco también busca ampliar las alternativas disponibles para los inversores paraguayos y regionales.

El modelo tiene una particularidad: IBF no funciona simplemente como un fondo que capta recursos para luego decidir dónde invertirlos. La empresa analiza primero una compañía y posteriormente presenta la oportunidad al inversor, con información sobre el negocio, su rentabilidad, el precio de adquisición y la participación accionaria disponible.

“Tenemos esta empresa, esto es lo que gana, esto es lo que pagaría utilidades”, explicó Ordeix al describir el esquema.

En este punto, las casas de bolsa aparecen como potenciales aliados. La firma considera que los inversores que actualmente colocan recursos en certificados de depósito de ahorro, bonos u otros instrumentos podrían encontrar en la adquisición de participaciones de empresas privadas una alternativa adicional.

La Bolsa aparece en una segunda etapa

Tanto Benedetti como Ordeix señalaron que el mercado de valores forma parte de la hoja de ruta, aunque no constituye el primer paso del desembarco.

La estrategia inicial será trabajar con inversores privados y operaciones uno a uno. Posteriormente, la empresa contempla utilizar instrumentos públicos de inversión y financiamiento y no descarta que alguna de las compañías adquiridas pueda llegar eventualmente al mercado bursátil.

Ordeix considera que una empresa que haya atravesado un proceso de profesionalización, ordenamiento contable y fortalecimiento de sus sistemas puede estar mejor preparada para una eventual apertura de capital.

En ese sentido, la estrategia de IBF podría tener un efecto que va más allá de la propia adquisición: comprar una empresa, profesionalizarla, hacerla crecer y eventualmente prepararla para acceder al mercado de capitales.

Apalancamiento, pero con una estrategia conservadora

El modelo de adquisición también contempla el uso moderado de financiamiento bancario. Según la explicación brindada por IBF, las operaciones no necesariamente se realizan exclusivamente con capital aportado por los inversores.

La firma puede utilizar deuda bancaria para complementar la compra, con plazos que pueden extenderse entre cinco y ocho años. Sin embargo, señaló que el endeudamiento utilizado normalmente no supera entre 20% y 30% del valor de la compañía, lo que forma parte de una estrategia que califican como conservadora.

En cuanto al perfil financiero, IBF busca compañías capaces de generar un EBITDA atractivo y con suficiente capacidad operativa para sostener el servicio de la deuda y, al mismo tiempo, generar retornos para los accionistas.

Paraguay como plataforma regional

Más allá del mercado paraguayo, la apuesta de IBF tiene una mirada regional. Ordeix destacó factores como los costos, la tributación, las oportunidades de crecimiento y la posibilidad de que las empresas adquiridas no se limiten al mercado local.

La intención es identificar compañías que puedan producir o comercializar no solamente para Paraguay, sino también para Uruguay y otros mercados de la región.

Esto resulta particularmente relevante para compañías vinculadas con productos, importaciones o manufacturas industriales, donde una adquisición podría eventualmente convertirse en una plataforma para ampliar la producción y alcanzar otros mercados.

Benedetti, por su parte, considera que Paraguay reúne condiciones que justifican esta primera expansión internacional de IBF. La firma evaluó tres o cuatro mercados antes de decidirse por el país y finalmente optó por Paraguay como punto de partida.

Una oportunidad para empresarios que buscan una salida

El desembarco de IBF introduce, además, una alternativa concreta para un segmento empresarial que no siempre encuentra compradores naturales: los propietarios de compañías familiares que quieren retirarse, pero tienen dificultades para encontrar un sucesor.

Para estos empresarios, la venta no necesariamente significa abandonar inmediatamente el negocio. El modelo planteado por IBF contempla que el fundador pueda continuar durante un periodo determinado, aportando su conocimiento y acompañando la transición.

La diferencia está en que la firma busca adquirir empresas que ya funcionan y mantener esa capacidad como punto de partida para una nueva etapa.

Por ahora, IBF está en una fase de reconocimiento del mercado paraguayo y evaluación de oportunidades. Pero su hoja de ruta ya está definida: seis adquisiciones en tres años, entre US$ 50 millones y US$ 60 millones de inversión y una búsqueda centrada en compañías rentables, consolidadas y con potencial de crecimiento.

El desembarco, además, se produce en un momento en que las empresas familiares paraguayas comienzan a enfrentar con mayor frecuencia una pregunta que durante décadas pudo postergarse: quién tomará el control cuando la primera generación decida dar un paso al costado. Para IBF, esa pregunta puede convertirse precisamente en una oportunidad de inversión.

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