Juan Carlos Acosta Abdo, CEO de Century 21 Paraguay, habló con Revista PLUS sobre la transformación del mercado inmobiliario, el peso creciente de la tecnología y los desafíos que enfrenta el sector para sostener su expansión. Para el ejecutivo, el futuro no se trata de adivinar dónde crecerá el mercado, sino de aprender a leer las señales que ya está dando.
En la foto: Juan Carlos Acosta Abdo, CEO de Century 21 Paraguay
El mercado inmobiliario paraguayo atraviesa una etapa de expansión que está cambiando no solo el mapa de las inversiones, sino también la forma en que desarrolladores, asesores y compradores toman decisiones. En este escenario, contar con información sobre lo que realmente busca el consumidor comienza a convertirse en una ventaja competitiva.
Así lo entiende Juan Carlos Acosta Abdo, CEO de Century 21 Paraguay, quien conversó con Revista PLUS sobre la evolución del real estate, la incorporación de tecnología y los desafíos que plantea un mercado todavía joven, pero cada vez más atractivo para inversores locales y extranjeros.
Acosta explicó que desde hace aproximadamente cinco años la compañía viene desarrollando herramientas tecnológicas para transformar las conversaciones que se generan entre asesores y clientes en información útil para interpretar la demanda. Una parte importante de esas interacciones ocurre todavía a través de WhatsApp, por lo que el desafío fue estructurar esos pedidos y convertirlos en datos.
De allí surgió Heatmap, una herramienta que permite visualizar mediante mapas de calor dónde se concentra la demanda inmobiliaria. La plataforma diferencia entre las zonas donde comienzan a aparecer pedidos, aquellas donde la demanda aumenta y los sectores donde ya alcanza niveles elevados. Para Acosta, esta información permite detectar movimientos antes de que sean evidentes para todo el mercado.
“El futuro del mercado no se adivina, se lee en las señales”.
La lectura de esas señales también pone sobre la mesa uno de los principales desafíos del sector: el precio de la tierra y la especulación alrededor de su potencial de desarrollo. Acosta considera que la falta de reglas suficientemente claras puede terminar distorsionando los valores y dificultando la planificación de nuevos proyectos.
“Los actores que formamos parte de esta sala tenemos que ponernos de acuerdo en transparentar la información, en trabajar en conjunto para desarrollar de manera sana el mercado”, sostuvo.
Crecer, pero entender desde dónde
El ejecutivo también puso el crecimiento económico de Paraguay en perspectiva. Si bien destacó los indicadores que muestran una economía en expansión, advirtió que el país todavía parte de una base relativamente pequeña y que el crecimiento porcentual no debe confundirse con haber alcanzado un nivel de desarrollo elevado.
Su planteamiento apunta a aprovechar el momento actual para generar condiciones que permitan sostener la expansión cuando el ritmo inevitablemente se modere. En ese contexto, considera que el real estate no debe analizarse como un fenómeno aislado.
“El crecimiento del real estate no es la causa de nada, es la señal de que algo mucho más grande está pasando en el país”.
Para Century 21, además, Paraguay está ganando atractivo dentro del mapa internacional. La presencia de la compañía en más de 90 países le permite a Acosta observar de primera mano el interés que despierta el mercado paraguayo y, al mismo tiempo, posicionarse como una suerte de embajador del país frente a potenciales inversores.
El desafío, sin embargo, es lograr que el capital extranjero pueda encontrar proyectos con suficiente escala. Según explicó, los grandes fondos internacionales manejan tickets de inversión que superan ampliamente la lógica tradicional de vender unidades individuales.
“Lo que nosotros hacemos hoy es retail. Vendemos un departamento, dos departamentos al extranjero. El fondeo privado viene en una etapa anterior”, explicó. En su visión, el mercado necesita generar economías de escala capaces de absorber ese capital y convertirlo en proyectos de mayor dimensión.
Más tecnología, pero con personas en el centro
La transformación tecnológica no significa, para Century 21, reemplazar el componente humano del negocio. Todo lo contrario. Acosta sostiene que la tecnología debe utilizarse para facilitar el trabajo y mejorar la experiencia del cliente, sin perder de vista que una operación inmobiliaria implica decisiones patrimoniales importantes.
“La tecnología es una herramienta que nos ayuda a facilitar el trabajo, sin perder nunca el centro, que son las personas que están buscando una solución en ese momento”.
Esa misma lógica se traslada a Skudra, una iniciativa que busca resolver dos problemas habituales para quienes compran inmuebles como inversión: la gestión del activo y la liquidez de los alquileres.
El concepto parte de una situación sencilla: comprar un departamento para generar renta no termina en la firma del contrato. Hay mantenimiento, administración, cobro y situaciones cotidianas que pueden convertirse en un problema para el propietario.
Skudra busca asumir esa gestión y ofrecer al inversor una mayor previsibilidad sobre el funcionamiento de su activo. Entre las soluciones planteadas se encuentra un esquema que permite al propietario cobrar su alquiler en la fecha acordada, mientras la plataforma gestiona posteriormente el cobro al inquilino.
Un inversor más informado y menos concentrado en el precio
Otro de los cambios que identifica Acosta está en el comportamiento del comprador. El inversor actual tiene acceso a mucha más información que hace cinco o diez años y llega al proceso de decisión con mayores expectativas y capacidad de comparar.
“Hoy el comprador está muchísimo más informado que hace cinco años”, afirmó.
Ese cambio también está modificando los criterios de elección. El precio continúa siendo relevante, pero dejó de ser el único factor. Distribución de los espacios, calidad constructiva, amenities, ubicación y potencial de valorización forman parte de una evaluación cada vez más amplia.
“Ya no es tan centrado en el precio final del departamento y ya entiende que es una inversión a largo plazo”.
Para Acosta, esa evolución también obliga a desarrolladores y operadores a elevar el estándar del mercado. En un escenario donde el consumidor tiene más herramientas para comparar, la diferencia ya no pasa solamente por vender una propiedad, sino por demostrar por qué ese activo puede representar una mejor decisión frente a otras alternativas.
Y ahí vuelve a aparecer el concepto que atraviesa buena parte de su visión: leer antes de actuar. En un mercado que todavía tiene un amplio margen de crecimiento, las oportunidades pueden ser importantes, pero también lo es la capacidad de interpretar correctamente las señales, ordenar la información y construir sobre fundamentos reales.
