El banco elevó de 4% a 4,5% su proyección de expansión del PIB para 2026 y atribuye el ajuste principalmente a un mayor arrastre estadístico de la actividad hacia el segundo trimestre. También mejoró su perspectiva para el empleo, el tipo de cambio y la balanza comercial, mientras mantiene la inflación en 3,5% y anticipa una pausa prolongada de la política monetaria.
La revisión del banco responde principalmente a un mayor arrastre estadístico proveniente del desempeño de los indicadores de alta frecuencia hacia el segundo trimestre. La cosecha de soja también mejora las perspectivas para las exportaciones. El nuevo escenario contempla, además, una inflación de 3,5%, un tipo de cambio de 6.100 guaraníes por dólar al cierre del año, un desempleo promedio de 4,5% y un déficit comercial de US$ 500 millones.
La explicación central del ajusto está en un concepto técnico que cobra particular importancia para entender la revisión: el arrastre estadístico para el 2026 alcanzó 4,3% convirtiéndose, según el análisis de Itaú, en el principal factor detrás de la nueva estimación de crecimiento. Es decir, incluso con una moderación de la actividad durante el segundo trimestre, el nivel alcanzado previamente deja una base suficientemente elevada para sostener una expansión anual de 4,5%.
Los datos de actividad muestran precisamente esa combinación. El Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) registró un crecimiento interanual de 4,2% en el segundo trimestre de 2026, por debajo del 7% observado en el primer trimestre. En términos desestacionalizados, además, el indicador presentó una caída de 0,4% respecto al trimestre anterior, luego de un crecimiento trimestral de 3% en el primer trimestre.
La desaceleración trimestral, sin embargo, no implica para Itaú un cambio de tendencia de fondo. Al excluir agricultura y los sectores binacionales, el IMAEP avanzó 2,6% interanual en el segundo trimestre, frente al 6,7% del trimestre anterior. El crecimiento, de acuerdo con el informe, continúa siendo relativamente generalizado, con los servicios como principal impulso, acompañados por contribuciones positivas de los sectores primario y secundario, especialmente de la energía.
La soja vuelve a pesar en el escenario
A la base estadística se suma un segundo elemento relevante, consistente en el comportamiento del sector agrícola. Itaú señala que la favorable cosecha de soja respalda las exportaciones, contribuyendo a sostener el dinamismo general de la economía. La producción agrícola vuelve, por tanto, a tener incidencias no solo sobre la actividad interna, sino también sobre las cuentas externas del país.
Este mejor desempeño esperado de las exportaciones llevó al banco a modificar también su proyección para la balanza comercial. El déficit comercial previsto para el 2026 pasó de US$ 1.400 millones a US$ 500 millones. La revisión se explica por un desempeño exportador mejor al inicialmente previsto, particularmente por la soja, que más compensa el crecimiento de las importaciones, entre las que adquieren relevancia aquellas vinculadas con el sector energético.
La mejora en las cuentas externas aparece así, como uno de los cambios más significativos dentro del nuevo escenario de Itaú. El ajuste no solamente implica una expectativa de mayor crecimiento de la actividad, sino también una visión menos deficitaria para el intercambio comercial en 2026.
Menor desempleo previsto
La mejora de la perspectiva económica también se refleja en el mercado laboral. Itaú redujo su proyección de desempleo promedio para 2026 de 4,8% a 4,5%, acompañando el ajuste realizado sobre la actividad. La corrección es consistente con una expectativa de mayor dinamismo económico durante el año.
En sus estimaciones comparativas, el banco mantiene para 2027 una tasa de desempleo promedio de 4,5%, mientras que para 2025 registra un dato de 4,8%. En otras palabras, la revisión del escenario de actividad viene acompañada por una mejora en la lectura sobre el mercado laboral, aunque sin plantear una transformación sustancial en los niveles de desempleo.
Otro de los movimientos centrales del informe está en el frente cambiario. Itaú revisó su previsión para el tipo de cambio al cierre de 2026 y ahora espera un dólar en 6.100 guaraníes, frente a los 6.300 previstos anteriormente. El ajuste parte de un desempeño de la moneda paraguaya que resultó más sólido de lo esperado.
La fortaleza del guaraní, según el banco, está respaldada por los rendimientos todavía atractivos de los instrumentos en moneda local, que continúan favoreciendo estrategias de carry trade. La expectativa, por tanto, es que las condiciones relativas de tasas sigan sosteniendo la demanda por activos denominados en guaraníes y contribuyan a mantener una moneda local más firme.
En la tabla de proyecciones de Itaú, el tipo de cambio de cierre de 2026 también aparece en 6.100 guaraníes por dólar, frente a los 6.300 contemplados en el escenario anterior. Para 2027, la proyección actual se ubica en 6.150, mientras el escenario previo contemplaba 6.400.
Inflación contenida y tasas sin cambios
En materia de precios, Itaú mantuvo su proyección de inflación para el cierre de 2026 en 3,5%, aunque ahora observa riesgos inclinados a la baja. La dinámica reciente, según el informe, sigue favorecida por un guaraní más fuerte, pese a la presión que representan los elevados precios internacionales del petróleo.
Los datos de agosto mostraron una variación mensual de 0% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). El resultado estuvo asociado principalmente a la disminución de precios de alimentos, en especial carne vacuna, frutas y verduras, además de bajas en bienes durables importados, probablemente relacionadas con la apreciación de la moneda local. Estos efectos fueron parcialmente compensados por aumentos en combustibles y servicios.
La inflación acumulada durante el año llegó a 1,8%, mientras que la tasa interanual descendió a 1,5% en agosto, desde 1,6% en julio. De acuerdo con el reporte, se trata del nivel más bajo desde julio de 2020. La inflación se mantiene así en el límite inferior del rango de tolerancia de la meta del Banco Central del Paraguay (BCP), establecida en 3,5% con un margen de 2 puntos porcentuales hacia arriba o abajo.
En este contexto, el BCP mantuvo su tasa de política monetaria en 5,50% por sexto mes consecutivo durante la reunión de agosto. Itaú considera probable una pausa prolongada y mantiene su expectativa de que la tasa permanezca en 5,50% hasta fines de 2027.
La lectura del banco central también es relevante para el escenario. El BCP mantiene una proyección de crecimiento de 4,5% para 2026 y espera que la inflación converja gradualmente hasta 3,3% interanual hacia finales del año, desde el 1,6% observado en julio. Al mismo tiempo, las expectativas de inflación permanecen ancladas en 3,5% tanto a 12 como a 24 meses.
Del lado de los ingresos, los ingresos tributarios reales cayeron 1,9% interanual en el trimestre móvil terminado en julio, frente a una baja de 0,5% en el segundo trimestre. Mientras tanto, el crecimiento real del gasto primario se moderó a 14,2% interanual en los tres meses terminados en julio, desde 24,1% en el segundo trimestre.
Itaú vincula el mayor déficit con una combinación de ingresos todavía débiles —particularmente por menores ingresos no tributarios y por el efecto de la apreciación cambiaria sobre las recaudaciones relacionadas con el sector externo— y una aceleración importante del gasto, asociada parcialmente a la normalización de atrasos de pago y a mayores gastos corrientes.
Un 2027 con mayor margen fiscal
El escenario fiscal adquiere otra dimensión al observar el proyecto de Presupuesto 2027. El documento citado por Itaú contempla un crecimiento del PIB de 4,2% y una inflación de 3,5% para el próximo año. Bajo esos supuestos, los ingresos tributarios aumentarían 8,6%.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es un ajuste temporal de la regla fiscal, con una meta de déficit de 3,9% del PIB en 2027, para atender la cancelación de atrasos acumulados y otras obligaciones pendientes, especialmente en salud e infraestructura. El objetivo declarado es retornar al límite legal de déficit de 1,5% del PIB en 2028.
La propia tabla de Itaú refleja para 2026 una previsión de resultado nominal equivalente a -3,2% del PIB, mientras que para 2027 el escenario se ubica en -3,9%. La deuda pública bruta, por su parte, figura en 37,5% del PIB para 2026 y 39,6% para 2027.
El nuevo escenario de Itaú incorpora también riesgos que podrían alterar las previsiones. Uno de los principales es un eventual episodio de El Niño, que representaría un riesgo a la baja para el crecimiento y al alza para la inflación durante 2027. Un exceso de lluvias podría afectar sectores como la producción de soja y la construcción, al tiempo que impactaría sobre la producción agrícola y ganadera y, por esa vía, sobre los precios de los alimentos.
El banco aclara, no obstante, que la visibilidad sobre las condiciones climáticas continúa siendo limitada y, por esa razón, mantiene sin cambios su escenario base.
También persisten riesgos asociados al escenario internacional. Itaú señala que los mayores precios del petróleo y la posibilidad de condiciones financieras globales más restrictivas aumentan la incertidumbre externa. Esto constituye uno de los argumentos detrás de su expectativa de una pausa prolongada en el ciclo monetario local.
La foto macro para 2026
Con la actualización de septiembre, la fotografía que plantea Itaú para Paraguay combina 4,5% de crecimiento real del PIB, 4,5% de desempleo promedio, 3,5% de inflación y un tipo de cambio de 6.100 guaraníes por dólar al cierre del año. A esto se suma una fuerte corrección de la expectativa para la balanza comercial, cuyo déficit proyectado cae a US$ 500 millones desde US$ 1.400 millones.
El escenario proyectado para 2026 contrasta, además, con los resultados de 2025, cuando el crecimiento real del PIB fue de 6,6%, según la tabla de Itaú. Para 2027, el banco prevé una expansión de 4%, inflación de 3,5%, una tasa de referencia de 5,50%, un tipo de cambio de cierre de 6.150 guaraníes por dólar y una deuda pública bruta equivalente a 39,6% del PIB.
La economía que ve Itaú
La revisión de Itaú plantea una lectura específica sobre el momento de la economía paraguaya. El 4,5% proyectado para 2026 no surge de esperar una aceleración extraordinaria durante los próximos meses, sino de reconocer que la actividad llegó al segundo semestre con una base más elevada de la prevista inicialmente. A ese efecto se suma una mejor perspectiva para la soja y las exportaciones, un guaraní más firme y una expectativa de inflación contenida.
La revisión coloca así al 4,5% como una cifra central para leer el desempeño de Paraguay en 2026, sostenida por el arrastre estadístico, la recuperación de las exportaciones agrícolas y una dinámica de crecimiento que, aunque se moderó en el segundo trimestre, continúa extendiéndose entre distintos sectores de la economía.

