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Los nuevos billetes: guaraní cambia de imagen después de más de seis décadas

Después de más de seis décadas sin una renovación integral, el Banco Central del Paraguay presentó este 05 de octubre la nueva familia de billetes del país. Las seis denominaciones mantienen su valor actual, pero incorporan un lenguaje visual común, nuevas medidas de seguridad, elementos táctiles y una selección de personajes históricos, patrimonio cultural, biodiversidad y ecorregiones del Paraguay.

El guaraní estrenó oficialmente una nueva imagen. A 83 años de su creación como unidad monetaria nacional, el Banco Central del Paraguay (BCP) presentó una nueva familia de billetes concebida para funcionar como un conjunto y, al mismo tiempo, otorgar una identidad propia a cada denominación.

La renovación no supone eliminar ceros ni modificar el valor de la moneda. Las seis denominaciones que actualmente integran el cono monetario se mantienen y su incorporación será gradual, de manera que la ciudadanía pueda familiarizarse con sus características. La presentación estuvo encabezada por el presidente del BCP, Carlos Carvallo; la miembro del directorio Liana Caballero y el presidente de la República, Santiago Peña.

(En el centro) Ministro del MEF Óscar Lovera, Presidente Santiago Peña, presidente del BCP Carlos Carvallo y miembro del directorio del BCP, Liana Caballero

El cambio llega después de más de 60 años sin una renovación completa. La última familia integral de billetes había sido presentada en 1963 y, desde entonces, las diferentes denominaciones fueron modificándose de manera gradual, con cambios de diseños, materiales, dimensiones y tecnologías de seguridad.

El resultado fue una familia heterogénea, con elementos de seguridad ubicados en diferentes posiciones y con estilos distintos, además de personajes distribuidos de manera desigual y denominaciones que fueron incorporándose o retirándose con el paso del tiempo.

Según explicó Caballero, el proceso para construir la nueva familia comenzó hace aproximadamente cinco años y buscó recuperar una unidad visual de largo plazo. Para ello se trabajó con historiadores, biólogos, especialistas culturales, técnicos, diseñadores, fotógrafos, investigadores y profesionales de distintas áreas. El objetivo fue combinar tres dimensiones: seguridad, accesibilidad e identidad. Uno de los cambios centrales es que las denominaciones vuelven a tener dimensiones diferenciadas, con cifras de mayor tamaño, contrastes definidos y marcas táctiles para facilitar su reconocimiento.

En materia de seguridad, el BCP incorporó tecnologías y elementos de autenticación que buscan facilitar la verificación por parte de la ciudadanía y reforzar la protección contra la falsificación. La intención, según Carvallo, es que las medidas de seguridad formen parte del propio diseño y puedan ser reconocidas con mayor facilidad.

La lógica también se aplicó a la identidad visual. En lugar de tratar cada denominación como una pieza aislada, el BCP buscó que los seis billetes formen un sistema coherente. El anverso reúne personajes vinculados con diferentes períodos de la historia paraguaya, mientras que los reversos ponen el foco en la biodiversidad y las ecorregiones del país.

La selección también incorpora expresiones del patrimonio cultural material e inmaterial, entre ellas el ñandutí, el tereré, el arpa paraguaya, el poncho paraguayo y otros elementos representativos de la cultura nacional. En total fueron seleccionadas seis ecorregiones para representar la diversidad natural del territorio: Alto Paraná, Amambay, Ñeembucú, Pantanal, Chaco Húmedo y Chaco Seco.

G. 2.000: pueblos originarios y las misiones

El billete de G. 2.000 está planteado como un reconocimiento a los pueblos originarios; con figuras pintadas por el artista Koki Ruiz y la incorporación de una guampa de tereré como elemento de la cultura inmaterial En el reverso aparece la ecorregión del Chaco Húmedo, destacando al yaguareté, la kuriju y el árbol quebracho colorado

Posee un ancho uniforme de 6,7 cm en toda la familia de billetes, tintas avanzadas de cambio de color e innovaciones de accesibilidad para personas con discapacidad visual

G. 10.000: los padres de la patria

El billete de G. 10.000 reúne a José Gaspar Rodríguez de Francia y Carlos Antonio López, dos figuras centrales de la construcción del Estado paraguayo y considerados en la presentación como padres de la patria.

El patrimonio cultural seleccionado para esta denominación es el lado pueblo. En el reverso, la protagonista es la ecorregión de Amambay, acompañada por especies de su biodiversidad, entre ellas Katuaba, flor de tierra y aguará guazú. Cada billete incorpora además un paisaje representativo de la ecorregión escogida.

G. 20.000: soberanía y defensa del país

En el billete de G. 20.000 aparecen el mariscal Francisco Solano López y el mariscal José Félix Estigarribia, presentados como figuras vinculadas con la defensa de la soberanía nacional. El patrimonio cultural está representado por el poncho para’i y el sesenta listas, elementos que corresponden a una misma tradición cultural y época.

En el reverso se encuentra el Pantanal, acompañado por especies de su entorno natural, entre ellas el yaguareté y otras representaciones de flora y fauna características de esta ecorregión.

G. 50.000: educación, desarrollo y progreso

El billete de G. 50.000 está dedicado al papel de la educación y su relación con el desarrollo y el progreso del Paraguay. Las protagonistas son las hermanas Celsa y Adela Speratti, referentes de la educación paraguaya.

El patrimonio cultural seleccionado es la cerámica de Ñai’upo, vinculada a la tradición artesanal paraguaya. El reverso lleva al Chaco Seco, acompañado por especies representativas de esta zona, con elementos de flora y fauna incorporados al diseño.

G. 100.000: música e identidad paraguaya

El billete de G. 100.000 fue presentado como un homenaje a la cultura paraguaya a través de dos de sus principales exponentes musicales: José Asunción Flores y Agustín Barrios Mangoré.

Es, además, el billete que incorpora una referencia directa a la música mediante el arpa paraguaya como expresión del patrimonio cultural. El reverso presenta elementos de biodiversidad, entre ellos, el pájaro campana, además de especies vegetales como el lapacho, junto con otras representaciones naturales vinculadas a la ecorregión seleccionada.

Caballero destacó particularmente esta denominación y señaló que, a su criterio, podría obtener reconocimientos internacionales por su diseño.

Historia en el anverso, biodiversidad en el reverso

La construcción de la nueva familia responde a una lógica que atraviesa las seis denominaciones: los personajes cuentan la historia y las ecorregiones muestran la riqueza natural del Paraguay. La intención es que cada billete pueda funcionar individualmente, pero que el conjunto construya un relato más amplio sobre el país.

“Los billetes son probablemente uno de los objetos que más circulan por un país”, señaló Carvallo durante la presentación. Pasan por comercios, mercados, empresas, ciudades y comunidades, y llegan diariamente a millones de personas. Por eso, el BCP plantea que además de cumplir una función económica, los billetes pueden convertirse en una herramienta para preservar y transmitir elementos de la historia y la identidad nacional.

Aunque la renovación visual es integral, el valor de las denominaciones no cambia. El BCP mantiene las seis denominaciones actualmente existentes y aclaró que el proceso no implica una eliminación de ceros ni una modificación del valor de la moneda.

La introducción será progresiva, con el objetivo de permitir que los usuarios reconozcan paulatinamente los nuevos diseños, sus elementos de seguridad y las diferencias entre cada denominación. La renovación también se produce en un escenario en el que los medios de pago digitales ganan espacio. Carvallo sostuvo que efectivo y digitalización no deben entenderse como sistemas contrapuestos.

El efectivo, señaló, mantiene características vinculadas con su universalidad y accesibilidad, además de su aporte a la inclusión financiera y a la resiliencia del sistema de pagos. En ese sentido, la modernización de los billetes forma parte de una estrategia más amplia de actualización de los medios de pago, sin abandonar el papel que todavía desempeña el dinero físico.

Del guaraní de 1943 a los billetes de 2026

La renovación también busca recuperar la memoria de la propia moneda. El 05 de octubre de 1943, Paraguay adoptó oficialmente el guaraní como unidad monetaria nacional. Un año después, en 1944, apareció la primera familia de billetes paraguayos.

En 1952 fue creado el Banco Central del Paraguay y, en 1963, se lanzó la segunda familia de billetes, la primera bajo administración del BCP. Aquella familia tenía billetes de igual tamaño, con personajes en una de sus caras y monumentos históricos en la otra.

Con el paso de las décadas, las denominaciones fueron modificándose de manera individual. Se incorporaron nuevos valores, se retiraron otros, cambiaron los materiales —incluido el uso de polímeros— y se añadieron distintas tecnologías de seguridad.

El problema, explicó Caballero, fue que el conjunto terminó perdiendo la unidad visual propia de una familia. La nueva emisión busca corregir esa fragmentación mediante un diseño común, aunque conservando características particulares para cada denominación.

Para Carvallo, la renovación no debe entenderse únicamente como un cambio de colores, imágenes, tamaños o dispositivos de seguridad. El elemento central, sostuvo, es la confianza. Un billete tiene valor no por el material con el que está fabricado ni solamente por la tecnología que contiene, sino por la confianza que las personas depositan en la moneda y en las instituciones responsables de preservarla.

Bajo esa premisa, el BCP planteó el proyecto como una renovación destinada a acompañar las transformaciones económicas y tecnológicas del país durante los próximos años. El presidente del BCP también remarcó que los nuevos billetes fueron concebidos para circular durante mucho tiempo. La expectativa es que, una vez incorporados al uso cotidiano, dejen de ser percibidos como nuevos y pasen simplemente a formar parte del imaginario colectivo.

El lanzamiento fue acompañado por un libro que reúne la historia del guaraní, la evolución de los billetes paraguayos y los criterios utilizados para definir los elementos de la nueva familia. La publicación también documenta el proceso de diseño y selección de los personajes, símbolos, especies, paisajes y elementos culturales que finalmente llegaron a los billetes.

El libro estará disponible en formato digital y puede ser consultado mediante un código de acceso presentado durante el lanzamiento.

Más allá del diseño final, el BCP pretende que esta documentación funcione como parte de la memoria institucional y permita conocer el trabajo realizado detrás de una pieza que, una vez puesta en circulación, pasará por millones de manos sin que necesariamente sus usuarios conozcan todo el proceso que llevó a su creación.

Los nuevos billetes, en definitiva, buscan cumplir simultáneamente una función práctica y otra simbólica: facilitar la identificación y autenticación del dinero, pero también contar, mediante imágenes y símbolos, quién es Paraguay.

La nueva familia conserva el valor monetario del guaraní, pero cambia su manera de presentarse. Después de más de seis décadas sin una renovación integral, el dinero físico paraguayo vuelve a tener un lenguaje visual común, con historia en sus personajes, cultura en sus símbolos y biodiversidad en sus reversos.

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