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BCP eleva a 5% proyección de crecimiento y reduce inflación al 3% para 2026

El Banco Central del Paraguay mejoró sus perspectivas para la economía, impulsada por el dinamismo de los servicios, el comercio y la generación de energía eléctrica. Al mismo tiempo, mantuvo la tasa de política monetaria en 5,50%, mientras prevé que la inflación converja gradualmente hacia la meta del 3,5% durante 2027.

La economía se encamina a cerrar 2026 con un crecimiento superior al previsto inicialmente y una inflación más moderada. El Banco Central del Paraguay (BCP) elevó de 4,5% a 5% su proyección de expansión del producto interno bruto (PIB), al tiempo que redujo de 3,3% a 3% su pronóstico de inflación para el cierre del año, de acuerdo con el Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre.

Las nuevas estimaciones reflejan un escenario de mayor dinamismo en sectores como los servicios, el comercio y la generación de electricidad, junto con una evolución más contenida de los precios de los bienes. Sin embargo, el panorama presenta diferencias entre actividades económicas y mantiene riesgos vinculados al entorno internacional, especialmente por las tensiones geopolíticas y la evolución de los precios de la energía.

En este contexto, el Comité de Política Monetaria (CPM) mantuvo la tasa de política monetaria (TPM) en 5,50% anual durante el tercer trimestre. La decisión responde a una inflación que permanece por debajo de la meta, expectativas inflacionarias alineadas con el objetivo del BCP y una actividad económica que continúa mostrando resultados favorables.

Servicios y energía impulsan las perspectivas económicas

La revisión al alza del crecimiento responde principalmente al mejor desempeño esperado de los sectores terciario y secundario. El pronóstico para los servicios pasó de 4,6% a 5%, mientras que la expansión prevista para el sector secundario se ajustó de 4,6% a 5,7%.

Dentro de los servicios, el comercio muestra una de las revisiones más significativas: su crecimiento proyectado pasó de 3,5% a 5,1%. También mejoraron las perspectivas para los servicios gubernamentales, cuyo pronóstico aumentó de 2,6% a 4,1%.

En el sector secundario, la principal revisión corresponde a electricidad y agua. El BCP elevó de 7,4% a 12,8% su previsión de crecimiento para esta actividad, debido a una mayor generación de las entidades binacionales y una expansión de la distribución de energía eléctrica.

Las proyecciones para la manufactura y la construcción, en cambio, se mantuvieron en 3,9% y 3,5%, respectivamente. Aunque ambas actividades continuarían creciendo, sus perspectivas no registraron modificaciones respecto de las estimaciones anteriores.

Por el lado de la demanda, el Banco Central mejoró su pronóstico para las exportaciones de bienes y servicios, de 3,5% a 5%. La revisión se sustenta en el mejor desempeño esperado de las ventas de energía eléctrica y productos químicos, además de un mayor volumen previsto de reexportaciones.

El consumo total también presenta una perspectiva más favorable, con un crecimiento proyectado de 4,2%, frente al 3,9% estimado previamente. Este ajuste responde al mayor dinamismo previsto del consumo público, cuya expansión se corrigió de 1,5% a 4,5%, mientras que el consumo privado registró una revisión más moderada, de 4,3% a 4,1%.

La inversión fija desacelera tras el fuerte crecimiento de 2025

No todos los componentes de la economía muestran una mejora en sus perspectivas. El BCP redujo de 3% a 2,2% su proyección para la formación bruta de capital, mientras que el pronóstico de crecimiento de la formación bruta de capital fijo pasó de 2,2% a 1,3%.

La desaceleración se produce luego de que la inversión fija registrara una expansión de 12,2% en 2025, una base de comparación elevada que incide sobre la variación prevista para este año.

El dato merece atención porque la inversión en maquinaria, equipos, infraestructura y construcción constituye uno de los componentes relevantes para ampliar la capacidad productiva y sostener el crecimiento a mediano plazo.

Por sectores, la agricultura mantiene una proyección de crecimiento de 4,7%, respaldada por la elevada producción de soja. Sin embargo, la perspectiva para el sector primario se redujo de 3,8% a 2,9%, debido principalmente al ajuste en las estimaciones de la ganadería.

Para la actividad ganadera, el Banco Central prevé una contracción de 4,5%, asociada al menor faenamiento de ganado bovino en un contexto de retención de vientres para recomponer el hato. Esta evolución contrasta con el desempeño previsto para los servicios y la energía, que concentran buena parte de las revisiones positivas.

En conjunto, el PIB sin agricultura ni binacionales crecería 4,7%, por encima del 4,5% proyectado en el informe anterior.

Inflación más baja, pero con riesgos externos

El BCP redujo su proyección de inflación para el cierre de 2026 de 3,3% a 3%. La revisión responde principalmente a una evolución más moderada de los precios de los bienes no energéticos, tanto alimenticios como no alimenticios.

La variación interanual del índice de precios al consumidor (IPC) descendió de 2,1% en junio a 1,7% en septiembre. En el mismo periodo, la inflación de bienes pasó de 1,2% a 0,5%, reflejando una menor presión sobre este componente de la canasta.

En contraste, la inflación de los servicios mostró una mayor incidencia. El indicador que excluye alimentos y energía, denominado IPCSAE, aumentó de 1,1% a 1,5% durante el tercer trimestre, principalmente por el incremento de los precios de los servicios.

El escenario previsto por el Banco Central contempla que la inflación cierre el año en 3% y converja gradualmente hacia la meta de 3,5% durante 2027. Para el horizonte de aproximadamente dos años, la proyección también se ubica en 3,5%.

La trayectoria, sin embargo, no está exenta de riesgos. Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las amenazas sobre el suministro de petróleo podrían generar nuevas presiones sobre los combustibles y otros productos energéticos. A ello se suman los riesgos climáticos que pueden afectar la producción agrícola y repercutir sobre los precios internacionales de los alimentos.

El BCP mantiene la tasa en 5,50%

Pese a la reducción de la inflación proyectada y a la mejora de las perspectivas de crecimiento, el Comité de Política Monetaria mantuvo la TPM en 5,50% durante julio, agosto y septiembre.

La tasa es el principal instrumento del Banco Central para influir sobre las condiciones de liquidez y las tasas de interés del mercado. Sus efectos se transmiten gradualmente al consumo, la inversión y, finalmente, a la evolución de los precios.

De acuerdo con las investigaciones del BCP, el horizonte de política monetaria se sitúa entre 18 y 24 meses. Esto significa que las decisiones sobre la tasa deben considerar no solamente la inflación observada, sino también su trayectoria esperada y los riesgos que podrían modificarla.

Durante el tercer trimestre, el Comité destacó que la inflación permanecía en niveles bajos, principalmente por la evolución de los precios de los bienes, mientras que las expectativas de inflación continuaban alineadas con la meta de 3,5%.

La estabilidad de la TPM también debe interpretarse a la luz de las condiciones internacionales. El informe señala que la Reserva Federal de Estados Unidos elevó su rango de tasas de referencia a 3,75%-4% en septiembre, en un contexto de presiones inflacionarias persistentes. Al mismo tiempo, el petróleo volvió a superar los US$ 100 por barril ante la escalada de las tensiones en Medio Oriente.

Estos factores mantienen la incertidumbre sobre la trayectoria de la inflación global, las condiciones financieras y los costos de financiamiento.

Un escenario favorable, con desafíos para sostener el crecimiento

En el plano internacional, el BCP revisó ligeramente al alza su previsión de crecimiento mundial para 2026, de 2,9% a 3%. Para los principales socios comerciales de Paraguay, la estimación permaneció en 2,6%.

La economía mundial continúa mostrando resiliencia, favorecida, entre otros factores, por el gasto en inversiones vinculadas al desarrollo de la inteligencia artificial. Sin embargo, la persistencia de los conflictos geopolíticos, los costos energéticos y las condiciones financieras más restrictivas representan riesgos para la actividad y la inflación.

En Paraguay, la revisión del PIB al 5% refuerza las perspectivas de expansión económica para el año. No obstante, la evolución dispar entre sectores, la moderación de la inversión fija y la contracción prevista para la ganadería muestran que el crecimiento no se distribuye de manera uniforme.

El desafío será sostener el dinamismo de los sectores que impulsan la actividad, fortalecer la inversión y mantener la estabilidad de precios en un entorno externo incierto. Para el Banco Central, la combinación de crecimiento elevado e inflación moderada permite mantener, por ahora, una política monetaria sin cambios, mientras sigue de cerca los riesgos que podrían alterar las proyecciones.

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