La firma uruguaya de capital privado desembarcó en el país con una cartera de oportunidades en análisis y tres empresas que ya atraviesan la etapa final de evaluación para una posible adquisición. Su apuesta apunta a compañías consolidadas, muchas de origen familiar, que buscan continuidad, profesionalización y nuevas oportunidades de crecimiento.
Detrás de muchas empresas que forman parte de la economía paraguaya hay años de esfuerzo, decisiones familiares, inversiones y una historia construida generación tras generación. Sin embargo, llega un momento en que el crecimiento exige nuevas capacidades, o en que sus fundadores necesitan encontrar una salida que permita dar continuidad al negocio que levantaron. En ese punto, el capital privado puede convertirse en una alternativa para conectar el legado empresarial con una nueva etapa de desarrollo.
En la foto: Matias Ordeix, socio-director IBF Negocios Paraguay S.A.
Con esa premisa, IBF Negocios Paraguay S.A. inició operaciones en el país en agosto de 2026. La firma uruguaya, especializada en la adquisición, gestión y desarrollo de compañías medianas y grandes, busca identificar empresas con trayectoria y potencial de crecimiento para incorporarlas a su portafolio, con una propuesta que combina inversión de capital y acompañamiento estratégico.
La llegada representa también la introducción de un modelo de negocios que, según Matías Ordeix, socio-director de IBF Negocios Paraguay, todavía tiene una presencia muy limitada en el mercado local: el private equity o capital privado. A diferencia de una inversión financiera tradicional, este esquema implica adquirir participaciones en empresas y trabajar en su desarrollo para generar valor a largo plazo.
La operación paraguaya se apoya en la experiencia acumulada por IBF Negocios en Uruguay desde 2011. En ese mercado, la compañía administra un portafolio de 21 empresas, acumula más de US$ 200 millones de capital invertido y ha distribuido más de US$ 30 millones en dividendos. A lo largo de su trayectoria, también concretó la venta de aproximadamente siete compañías.
Ahora, el siguiente capítulo se escribe en Paraguay.
Tres empresas, en la etapa final de análisis
Desde el inicio de sus operaciones locales, IBF Negocios recibió algo más de 20 carpetas de empresas interesadas en evaluar una eventual venta. De ese conjunto, tres ya se encuentran en la etapa final de análisis, con miras a presentar una oferta de compra.
El proceso no se limita a identificar una compañía y acordar un precio. Una vez presentada la oferta, si el propietario la acepta y las partes avanzan en la negociación, comienza la etapa de due diligence, que contempla una revisión detallada de la situación financiera, legal, operativa y comercial de la empresa. Paralelamente, se presenta la oportunidad a potenciales inversores para integrar el capital necesario.
La selección responde a criterios específicos. IBF Negocios apunta a empresas con al menos siete años de trayectoria, una facturación anual de entre US$ 8 millones y US$ 18 millones, y un EBITDA mínimo equivalente al 20%. Entre los sectores prioritarios figuran los servicios, las distribuidoras y las industrias.
La firma excluye de su estrategia a las startups, los agronegocios, los desarrollos inmobiliarios y otros segmentos que considera más especulativos para su modelo de inversión.
El objetivo es encontrar negocios que ya hayan demostrado su capacidad de generar ingresos, utilidades y flujos de caja, pero que puedan beneficiarse de una estructura de gestión más profesional y de una visión estratégica de largo plazo.
El desafío de dar continuidad a las empresas familiares
Una parte central de la propuesta tiene que ver con una realidad común en numerosos mercados: empresas rentables que llegan al mercado de compraventa no necesariamente porque atraviesen dificultades, sino porque sus propietarios necesitan resolver el futuro del negocio.
Ordeix explica que muchas de las compañías que adquiere IBF Negocios son empresas familiares cuyos fundadores no cuentan con un plan de sucesión definido. En otros casos, las diferencias entre los herederos sobre el rumbo de la compañía llevan a considerar una venta como una alternativa para reorganizar el patrimonio familiar.
En estas circunstancias, la operación puede representar algo más que una transacción económica. Para el fundador, supone la posibilidad de convertir años de trabajo en capital y cerrar una etapa empresarial; para la compañía, puede abrir una nueva fase de crecimiento, con recursos y capacidades que permitan sostener su competitividad.
La firma sostiene que una empresa consolidada no necesariamente necesita transformaciones drásticas al cambiar de propietarios. En muchos casos, el aporte pasa por ampliar la mirada estratégica, mejorar márgenes, fortalecer los indicadores financieros, elevar la productividad y establecer sistemas de gestión que permitan tomar decisiones con mayor información.
«Una empresa sólida, que genera muy buen nivel de utilidades anuales y crece, no precisa demasiado cambio», señala Ordeix. La intención, explica, es aportar valor sin alterar de manera abrupta el funcionamiento de compañías que ya cuentan con una base de negocio probada.
Un equipo profesional detrás del capital
La propuesta de IBF Negocios se apoya en una estructura que combina inversores privados con un equipo de 20 profesionales que participa en el directorio y en el seguimiento estratégico de las empresas adquiridas.
Según la compañía, sus integrantes cuentan con experiencia en la dirección de negocios y en organizaciones como Coca-Cola, Microsoft, Subway, IBM y Claro, entre otras. El equipo también recurre a consultores especializados en áreas contables, legales y laborales.
El modelo busca que el capital no llegue solo. La inversión se complementa con experiencia empresarial, seguimiento de resultados y herramientas de gestión para fortalecer las compañías en el tiempo.
Para Ordeix, ese acompañamiento puede contribuir a que empresas con una buena base operativa incorporen procesos más internacionalizados, métricas claras y una gestión orientada a mejorar su competitividad. El resultado esperado es un crecimiento sostenible que beneficie tanto a la empresa como a quienes invierten en ella.
La apuesta por Paraguay
La decisión de ingresar al mercado paraguayo surgió luego de evaluar alternativas de expansión en la región, entre ellas Argentina y Chile. De acuerdo con Ordeix, el análisis de Paraguay fue tomando forma tras sus primeros contactos con el país a finales de 2025 y posteriores reuniones.
Entre los factores que influyeron en la decisión menciona el dinamismo del mercado, la llegada de capitales internacionales, la aparición de nuevas empresas y las calificaciones de grado de inversión obtenidas por el país. La compañía se constituyó como una sociedad paraguaya, con socios uruguayos y paraguayos, y con el respaldo de la experiencia de su operación de origen.
El entorno regulatorio y la infraestructura del mercado de capitales también forman parte de la evaluación. Ordeix destaca el funcionamiento de la Bolsa de Valores y el papel que puede desempeñar la Caja de Valores del Paraguay (CAVAPY), en particular mediante las acciones escriturales o digitales, que facilitan la administración de participaciones y pueden resultar relevantes para los inversores locales e internacionales.
La empresa considera que estas condiciones pueden favorecer el desarrollo de un mercado de capital privado más amplio. No obstante, el crecimiento del modelo dependerá también de la identificación de compañías que cumplan los criterios de inversión, de la confianza de los propietarios y de la capacidad de captar capital para concretar las adquisiciones.
Inversores que buscan rentabilidad y crecimiento
En Uruguay, IBF Negocios cuenta actualmente con 570 inversores, con un aporte mínimo de US$ 100.000 por inversión. Para las oportunidades que se originen en Paraguay, la firma prevé presentar las empresas tanto a su base actual de inversores como a nuevos participantes del mercado local.
Ordeix señala que la rentabilidad promedio obtenida por los inversores en las empresas que integran el portafolio uruguayo se ubica en torno al 12%, y que ese mismo nivel constituye la referencia promedio que proyectan para las futuras adquisiciones paraguayas.
La cifra debe entenderse como un rendimiento de referencia basado en la experiencia y las proyecciones de la compañía, no como una rentabilidad garantizada para las inversiones futuras. Los resultados dependerán del desempeño de cada empresa y de las condiciones en que se concrete la inversión.
A los dividendos se suma otra posibilidad: que una compañía adquirida experimente un crecimiento significativo y, en el mediano o largo plazo, reciba una oferta de compra de un grupo internacional u otro inversor. Si se concreta una operación en condiciones favorables, la venta podría generar una ganancia de capital adicional. Sin embargo, IBF Negocios sostiene que no establece de antemano la venta futura como condición obligatoria de su estrategia.
La diferencia es relevante: el propósito es desarrollar empresas y mantener abierta la posibilidad de una salida, en lugar de fijar desde el comienzo una fecha de venta.
Profesionalizar para crecer
El desembarco de IBF Negocios plantea una nueva alternativa para empresas paraguayas que, pese a tener una trayectoria consolidada, necesitan resolver una sucesión, reorganizar su estructura accionaria o encontrar un socio que contribuya a su siguiente etapa de crecimiento.
También abre una posibilidad para inversores interesados en participar directamente en empresas, con una estrategia basada en el análisis, la gestión y la generación de valor, aunque con riesgos propios de este tipo de activos y horizontes de inversión que pueden ser prolongados.
«Más competitividad, más crecimiento, más empleo, más tributos para el fisco; con esto, todo el Paraguay gana», resume Ordeix al explicar el impacto que, a su criterio, puede tener el capital privado sobre la economía.
El desafío inmediato será transformar el interés inicial en adquisiciones concretas. Con más de 20 empresas presentadas y tres en la etapa final de análisis, IBF Negocios comienza a poner a prueba su propuesta en el mercado local. La apuesta no consiste únicamente en comprar compañías, sino en encontrar negocios con historia, acompañarlos en su evolución y contribuir a que sigan generando actividad económica, empleo y oportunidades.

