Las lluvias persistentes, las inundaciones y la falta de luminosidad afectan el desarrollo de los cultivos, especialmente en Ñeembucú. Aunque los productores adelantaron la siembra y reforzaron los sistemas de drenaje ante los pronósticos de El Niño, persiste la incertidumbre sobre el rendimiento de la campaña.
La producción de arroz en Paraguay enfrenta dificultades por las condiciones climáticas, marcadas por lluvias continuas, exceso de agua y escasa luminosidad. Estos factores afectan el desarrollo de los cultivos y elevan la preocupación del sector por su posible incidencia en los rendimientos de la campaña actual.
En Ñeembucú, la crecida del río Paraná, las precipitaciones persistentes y la nubosidad intensa complican el desarrollo de los arrozales. Reinerio Franco, vicepresidente de la Federación Paraguaya de Arroceros (Feparroz), señaló que el exceso de agua y la falta de sol constituyen los principales problemas para los productores.
Aunque todavía no existen estimaciones sobre la magnitud de los posibles daños, las condiciones de humedad favorecen la aparición de enfermedades en los cultivos. A esto se suma una dificultad operativa: el arroz se produce en terrenos bajos, cuyo acceso se vuelve más complicado cuando las lluvias y la humedad se prolongan.
El escenario genera incertidumbre en un sector que había tomado previsiones ante los pronósticos climáticos. Según Franco, los productores reforzaron sus sistemas de drenaje e incluso adelantaron la siembra para reducir la exposición a los efectos de El Niño. Sin embargo, estas medidas no lograron evitar las complicaciones derivadas de las precipitaciones persistentes.
Una campaña con 200.000 hectáreas proyectadas
Para esta campaña, la superficie de siembra de arroz se estima en 200.000 hectáreas. De acuerdo con Franco, el avance nacional se ubica actualmente entre el 70% y el 75%, por lo que todavía quedan tareas por completar.
En condiciones normales, la plantación se extiende hasta finales de noviembre y principios de diciembre. Por ello, el sector depende de que las condiciones meteorológicas mejoren durante las próximas semanas para avanzar con los trabajos pendientes y completar la siembra dentro del calendario habitual.
La preocupación no se limita al avance de las labores. La persistencia de lluvias, la falta de luminosidad y la mayor humedad también pueden incidir en el desarrollo de los cultivos y, eventualmente, en su productividad. No obstante, hasta el momento no se cuenta con una estimación consolidada del impacto sobre la producción.
Un rubro con fuerte orientación exportadora
Paraguay produce entre 1.200.000 y 1.400.000 toneladas de arroz al año, sobre una superficie que habitualmente oscila entre 200.000 y 230.000 hectáreas, según los datos proporcionados por el representante de Feparroz.
Más del 80% de esa producción se destina a los mercados externos, lo que convierte al rendimiento de cada campaña en una variable relevante para la actividad exportadora del rubro.
Franco indicó que, incluso ante una eventual reducción del rendimiento en la campaña actual, el abastecimiento del mercado interno no se vería afectado. Sin embargo, el desempeño final de la producción dependerá, en buena medida, de la evolución del clima y de la posibilidad de completar las tareas agrícolas en las próximas semanas.
Con la siembra todavía en curso y sin una cuantificación definitiva de los daños, el sector mantiene la atención puesta en las condiciones meteorológicas. La evolución de las lluvias será determinante para establecer el alcance de las dificultades y sus posibles consecuencias sobre el rendimiento de los arrozales paraguayos.
