El presidente de la Asociación Industrial Hotelera del Paraguay, Juan Danieri, señaló que la diversificación de la demanda, el crecimiento del turismo de reuniones, la llegada de inversiones y los grandes eventos están modificando la escala del negocio hotelero en el país. En este escenario, considera que el desafío pasa por transformar los picos de ocupación en una demanda sostenida, fortalecer la conectividad y profesionalizar cada vez más la industria.
La hotelería paraguaya atraviesa un proceso de transformación marcado por una demanda cada vez más diversificada. Al turismo corporativo se suman los congresos, las inversiones, los grandes eventos deportivos y el turismo de reuniones, configurando un mercado que comienza a tener un peso más amplio dentro de la economía.
Para Juan Danieri, presidente de la Asociación Industrial Hotelera del Paraguay, esa evolución permite empezar a mirar al sector desde una perspectiva diferente.
“La hotelería ya no solamente acompaña el crecimiento del turismo; comienza a formar parte de la infraestructura económica que acompaña el desarrollo del Paraguay”, afirmó.
Los datos disponibles brindados por el presidente de la Asociación acompañan esa lectura. Durante el primer semestre de 2026, la ocupación promedio alcanzó el 61% a nivel nacional y el 64% en Asunción, donde la tarifa diaria promedio se ubicó en US$ 95,76. A esto se sumó un crecimiento de 46% en las llegadas internacionales durante el primer trimestre.
Sin embargo, Danieri considera que el crecimiento del sector no puede medirse únicamente a partir de los períodos de alta demanda.
“Durante los períodos de alta demanda naturalmente mejora tanto la ocupación como la tarifa y la facturación. Pero como industria tenemos que mirar más allá del pico”, explicó.
El objetivo, señaló, debe ser conseguir una mejora sostenida de indicadores como ocupación, tarifa promedio y RevPAR (Revenue Per Available Room, o ingresos por habitación disponible), acompañada de una mayor profesionalización.
“No buscamos una hotelería más cara; buscamos una hotelería de mayor valor, capaz de reinvertir, profesionalizarse y competir internacionalmente sin perder la hospitalidad que caracteriza al Paraguay”, sostuvo.
El Rally como plataforma económica
Uno de los casos que permite dimensionar el efecto de los grandes acontecimientos es el Mundial de Rally. De acuerdo con los datos mencionados por Danieri, la edición 2026 generó un impacto económico estimado de US$ 209,9 millones, de los cuales US$ 105,4 millones correspondieron a gastos directos de los espectadores.
El evento reunió a 267.931 personas y atrajo a 54.881 visitantes extranjeros provenientes de 50 países.
El impacto también alcanzó directamente al negocio hotelero. Un relevamiento de transacciones realizado durante el Rally mostró un incremento del 22% en el movimiento de la hotelería de Itapúa frente a una semana habitual.
Pero el efecto, según Danieri, va más allá de las habitaciones.
“Cuando se ocupa una habitación también se activa gastronomía, transporte, comercio, logística y empleo. Los grandes eventos son, en la práctica, una enorme plataforma de exportación de servicios paraguayos”, expresó.
El Rally también permitió reforzar el movimiento fuera de la capital. Danieri identifica actualmente tres polos hoteleros con características diferenciadas: Asunción y Gran Asunción, Itapúa y Alto Paraná.
Mientras Itapúa ganó exposición internacional mediante el automovilismo, Asunción concentra gran parte de la actividad corporativa y de congresos, y Alto Paraná combina negocios, turismo de compras, conectividad fronteriza y nuevas inversiones.
“Nuestro objetivo debe ser construir un mapa de destinos, no depender de un único centro turístico”, afirmó.
Más inversión, pero también más demanda
La mayor actividad comienza además a despertar interés por nuevas inversiones hoteleras.
Danieri mencionó el proyecto anunciado por Minor Hotels y Grupo Petra para desarrollar un hotel NH de 116 habitaciones en Asunción, cuya construcción está prevista para comenzar en el primer trimestre de 2027. La alianza también contempla un NH Collection dentro de Petra Imperiale y la exploración de oportunidades en otras ciudades.
A esto se suman desarrollos vinculados a Wyndham Garden en Alto Paraná y procesos de prospección de otros grupos internacionales.
“El capital internacional está empezando a mirar al Paraguay también desde la hotelería”, destacó.
El desafío, según el titular del gremio, será conseguir que el aumento de la oferta esté acompañado por una expansión equivalente de la demanda.
“No alcanza con atraer hoteles; tenemos que generar permanentemente nuevas razones para visitar Paraguay”, sostuvo.
Danieri remarcó además que una mayor facturación no necesariamente se traduce automáticamente en mejores márgenes. La actividad hotelera requiere inversiones permanentes en personal, mantenimiento, energía, tecnología, comercialización e infraestructura.
Por ello, señaló que el crecimiento debe producirse simultáneamente en ocupación, tarifa y eficiencia operativa, con un mayor uso de tecnología, gestión de ingresos y canales de venta directa. Texto pegado
“Una industria hotelera rentable es una industria que puede reinvertir, capacitar, modernizar su infraestructura y generar empleo formal de mayor calidad”, afirmó.
Turismo de reuniones gana protagonismo
El turismo corporativo, de congresos y convenciones representa otro de los pilares para la hotelería, especialmente en Asunción.
Danieri destacó que Paraguay ingresó por primera vez al Top 10 del ranking ICCA 2025 y alcanzó el sexto lugar de Latinoamérica y el Caribe en turismo de reuniones.
Este segmento resulta especialmente atractivo porque permite distribuir la demanda a lo largo del calendario y genera consumo adicional en alojamiento, gastronomía, transporte y otros servicios.
“Cada congreso que Paraguay consigue frente a otro destino significa noches de hotel, empleo y divisas que ingresan directamente a nuestra economía”, señaló.
Para captar una mayor cantidad de eventos, Danieri considera necesario fortalecer los Convention Bureaus, ampliar la conectividad, mejorar la promoción internacional y profundizar la coordinación público-privada.
“No alcanza con construir más camas”
El crecimiento también plantea desafíos para la infraestructura disponible.
Para Danieri, Paraguay ya demostró que puede albergar acontecimientos internacionales de gran escala, pero los períodos de máxima ocupación permiten identificar las brechas pendientes.
Entre ellas mencionó conectividad aérea, transporte interno, infraestructura para eventos, movilidad urbana, capacidad hotelera, tecnología y formación de talento humano.
“No alcanza con construir más camas; tenemos que construir mejores destinos”, resumió.
A su criterio, la infraestructura hotelera debe avanzar acompañada de mejores servicios y, especialmente, de una demanda capaz de sostener las inversiones durante todo el año.
Paraguay cuenta, según Danieri, con condiciones favorables para continuar captando capital: estabilidad macroeconómica, costos competitivos, energía, ubicación estratégica, incentivos para la inversión y una cultura hospitalaria.
Al mismo tiempo, identificó como tareas pendientes una mayor conectividad aérea, promoción internacional, profesionalización del talento, combate a la informalidad y mejoras de infraestructura y movilidad.
“Hoy nuestra realidad económica está avanzando más rápido que nuestro posicionamiento turístico internacional. El desafío es cerrar esa brecha”, señaló.
Convertir los grandes eventos en visitantes recurrentes
Para el presidente de la Asociación Industrial Hotelera, el principal desafío estratégico es evitar que el impacto de los grandes eventos termine cuando se apagan las luces de cada competencia o congreso.
Un dato del Rally resume esa oportunidad: el 45% de las personas encuestadas señaló que visitaba Paraguay por primera vez.
“Un gran evento debe ser entendido como una puerta de entrada al país, no como un episodio aislado”, afirmó.
El objetivo pasa por lograr que quienes llegan por un rally, un mundial, una convención o un viaje corporativo conozcan otros destinos, extiendan su estadía y encuentren razones para regresar.
“El verdadero éxito no es llenar nuestros hoteles durante cuatro días; es conseguir que ese evento genere demanda para los meses y los años siguientes”, concluyó.

