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Rusia y Ucrania, ante una nueva instancia de negociación para frenar la guerra

Vladimir Putin dio su aprobación “en principio” para retomar las negociaciones trilaterales con Estados Unidos y Ucrania, con el objetivo de abordar las garantías de seguridad posteriores al conflicto. Sin embargo, Moscú y Kiev mantienen diferencias sobre las condiciones para alcanzar un acuerdo que ponga fin a la guerra.

Rusia aceptó reanudar las conversaciones trilaterales con Estados Unidos y Ucrania a partir del 10 de noviembre, en un nuevo intento por avanzar hacia una salida diplomática a la guerra. El anuncio fue realizado por Yuri Ushakov, asesor del Kremlin, tras una reunión en San Petersburgo entre el presidente ruso, Vladimir Putin, y el enviado estadounidense Steve Witkoff.

Según Ushakov, el entendimiento fue alcanzado “en principio” durante un encuentro que se prolongó por unas tres horas. Las partes no mantenían contactos de este tipo desde febrero, mientras continúan los enfrentamientos militares y los ataques de largo alcance entre Rusia y Ucrania.

La propuesta rusa apunta a centrar las conversaciones en las garantías de seguridad que podrían establecerse para ambos países una vez finalizado el conflicto. Ushakov señaló que el objetivo es construir “un sistema de seguridad para Rusia y Ucrania después de que termine el conflicto”.

La iniciativa se produce en medio de los esfuerzos diplomáticos impulsados por el presidente estadounidense, Donald Trump, para conseguir un acuerdo que permita detener las hostilidades. Al inicio de la reunión, Putin agradeció al mandatario estadounidense y a Witkoff por sus gestiones para poner fin a la guerra.

No obstante, el anuncio no supone un acuerdo de paz ni un alto el fuego efectivo. Las posiciones de Moscú y Kiev continúan distantes respecto de las condiciones que deberían establecerse para terminar el conflicto.

Zelensky plantea congelar las líneas del frente

En paralelo a las gestiones diplomáticas, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, manifestó su disposición a aceptar un alto el fuego que mantenga las actuales líneas del frente, incluso si ello implica que Rusia conserve temporalmente los territorios ocupados desde 2022.

En una entrevista difundida por Fox News, Zelensky sostuvo que congelar el conflicto constituye el mínimo necesario para detener la guerra. “Ahora mismo, tenemos que congelar, y creo que esta es la verdadera manera de terminar esta guerra”, afirmó.

Consultado sobre la posibilidad de aceptar un acuerdo que permita a Ucrania conservar al menos el 75% de su territorio bajo una situación de alto el fuego, el mandatario respondió afirmativamente. De acuerdo con la información difundida, las fuerzas rusas controlan cerca del 25% del territorio ucraniano.

Zelensky también señaló que, después de un eventual cese de las hostilidades, Ucrania buscará garantías de seguridad de Estados Unidos y de los países europeos. “Lo más importante es la paz y también una paz con seguridad”, expresó.

Su planteamiento introduce una posible vía para detener los combates sin resolver de inmediato todas las disputas territoriales. Sin embargo, no implica que exista un acuerdo entre ambos gobiernos sobre el reconocimiento de los territorios ocupados ni sobre las condiciones definitivas de una solución política.

Las gestiones diplomáticas continúan sin avances sustanciales

La visita de Witkoff a San Petersburgo se produjo un día después de su reunión en Oslo con Zelensky y varios líderes europeos. El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, quien participó en ese encuentro, afirmó que la cita había logrado “avances genuinos”.

Pese a estas señales, los esfuerzos promovidos por Washington desde comienzos de 2025 no habían conseguido avances sustanciales hacia el fin de la guerra, según los reportes citados. Mientras tanto, los ejércitos de Rusia y Ucrania continúan enfrentados en el terreno y mantienen ataques diarios de largo alcance.

La eventual reanudación de las conversaciones el 10 de noviembre abre una nueva instancia de diálogo, aunque el resultado dependerá de la capacidad de las partes para acercar sus posiciones sobre el cese de las hostilidades, las garantías de seguridad y el futuro de los territorios ocupados.

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