Shanghái (China), 12 dic (EFE).- Las autoridades chinas avanzaron hoy que elevarán la ratio de déficit fiscal en 2025 y aumentarán la emisión de bonos para estimular la demanda nacional, en especial la de los hogares, y reafirmar la confianza ante los «muchos retos y dificultades» que atraviesa aún la segunda economía mundial.
Según la cadena de televisión estatal CCTV, estas son algunas de las conclusiones al término de la Conferencia Central de Trabajo Económico, un importante cónclave anual en el que las autoridades del país debaten sobre los objetivos económicos oficiales de cara al siguiente ejercicio.
Además, se rebajarán los tipos de interés y la ratio de reserva bancaria (RRR, porcentaje de fondos que un banco no puede prestar) «de forma oportuna» para mantener un nivel «amplio» de liquidez en el sistema, ampliando asimismo la escala del crédito y de la oferta monetaria.
Esta misma semana, el Politburó, el segundo escalafón de mando del Partido Comunista (PCCh), había avanzado que apostará en 2025 por una política monetaria «moderadamente flexible», lo que supone el primer giro de postura tras 14 años definiéndola como «prudente».
Pekín reiteró hoy que la política fiscal será «más proactiva» el año que viene, elevando la emisión de bonos especiales del Tesoro a plazo ‘ultralargo’ y también la de títulos para los gobiernos locales y regionales, aquejados por un problema de ‘deuda oculta’ que el Fondo Monetario Internacional cifra en más de 9 billones de dólares.
Las autoridades anunciaron recientemente un paquete equivalente a 1,4 billones de dólares centrado en canjear esa ‘deuda oculta’, aunque la iniciativa decepcionó a los inversores, que esperaban pólvora en forma de estímulos directos al consumo y más detalles sobre un plan de recapitalización para los grandes bancos estatales o sobre el apoyo al maltrecho sector inmobiliario.
Estabilidad, demanda, riesgos
Acerca de esto último, la Conferencia incidió de nuevo en «estabilizar los mercados inmobiliario y de valores» como objetivos para el próximo ejercicio, citando poco después la necesidad de «mantener la estabilidad social» y de «mejorar el sustento de la gente y su sensación de ganancia, felicidad y seguridad».
Una de las razones por las que la prolongada crisis inmobiliaria preocupa a Pekín es precisamente por su posible impacto en la estabilidad social, ya que la vivienda es una de los canales predilectos de inversión para las familias chinas.
«Seguiremos trabajando duro para conseguir que el mercado inmobiliario deje de caer y se estabilice», indicó el comunicado, que apunta a más inversión para proyectos de modernización y mejora urbana.
Con la confianza de los consumidores rozando mínimos históricos, las autoridades se proponen «impulsar de forma enérgica el consumo», algo para lo que se llevarán a cabo «iniciativas especiales», y «expandir la demanda nacional en todas las direcciones».
En cualquier caso, Pekín sigue llamando a «buscar el progreso al tiempo que se mantiene la estabilidad», y pidió «prevenir y resolver riesgos en áreas clave (de la economía) y mantener la línea roja de evitar los riesgos sistémicos».
Cabe recordar que, aunque esta reunión se debata sobre ello, las autoridades chinas no divulgarán objetivos concretos sobre crecimiento, déficit, inflación o desempleo hasta la celebración de la cumbre anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo), que suele tener lugar a inicios de marzo.
La baja demanda nacional e internacional, unida a riesgos de deflación, estímulos insuficientes, una crisis inmobiliaria que no ha tocado fondo o una falta de confianza en el seno de los consumidores y el sector privado son algunas de las causas que esgrimen los analistas para explicar lo que ocurre en la segunda mayor economía mundial. EFE
