Por Lucas Bianchi, CEO de Interborders.
¿Cada tonelada transportada mide tu competitividad? En la logística actual, cada ruta y cada carga llevan consigo un costo de carbono que ya no se puede ignorar. La descarbonización transforma las cadenas de suministro, obligando a medir, reportar y optimizar impactos ambientales, mientras regulaciones, financiamiento verde y compradores exigentes definen quién lidera el comercio global. En este contexto, Paraguay se encuentra frente a una oportunidad única para posicionarse como referente en logística sostenible.
Para Paraguay, cuya posición estratégica sobre la Hidrovía Paraguay–Paraná conecta los productos con los principales mercados del Atlántico, esto representa tanto un desafío como una oportunidad. La presión por la transparencia en la huella de carbono impulsa a modernizar embarcaciones, optimizar rutas, digitalizar el monitoreo de flota y promover biocombustibles. Todas estas medidas no solo reducen impactos ambientales, sino que también refuerzan la eficiencia operativa y la competitividad exportadora, consolidando la posición del país en los mercados internacionales.
Iniciativas regionales de descarbonización
Siguiendo el ejemplo regional, Brasil impulsa el Programa de Logística Verde y permite el uso de biocombustibles en embarcaciones fluviales, reduciendo emisiones y costos operativos. Estas experiencias ofrecen un modelo que Paraguay podría adoptar para modernizar su propia flota y fortalecer la competitividad en la Hidrovía Paraguay–Paraná.
En Argentina, encuentros y estudios sobre transporte fluvial sostenible destacan la importancia de la planificación y gestión eficiente, enseñanzas que Paraguay puede adaptar a sus rutas y puertos. Uruguay, por su parte, se integró a la Alianza para la Descarbonización del Transporte y genera casi el 99% de su electricidad a partir de fuentes renovables, lo que invita a Paraguay a vincular su matriz energética con la modernización de su logística fluvial.
Hacia una logística paraguaya más limpia y competitiva
La descarbonización no es solo una obligación ambiental, sino también una estrategia de innovación y rentabilidad a largo plazo. Medir la huella de carbono, promover financiamiento verde y estimular alianzas público-privadas puede acelerar la transición hacia una logística sostenible. La digitalización de documentos y la trazabilidad por carga ofrecerán información verificable a los compradores, generando confianza y diferenciación.
Según Cepal, cerca del 40% de las exportaciones latinoamericanas podrían enfrentar barreras de acceso si no incorporan mediciones ambientales en los próximos cinco años. Por eso, para Paraguay, invertir en transporte más limpio y eficiente no solo reduce emisiones, sino que también refuerza la reputación del país y la confiabilidad de su red exportadora. La logística descarbonizada es, en definitiva, la ruta concreta hacia una economía más resiliente, integrada y competitiva.
Lucas Bianchi
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