Madrid, 1 ene (EFE).- Tras siete décadas como consejero delegado de Berkshire Hathaway y a sus 95 años, Warren Buffett deja su puesto este jueves y traslada a su sucesor Greg Abel y a sus muchos inversionistas seguidores la filosofía del ‘value investing’, que han replicado los principales gestores de activos en España, influenciados por su figura.
Gestoras de activos españolas como AzValor, Horos o Cobas explican a EFE cómo Buffet ha influenciado en la filosofía de la inversión en valor (‘value investing’), a la hora de asignar capital y cómo ha conseguido que Berkshire se haya convertido en la décimo primera compañía por capitalización bursátil en todo el mundo.
Todos ellos resumen la filosofía de Buffett en cuatro puntos: conocer muy bien el negocio, los directivos y sus incentivos; que una acción es un trozo de una empresa, no un papel; valorar de forma conservadora para tener un amplio margen de seguridad; y aprovechar los vaivenes del mercado, no dejarse influenciar por ellos.
El director de Inversiones de Horos AM, Javier Ruiz, en declaraciones a EFE, destaca que además de conocer el negocio, es importante invertir en compañías que cuentan con ventajas competitivas y barreras de entrada, pero también importa no salirse del «círculo de competencia», es decir, no desplazarse a sectores que uno no conoce.
El equipo de inversión de AzValor y el de Cobas AM recalcan la importancia de no salir de ese «círculo», así como el hecho de no fijarse en la evolución puntual de la Bolsa, sino «ver que las empresas generan valor de forma sostenible».
Asimismo, el socio de Horos AM asegura que en los últimos años «se ha puesto un énfasis excesivo en la calidad, dejando en un segundo plano esa disciplina en el precio, un elemento diferencial».
Credibilidad labrada y paciencia
El gestor también señala la posición de Buffett como «arbitrajista intertemporal», es decir, alguien con la paciencia necesaria para explotar oportunidades que revelan su verdadero valor cuando se mantienen durante muchos años.
«Esta filosofía funciona precisamente porque pocos inversores están dispuestos a renunciar a beneficios inmediatos en favor de resultados consistentes y sostenibles a largo plazo», comenta Ruiz.
Esa es una de las características que Buffett ha tratado de aplicar a Berkshire, su vehículo para invertir desde que en 1965 se hiciera con el poder de este negocio textil, que paso a paso fue convirtiendo en un ‘holding’ con participación en otras empresas y propietario de otros negocios, como la aseguradora Geico.
Para AzValor, también es vital incorporar asunciones conservadoras en la valoración, y solo comprar cuando hay un margen de seguridad muy amplio entre ésta y la cotización. «De esta forma incluso aunque uno se equivoque, evita perder mucho», insisten.
No obstante, hay otra cualidad que destacan de quien es conocido como «el oráculo de Omaha» y que, aunque «de corte temperamental y no analítico, es lo que marca las diferencias en rentabilidad»: «Ser prudente en la euforia e inquebrantable en el pánico».
Cobas también va más allá y recalca que su mayor legado «no es solo ese historial excepcional, sino también la credibilidad y la confianza construida a lo largo del tiempo».
Al respecto, Cobas recalca que «su comportamiento en el caso Salomon (en el que tuvo que erigirse como presidente interino del banco de inversión estadounidense Salomon Brothers para evitar que el supervisor bursátil de ese país castigara a la entidad por irregularidades en subastas de deuda) es un ejemplo claro de por qué es una referencia moral, y no sólo financiera».
«Fue su credibilidad la que permitió que el Tesoro (de EEUU) reconsiderara ese castigo a Salomon. Sin esa reputación, Buffett no habría logrado salvar Salomon, lo que habría provocado enormes pérdidas para Berkshire y, posiblemente, un efecto contagio significativo en todo el sector financiero», concluye también Javier Ruiz. EFE
