Aunque el complejo sojero volvió a ser el principal generador de divisas del país, los ingresos cayeron US$ 624 millones frente al mismo período del año anterior. Durante los primeros once meses del año, los envíos del complejo sojero inyectaron a la economía paraguaya US$ 3.497 millones.
Menor producción de granos y mayor industrialización marcaron el desempeño del sector, con un giro hacia derivados de mayor valor agregado.
El complejo sojero paraguayo volvió a confirmarse en 2025 como uno de los pilares de la economía nacional, con un aporte de US$ 3.497 millones entre enero y noviembre. Sin embargo, el ingreso de divisas mostró una contracción interanual significativa, reflejando un escenario de menor producción primaria, parcialmente compensado por un mayor procesamiento industrial, según datos de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco).
Durante los primeros once meses del año, los envíos del complejo sojero inyectaron a la economía paraguaya US$ 3.497 millones, lo que representó una caída de US$ 624 millones en comparación con el mismo período de 2024. La soja en grano explicó la mayor parte de los ingresos, con exportaciones por US$ 2.347 millones, mientras que los derivados mostraron un desempeño relevante: el aceite de soja aportó US$ 575 millones y los pellets otros US$ 574 millones.
En términos de volumen, las exportaciones de soja en grano alcanzaron 6,3 millones de toneladas al cierre de noviembre, lo que implicó una reducción de 1,5 millones de toneladas frente al año anterior. De acuerdo con Capeco, esta baja respondió principalmente a una menor producción respecto a la zafra pasada, condicionada por factores climáticos y productivos.
No obstante, el sector logró amortiguar parcialmente el impacto negativo gracias a un mayor nivel de industrialización. Al mes de noviembre se embarcaron 2.016.981 toneladas de harina de soja y 584.862 toneladas de aceite, reflejando una estrategia orientada a capturar mayor valor agregado y diversificar la canasta exportadora.
En cuanto a los destinos, Argentina se mantuvo como el principal mercado para la soja paraguaya, concentrando el 80% de las exportaciones. Brasil ocupó el segundo lugar, con una participación del 14%, seguido por Rusia (4%). Otros destinos relevantes incluyeron Turquía, Perú, Estados Unidos, Uruguay, Senegal, Chile, Corea del Sur y Japón, cada uno con participaciones menores pero estratégicas para la diversificación comercial.
El desempeño del complejo sojero confirma su rol central en la generación de divisas, pero también expone los desafíos estructurales del sector frente a la volatilidad productiva y de precios internacionales. En este contexto, la mayor industrialización aparece como una de las principales herramientas para sostener ingresos, mejorar la competitividad y reducir la dependencia de la exportación de granos sin procesar.
