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Plan Regulador de Asunción: cuando la norma deja de ordenar y se convierte en caos urbano

Por Alejandro Kladniew, socio gerente de Paraguay Development.

Las modificaciones constantes al Plan Regulador de la capital, lejos de mejorar la ciudad, están fomentando el desorden, la sobrecarga urbana y el deterioro de la calidad de vida.

Cambios en altura, densidad y zonificación responden más a intereses particulares que a criterios técnicos, urbanísticos o ambientales.

El Plan Regulador debería ser la hoja de ruta para un crecimiento ordenado y sostenible de Asunción. Sin embargo, las sucesivas modificaciones impulsadas por distintas administraciones municipales han vaciado de contenido a esta herramienta clave, transformándola en un factor de incertidumbre y conflicto urbano.

Un Plan Regulador es un instrumento legal y técnico fundamental para la planificación urbana. Su objetivo es ordenar el crecimiento de una ciudad, estableciendo reglas claras sobre el uso del suelo, la construcción y la distribución de zonas destinadas a vivienda, comercio, industria, áreas verdes y equipamiento urbano, con el fin de garantizar un desarrollo armónico y mejorar la calidad de vida de la población.

En Asunción, sin embargo, este instrumento ha sido objeto de modificaciones continuas, que se intensificaron en los últimos años. Lejos de corregir distorsiones, estos cambios han contribuido a generar mayor desorden urbano, afectando negativamente la convivencia, la infraestructura y el entorno ambiental de la ciudad.

Según especialistas del sector inmobiliario y urbano, las modificaciones al Plan Regulador no responden a criterios técnicos, arquitectónicos, ambientales o de impacto vial. Por el contrario, en muchos casos obedecen a intereses particulares de desarrolladores inmobiliarios, con beneficios económicos puntuales, y eventualmente a intereses políticos, sin considerar el bienestar general de los vecinos.

En ciudades donde se busca preservar un desarrollo urbano equilibrado, los planes reguladores suelen revisarse cada diez años. Estos procesos incluyen estudios rigurosos realizados por equipos interdisciplinarios, con la participación de la academia, gremios profesionales y la sociedad civil. Las actualizaciones se basan en nuevas necesidades urbanas y demográficas, y constituyen decisiones estratégicas de largo plazo para los municipios.

La realidad en Asunción es distinta. Los cambios frecuentes alteran parámetros clave como la altura de los edificios, la densidad poblacional, la zonificación y el destino de las viviendas, debilitando cualquier intento de planificación sostenida y coherente.

Desde distintos sectores se plantea la necesidad urgente de frenar esta práctica. Se propone reevaluar integralmente el actual Plan Regulador bajo criterios técnicos y no recaudatorios, con profesionales idóneos, sin especulación empresarial y con el objetivo central de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.

De mantenerse la tendencia actual, advierten, el Plan Regulador de Asunción deja de cumplir su función esencial: ya no ordena, no regula y no planifica el futuro de la ciudad.

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