Por Alfredo Molinas, asesor agroambiental y ex ministro de Ambiente y de Agricultura y Ganadería.
Durante años, el debate en torno al acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea incluyó un marco discursivo enfocado en la necesidad de proteger el ambiente y garantizar estándares de sostenibilidad. Por esta razón, nos hacemos eco del artículo del ingeniero Alfredo Molinas, asesor agroambiental y ex ministro de Ambiente y de Agricultura y Ganadería.
La narrativa ambientalista en torno al acuerdo presenta a la expansión productiva de algunos países del Mercosur como una amenaza a los compromisos verdes de la UE.
Sin embargo, las salvaguardas introducidas hace unas semanas por la Unión Europea dejan en evidencia lo que estamos manifestando desde hace años: el verdadero problema nunca fue ambiental, sino comercial, y la preocupación europea por el ambiente fue y sigue siendo la excusa para querer desacreditar los productos de esta región.
A diferencia de las objeciones previas, estas medidas ya no se justifican en términos ambientales ni de sostenibilidad. Se activan por el aumento de importaciones, impacto en precios y daño económico a productores europeos. Es decir, criterios clásicos de una salvaguarda comercial, plenamente reconocidos en el derecho del comercio internacional.
Cabe destacar que estas salvaguardas no forman parte del texto negociado con el Mercosur, no implican una renegociación del acuerdo ni la incorporación de nuevas cláusulas ambientales bilaterales. Son regulaciones internas, unilaterales, diseñadas para contener conflictos políticos dentro de la propia Unión Europea.
Si el problema hubiese sido genuinamente ambiental, la solución habría sido otra, como por ejemplo “reglas ambientales conjuntas”, “mecanismos de verificación compartidos” o “compromisos bilaterales adicionales”. Pero nada de eso ocurrió.
Tres medidas para fortalecer una mirada estratégica
- Diversificación de mercados
Disminuir la dependencia a mercados con alta volatilidad regulatoria. Por ejemplo, países de Asia, Medio Oriente, África y otros destinos están creciendo sin imponer requisitos unilaterales de trazabilidad parcelaria.
- Prepararse para cumplir, pero sin sobredimensionar costos
La preparación interna debe avanzar “hasta donde la norma sea razonable”, sin invertir recursos desproporcionados y resguardando que la producción no cambie de rumbo para satisfacer un mercado que nos compra en mínimas proporciones.
- Fortalecer la institucionalidad para reducir riesgos
Una mayor coordinación entre instituciones de gobierno, como Mades, MAG, Infona, Senacsa y gremios productivos, para acompañar a los actores gubernamentales en la defensa de los intereses del país.
