Por Alexandre Perini
Tras más de 25 años de negociaciones, la Unión Europea y el Mercosur sellaron en Asunción un acuerdo comercial que promete transformar el mapa del comercio global. La eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles entre ambos bloques convierte a este pacto en el mayor acuerdo comercial del mundo en términos de alcance económico y población involucrada. Para Paraguay, el impacto potencial va mucho más allá del simbolismo diplomático: se trata de una redefinición profunda de su inserción internacional.
El contexto no es menor. El acuerdo llega en un escenario global marcado por el resurgimiento del proteccionismo, tensiones geopolíticas persistentes y una creciente competencia por mercados de alto valor. En este marco, la Unión Europea busca diversificar proveedores y asegurar cadenas de suministro confiables, mientras que el Mercosur necesita ampliar su acceso a destinos con mayor poder adquisitivo y estabilidad institucional.
Para los inversionistas, la pregunta clave no es si el acuerdo es relevante —lo es—, sino si Paraguay está en condiciones de convertir esta apertura comercial en una plataforma real de crecimiento, atracción de capital y desarrollo productivo.
Un acuerdo de escala global
El tratado UE–Mercosur contempla la eliminación progresiva del 91% al 92% de los aranceles entre ambos bloques, con un cronograma de implementación que puede extenderse hasta 15 años. Este diseño gradual incorpora cláusulas de salvaguarda para sectores sensibles, especialmente en agricultura e industria, con el objetivo de mitigar impactos abruptos y permitir procesos de adaptación productiva.
La magnitud del acuerdo es inédita. Integra a más de 700 millones de consumidores y consolida una de las mayores zonas de libre comercio del planeta. Para Europa, representa acceso preferencial a mercados agrícolas, energéticos e industriales estratégicos. Para el Mercosur, abre la puerta a una relación más equilibrada con un socio que prioriza estándares, previsibilidad y valor agregado.
No obstante, el proceso de ratificación aún enfrenta resistencias políticas en Europa. Países como Francia, junto con sectores agrícolas y grupos ambientalistas, han expresado objeciones relacionadas con competencia desleal y compromisos ambientales. Estas tensiones introducen un elemento de incertidumbre que los inversionistas deben considerar en su análisis de riesgo y horizonte temporal.
Paraguay en una nueva posición estratégica
Históricamente, Paraguay ha sido percibido como un actor periférico dentro del Mercosur. Sin embargo, el acuerdo con la Unión Europea redefine ese posicionamiento. El país combina estabilidad macroeconómica, una de las presiones fiscales más bajas de la región, abundante energía renovable y una ubicación logística estratégica en el centro de Sudamérica.
El tratado amplifica estas ventajas estructurales. Reduce la dependencia de mercados tradicionales, diversifica destinos de exportación y mejora el atractivo del país como plataforma productiva orientada a Europa. Para el capital extranjero, Paraguay comienza a aparecer no solo como origen de materias primas, sino como un nodo potencial para procesos de industrialización liviana, agroindustria avanzada y logística regional.
Sectores como alimentos procesados, biotecnología aplicada al agro, manufacturas de origen agropecuario, servicios vinculados al comercio exterior y energía aparecen entre los principales beneficiarios potenciales. La clave estará en la capacidad de transformar ventajas comparativas en ventajas competitivas sostenibles.
Más acceso, más exigencias
El acceso al mercado europeo implica estándares más altos. Reglas sanitarias estrictas, exigencias ambientales, trazabilidad y cumplimiento normativo serán condiciones ineludibles. Para algunos actores, especialmente pequeños y medianos productores, esto representa un desafío significativo en términos de costos y adaptación.
Sin embargo, desde una perspectiva de inversión, estas exigencias también funcionan como un filtro positivo. Incentivan la profesionalización de cadenas productivas, la incorporación de tecnología y la llegada de capital orientado a certificaciones, innovación y eficiencia. En el largo plazo, estos factores tienden a elevar la productividad y la calidad del aparato productivo.
El rol del Estado será determinante. Infraestructura logística, modernización aduanera, seguridad jurídica y políticas de acompañamiento al sector privado definirán si el acuerdo se traduce en crecimiento real o queda limitado a un marco teórico favorable.
Comercio y geopolítica
Más allá de los aranceles, el acuerdo UE–Mercosur debe leerse en clave geopolítica. En un mundo cada vez más fragmentado, las alianzas comerciales se convierten en herramientas estratégicas. Para Paraguay, integrarse de manera más profunda con la Unión Europea implica diversificar riesgos y reforzar su perfil como socio confiable y previsible.
El comercio global ya no se define únicamente por precios. Factores como sostenibilidad, estabilidad institucional y alineamiento estratégico pesan cada vez más en las decisiones de inversión. En este nuevo escenario, Paraguay tiene la oportunidad de reposicionarse, siempre que logre coherencia entre discurso, políticas públicas y ejecución.
La decisión que sigue
El acuerdo ya está firmado. Lo que sigue es un proceso complejo de implementación, adaptación y decisiones estratégicas. Para los inversionistas, se abre una ventana de mediano y largo plazo con oportunidades claras, pero también con riesgos que deben ser gestionados con información y visión.
La verdadera pregunta no es si el acuerdo es histórico. La pregunta es si Paraguay sabrá convertir esta apertura comercial en desarrollo económico, inversión productiva y crecimiento sostenible. En ese desafío se jugará buena parte de su futuro en el nuevo orden del comercio global.
Fuentes de información
– Comisión Europea, “EU–Mercosur Trade Agreement – Key Facts”
– Reuters, cobertura sobre el acuerdo UE–Mercosur y reacciones políticas en Europa
– Documentos oficiales de la Unión Europea sobre cronograma y cláusulas de implementación
– Análisis económicos del Mercosur y comercio internacional publicados por Reuters
Alexandre Perini
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