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Conozca los seis riesgos que podrían amenazar el crédito en 2026, según Moody’s

Geopolítica fragmentada, inflación persistente, burbuja de la inteligencia artificial, deterioro del empleo y presión fiscal conforman un cóctel de riesgos que podría alterar el escenario financiero global.

Aunque el escenario base sigue siendo de crecimiento moderado y estabilidad, la calificadora alerta que shocks “relativamente acotados” podrían disparar nuevas tensiones crediticias.

El mundo financiero entra en 2026 con un equilibrio frágil. Así lo advierte Moody’s en su último informe global sobre condiciones crediticias, donde identifica seis riesgos clave que, de materializarse, podrían deteriorar rápidamente el acceso al financiamiento, elevar los costos de endeudamiento y frenar la actividad económica a escala mundial. La advertencia llega en un contexto de crecimiento moderado, pero con vulnerabilidades latentes tanto en economías avanzadas como emergentes.

  1. Fracturas geopolíticas: un riesgo latente para el crédito

La creciente polarización internacional se consolida como una amenaza estructural. Tensiones entre potencias, conflictos armados persistentes y disputas comerciales elevan las primas de riesgo y pueden generar episodios de fuga de capitales. Moody’s advierte que un evento de alto impacto —como una escalada en Medio Oriente o un quiebre dentro de alianzas estratégicas— podría provocar un endurecimiento abrupto de las condiciones financieras, afectando especialmente a emisores con baja calificación y alta exposición internacional.

Además, el aumento del gasto en defensa presiona las cuentas fiscales de países con escaso margen presupuestario, desplazando inversiones clave para el crecimiento de largo plazo.

  1. El regreso del fantasma inflacionario

La transición en el liderazgo de la Reserva Federal de EE. UU. añade incertidumbre al panorama monetario. Si la inflación deja de desacelerarse o vuelve a repuntar, existe el riesgo de que las expectativas inflacionarias se desanclen. Según Moody’s, esto podría generar mayor volatilidad en los mercados de bonos, distorsionar los precios del crédito y debilitar la credibilidad de la política monetaria, con efectos globales.

  1. Corrección en las acciones vinculadas a la IA

El auge de la inteligencia artificial impulsó fuertes inversiones y elevadas valuaciones, especialmente en EE. UU. Aunque el sector cuenta con fundamentos más sólidos que en la era de las puntocom, una decepción en términos de productividad o ganancias podría detonar una corrección. El impacto se extendería a startups, semiconductores, centros de datos, servicios públicos e inmuebles comerciales en polos tecnológicos, con efectos de contagio sobre el crecimiento económico.

  1. Más productividad, menos empleo

Uno de los riesgos más sensibles es el impacto laboral de la IA. Moody’s señala que las ganancias de eficiencia podrían traducirse en despidos masivos, especialmente en tareas administrativas y de servicios. Un aumento de la productividad sin una transición ordenada podría elevar el desempleo, debilitar el consumo, reducir la recaudación fiscal y aumentar el gasto social, presionando las finanzas públicas y el riesgo crediticio soberano.

  1. Contagio desde el crédito privado

El crédito privado ganó peso como fuente de financiamiento, pero también concentra vulnerabilidades. La falta de transparencia, la interconexión con bancos y aseguradoras, y el uso de vehículos con liquidez limitada aumentan el riesgo de contagio. Un deterioro en la calidad de los activos podría elevar las primas de riesgo y afectar a otros segmentos del sistema financiero.

  1. Bonos soberanos bajo presión

Finalmente, Moody’s advierte sobre el repunte de los rendimientos de los bonos soberanos en las principales economías avanzadas. Déficits estructurales, envejecimiento poblacional y necesidades récord de refinanciamiento elevan el costo de la deuda. El aumento de las tasas de largo plazo endurece las condiciones financieras, frena la inversión y limita la capacidad de los gobiernos para sostener el crecimiento, especialmente en Europa.

El mensaje de Moody’s es claro: el escenario base no es de crisis, pero el margen de error es cada vez más estrecho. En un mundo atravesado por shocks geopolíticos, transformaciones tecnológicas aceleradas y fragilidades fiscales, incluso perturbaciones moderadas podrían desencadenar un deterioro significativo del crédito global en 2026.

Para leer el informe completo puedes acceder a haciendo click en:  Moody’s.

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