La volatilidad del mercado internacional y el aumento de descuentos aplicados por exportadoras achican la rentabilidad en plena zafra.
Productores advierten que los actuales niveles de precios no permiten cubrir deudas ni reinvertir en tecnología, mientras reclaman mayor transparencia en la comercialización.
La soja vuelve a quedar en el centro de la tensión financiera del agro. La combinación de precios internacionales fluctuantes, altos costos de producción y el incremento del denominado “premio”, descuento aplicado sobre el valor de Chicago, está reduciendo los márgenes de solvencia de los productores paraguayos, en un momento clave de la campaña agrícola.
La situación fue expuesta en el último informe sectorial de la Unión de Gremios de la Producción (UGP), que recoge la preocupación de gremios y referentes del sector.
Pese a las buenas expectativas productivas para esta zafra, la coyuntura de los mercados internacionales genera variaciones constantes en el precio de la soja que, sumadas al aumento del “premio”, impactan directamente en el ingreso final del productor.
La Coordinadora Agrícola del Paraguay (CAP) y la Federación de Cooperativas de Producción manifestaron su preocupación por el incremento de este descuento aplicado por las empresas exportadoras, que se deduce del precio de referencia en Chicago.
Desde el sector productivo reclaman mayor transparencia en la formación del precio final del grano y en la evolución de los “premios”, a fin de reducir la incertidumbre en la comercialización.
Víctor Penayo, miembro de la CAP filial San Pedro, señaló que las condiciones actuales no permiten mejorar sustancialmente los ingresos para honrar compromisos financieros pendientes, muchos de ellos arrastrados desde la sequía de 2022. Incluso con una campaña que podría ubicarse por encima del promedio en rendimiento, los números siguen siendo ajustados.
El productor explicó que la falta de margen dificulta la renovación de maquinaria y la incorporación de tecnología que permita aumentar la productividad, lo que termina afectando la competitividad del sistema.
Desde la Federación de Cooperativas de Producción también coincidieron en que el acercamiento entre productores y exportadores es fundamental para preservar la confianza, garantizar condiciones equitativas y fortalecer la sostenibilidad del sector.
Por su parte, desde la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco) explicaron que los “premios” responden a múltiples factores del mercado, como la incertidumbre en la relación comercial entre Estados Unidos y China, las expectativas de producción en Argentina y Brasil, la cotización del dólar y las coyunturas logísticas internas en puertos y puntos de navegación.
Más allá de las diferencias de enfoque, todos los actores coinciden en que el productor es la base de la cadena agroexportadora. Su salud financiera no solo define el resultado de la campaña, sino también el flujo de divisas y la dinámica económica del país.
