Redacción América, 30 mar (EFE).- Un año después de que la Administración de Donald Trump impusiera aranceles a las importaciones, Latinoamérica muestra un impacto dispar, con países que han perdido competitividad en el mercado estadounidense, otros han redirigido sus exportaciones o han optado por negociar acuerdos para mitigar las tarifas.
Brasil fue uno de los países más afectados por la política comercial de Washington, con un arancel adicional de hasta el 50 % que redujo sus ventas a ese mercado en unos 1.500 millones de dólares entre agosto y diciembre de 2025 y golpeó sectores como madera, metales, plásticos, caucho y pesca.
En ese contexto, las exportaciones a Estados Unidos, su segundo socio comercial tras China, cayeron un 6,6 % en 2025, hasta 37.720 millones de dólares.
Aunque logró compensar parcialmente la caída en EE.UU. con aumentos de las ventas del 6 % a China, del 6,2 % a Europa y del 26,6 % a sus socios del Mercosur (Argentina, Uruguay y Paraguay), Brasil cerró 2025 con un superávit comercial de 68.300 millones de dólares, el menor en tres años y un 7,9 % inferior al de 2024, y espera ahora beneficiarse del nuevo esquema global del 10 %, que iguala condiciones frente a otros competidores.
México, pese a quedar fuera de los llamados aranceles «recíprocos», enfrentó una fuerte presión en sectores estratégicos, ya que Washington impuso un gravamen general del 25 % a las importaciones mexicanas, aunque posteriormente excluyó al 85 % de los bienes cubiertos por el T-MEC, el acuerdo de libre comercio que este país tiene con Estados Unidos y Canadá.
En febrero de este año se retiraron algunas medidas, pero se mantienen aranceles sectoriales que presionan exportaciones clave, como el 50 % al acero y aluminio, el 25 % a vehículos y autopartes (con ajustes bajo el T-MEC), el 50 % a varios productos semiterminados de cobre y derivados intensivos de cobre, 25 % a camiones medianos y pesados y sus partes y un 10 % a autobuses.
Las exportaciones no petroleras de Ecuador alcanzaron un récord de 29.402 millones de dólares en 2025, un 18 % más que en 2024, pero su crecimiento podría desacelerarse al 7 % en 2026 debido a los aranceles de EE.UU. y a tensiones comerciales regionales. Además, el 49 % de los envíos al mercado estadounidense no se beneficiaron de la eliminación de la sobretasa del 15 % impuesta desde agosto de 2025.
El acuerdo comercial anunciado por el Gobierno de Daniel Noboa permitirá liberar el 53 % de las exportaciones no petroleras hacia EE.UU., equivalentes a 2.786 millones de dólares, tras un esquema arancelario que comenzó con un 10 % en abril y subió al 15 % en agosto, aunque luego se redujo para algunos productos clave.
República Dominicana asumió un costo directo significativo, con unos 400 millones de dólares pagados en aranceles del 10 %, aunque mantiene a Estados Unidos como su principal destino exportador. Las autoridades negocian un acuerdo que permita reducir esas tarifas y mejorar el acceso a ese mercado.
Ajustes y estrategias comerciales
Argentina, en cambio, logró amortiguar el impacto del arancel del 10 % mediante una estrategia de acercamiento político y comercial con Washington.
El Gobierno del presidente Javier Milei negoció un acuerdo que prevé eliminar tarifas para 1.675 productos, aunque aún está pendiente de ratificación, y en momentos en que las exportaciones al mercado estadounidense crecieron casi un 29 % en 2025.
Colombia, por su parte, también quedó en el grupo de tarifas más bajas, aunque posteriormente elevadas al 15 %, y ha logrado sostener e incluso aumentar sus exportaciones hacia Estados Unidos. Sectores como el pesquero crecieron más de un 11 %, mientras productos como café y flores siguen liderando las ventas, aunque cerca de un tercio de su oferta exportable continúa gravada sin negociaciones en curso para su eliminación.
Uruguay ha mantenido una tendencia de crecimiento en sus exportaciones hacia EE.UU., que se consolidó como su cuarto mercado de destino. Las ventas pasaron de 1.192 millones de dólares en 2024 a 1.553 millones en 2025, un aumento del 30 %, y se mantuvieron al alza en el inicio de 2026. El comercio está fuertemente concentrado en la carne bovina y, pese al anuncio de los aranceles, el Gobierno uruguayo consideró inicialmente que el no país estaba entre los más afectados por la medida.
En Chile, los efectos han sido más bajos gracias a la exclusión de productos clave como el cobre, aunque sectores exportadores como frutas (uvas, cerezas, arándanos), salmón y madera enfrentaron mayores costos y pérdida de competitividad. Sin embargo, el país ha sentido el impacto indirecto por la incertidumbre global, dada su alta dependencia del comercio exterior.
Bolivia, sin embargo, apenas ha sentido los aranceles debido a su baja exposición al mercado estadounidense, pero ha aprovechado el contexto para reorientar su política económica. El Gobierno de Rodrigo Paz busca atraer inversiones de EE.UU. y abrir espacio para futuras negociaciones comerciales, en medio de ajustes internos por la escasez de divisas.
Paraguay, por su parte, ha considerado manejable el arancel global del 10 %, al ser inferior al aplicado a otros países. Su principal exportación a EE.UU., la carne, mantiene un flujo estable, con ese país como tercer mercado de destino. EFE
