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Clima adverso reduce rindes, pero impulsa innovación agrícola

Mientras la sequía recorta el potencial productivo de soja, maíz y sorgo, productores ajustan estrategias para mitigar pérdidas.

En paralelo, el Chaco gana protagonismo con prácticas sostenibles y se posiciona como nueva frontera agrícola del país.

La campaña agrícola 2026 muestra dos caras: por un lado, cultivos afectados por el estrés hídrico y, por otro, avances técnicos que impulsan la producción en nuevas zonas. La Unión de Gremios de la Producción (UGP) advierte un escenario de rendimientos por debajo de lo normal, aunque con señales de adaptación del sector.

El impacto de la escasez de lluvias continúa condicionando el desempeño de la zafriña. A pesar de algunas precipitaciones recientes, el escenario general apunta a una campaña con resultados inferiores a los promedios históricos, según la Unión de Gremios de la Producción (UGP).

En el caso del maíz, los efectos del estrés hídrico se hicieron sentir especialmente en las siembras tempranas, donde el desarrollo fue comprometido en etapas clave. Si bien algunas parcelas lograron recuperarse parcialmente, el rendimiento final se verá afectado. En contraste, los cultivos más tardíos aún mantienen cierto margen de mejora, dependiendo de la evolución climática.

El sorgo también enfrenta dificultades, particularmente por ataques de plagas que obligaron a resiembras y mayores costos de manejo, evidenciando un escenario productivo más exigente para los agricultores.

En paralelo a este contexto adverso, el sector agrícola encuentra oportunidades en el Chaco paraguayo. Como se observa en la actividad del Rally de la Soja 2026, productores y técnicos destacan la capacidad de recuperación de los cultivos gracias a lluvias tardías y a la aplicación de prácticas agrícolas adaptadas a las condiciones locales.

El evento, que se desarrollará en diversas zonas del Chaco, servirá como plataforma para compartir experiencias de campo y demostrar cómo la integración agrícola-ganadera y el manejo adecuado del suelo permiten mejorar la resiliencia productiva.

De acuerdo con la Unión de Gremios de la Producción (UGP), este proceso refleja una tendencia clara: mientras las regiones tradicionales enfrentan mayores riesgos climáticos, el avance tecnológico y las buenas prácticas están permitiendo expandir la frontera agrícola hacia nuevas zonas, consolidando al sector como uno de los pilares de la economía nacional.

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