Atome PLC impulsa en Villeta la primera planta industrial del mundo de fertilizantes bajos en carbono sin subsidios estatales.
El proyecto, financiado por organismos multilaterales y fondos globales, apunta a transformar la matriz productiva y reforzar la seguridad alimentaria regional.
En un hito sin precedentes para la industria global y la economía paraguaya, Atome PLC alcanzó la Decisión Final de Inversión (FID) para su planta de fertilizantes verdes en Villeta, consolidando una inversión de US$ 665 millones y posicionando al país como referente en producción industrial sostenible.
Atome PLC (AIM: ATOM), desarrollador internacional de proyectos de fertilizantes ecológicos, anunció la aprobación de la Decisión Final de Inversión (FID) para su planta de producción de nitrato de amonio cálcico (CAN) con bajas emisiones de carbono en Villeta, Paraguay. Se trata de una instalación con capacidad de 260.000 toneladas anuales, que marca un hito al convertirse en la primera de su tipo a nivel mundial en alcanzar esta etapa sin depender de subsidios gubernamentales.
El inicio de la construcción está previsto en el corto plazo, con el objetivo de comenzar la producción a plena capacidad en octubre de 2029 o antes.
La estructura financiera del proyecto contempla US$ 420 millones en deuda aportada por instituciones internacionales de desarrollo, lideradas por BID Invest, junto con la Corporación Financiera Internacional (CFI), el Banco Europeo de Inversiones, FMO y el Fondo Verde para el Clima. A esto se suma una inversión de capital de US$ 245 millones encabezada por Hy24, en conjunto con la CFI, KfW DEG, IFDK, Sudameris y la propia Atome PLC.
Energía limpia y seguridad alimentaria
El proyecto Villeta se basa en el uso de energía hidroeléctrica 100% renovable, lo que permite desvincular la producción de fertilizantes de los combustibles fósiles. Este factor resulta clave en un contexto global marcado por la volatilidad energética y tensiones geopolíticas que impactan directamente en los precios y la disponibilidad de insumos agrícolas.
Actualmente, los fertilizantes nitrogenados son esenciales para alimentar a más del 50% de la población mundial, pero su producción depende casi en su totalidad de combustibles fósiles. En este escenario, la planta de Villeta representa una alternativa sostenible, con capacidad de evitar la emisión de hasta 12,5 millones de toneladas de CO₂e durante su vida útil.
Un modelo industrial replicable
Además de su impacto local, el proyecto se posiciona como un modelo global de producción descentralizada de fertilizantes sostenibles. Atome ha consolidado alianzas estratégicas clave, como el acuerdo de compra a 10 años con Yara International ASA para la totalidad de la producción, y la participación de Casale SA como contratista de ingeniería, adquisición y construcción (EPC).
Este esquema reduce riesgos y establece una plataforma replicable para el desarrollo de activos industriales verdes en otras regiones del mundo.
Impacto económico y posicionamiento estratégico
La concreción del FID marca un punto de inflexión para Atome, que pasa de desarrolladora a productora industrial, al tiempo que fortalece la posición de Paraguay como destino atractivo para inversiones de alto valor agregado.
El proyecto generará empleo, fortalecerá la base industrial del país y mejorará la resiliencia del suministro de fertilizantes en el Mercosur, el mayor mercado importador a nivel global.
Referentes internacionales destacaron el alcance estratégico de la iniciativa. Desde Hy24 subrayaron la competitividad de Paraguay gracias a su energía renovable y ubicación geográfica, mientras que organismos como la CFI y el Banco Europeo de Inversiones enfatizaron su contribución a la seguridad alimentaria y la transición energética.
Paraguay en la transición verde
Con esta inversión, Paraguay da un paso decisivo hacia una economía más diversificada y orientada a la exportación de productos con valor agregado. La planta de Villeta no solo demuestra la viabilidad del hidrógeno verde en la industria, sino que también posiciona al país como protagonista en la transición global hacia modelos productivos sostenibles.
El proyecto confirma que la rentabilidad y la sostenibilidad pueden converger sin necesidad de subsidios, apoyadas en recursos naturales estratégicos, alianzas internacionales y una visión industrial de largo plazo.

