La inflación volvió a desacelerarse durante junio y cerró el primer semestre del año con una variación mensual de -0,3%, según el más reciente informe del Índice de Precios al Consumidor (IPC) publicado por el Banco Central del Paraguay (BCP).
Con este resultado, la inflación acumulada en los primeros seis meses de 2026 se ubicó en 1,9%, mientras que la tasa interanual descendió a 2,1%, manteniéndose por debajo de la meta de inflación de la banca matriz.
El resultado de junio representa una moderación respecto a mayo, cuando la inflación mensual había sido de 0,1%, y refleja una reducción de precios en varios bienes de alta incidencia dentro de la canasta familiar, especialmente combustibles y alimentos.
Uno de los principales factores que explicó la variación negativa fue el descenso en los precios de los combustibles, con bajas en el gasoil común y el gasoil aditivado. A ello se sumó una reducción en distintos cortes de carne vacuna, entre ellos la costeleta, la costilla, la carne molida de primera y segunda, además de otros cortes comercializados en el mercado local.
El informe del BCP también registra disminuciones en otros productos de consumo frecuente, como los huevos, diversas frutas frescas, algunos bienes durables y la adquisición de automóviles, lo que contribuyó a contener el comportamiento general de los precios durante el mes.
En el segmento de proteínas, la carne de aves presentó una reducción de 0,2%, mientras que la carne de cerdo registró una caída más pronunciada de 3,2%, reforzando el efecto moderador que tuvieron los alimentos sobre el índice general.
No obstante, la reducción no fue uniforme en toda la canasta. El Banco Central señala que algunos productos continuaron mostrando incrementos de precios, entre ellos el locote, el tomate, artículos de limpieza, muebles para el hogar, diversos productos de consumo y los servicios de alquiler para eventos, aunque estos aumentos fueron insuficientes para revertir la tendencia descendente del índice general.
Otro dato relevante es que solo 30,8% de los productos que integran la canasta del IPC registraron aumentos de precios durante junio, una proporción inferior al 34,2% observado en mayo, lo que evidencia una desaceleración más amplia en la dinámica inflacionaria.
La evolución de la inflación durante el primer semestre fortalece el escenario de estabilidad de precios observado en 2026 y brinda mayor previsibilidad tanto a consumidores como a empresas. Para el sector productivo, un entorno de inflación moderada facilita la planificación de inversiones, mientras que para los hogares representa un alivio frente al costo de vida, especialmente en bienes de consumo masivo.
De cara a los próximos meses, el comportamiento de la inflación seguirá dependiendo de factores como la evolución de los precios internacionales de los combustibles, las condiciones climáticas que afectan la oferta de alimentos y las decisiones de política monetaria del Banco Central. Por el momento, los indicadores muestran que la inflación continúa contenida y se mantiene en niveles compatibles con el objetivo de estabilidad de precios de la autoridad monetaria.

