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Bernd Gunther: “Paraguay apunta a ser el hub logístico regional”

La recuperación de la hidrovía, las inversiones privadas y el mayor movimiento de cargas fortalecen el papel estratégico del transporte fluvial.

El reto es transformar ese impulso en un liderazgo logístico regional.

En la foto: Bernd Gunther, presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (CAFyM).

La logística fluvial atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos años. Tras un período marcado por la bajante de los ríos y las dificultades operativas que afectaron al comercio regional, la recuperación de los niveles hídricos del río Paraguay permitió restablecer el ritmo de navegación y mejorar la eficiencia del transporte de cargas, un factor clave para una economía donde más del 80% del comercio exterior se moviliza por vía fluvial.

Este escenario coincide con un mayor dinamismo del sector agroexportador, el crecimiento de las cargas regionales y nuevas inversiones privadas que apuntan a ampliar la capacidad de la flota paraguaya. Todo ello fortalece el posicionamiento del país dentro de la Hidrovía Paraguay-Paraná, uno de los corredores logísticos más importantes de Sudamérica.

Para el presidente del Centro de Armadores Fluviales y Marítimos (CAFyM), Bernd Gunther, las condiciones actuales representan una oportunidad para consolidar el liderazgo logístico de Paraguay en la región.

“La logística fluvial en 2026 muestra un ritmo dinámico de recuperación y crecimiento. La estabilización de los niveles hídricos permitió recuperar ritmos operativos y aprovechar mejor los calados de las embarcaciones”, afirma.

La hidrovía sostiene el comercio exterior paraguayo

El transporte fluvial continúa siendo el principal canal de salida de la producción nacional y un eslabón estratégico para la competitividad del país. El complejo agroexportador mantiene el mayor volumen de cargas, con soja, harina y aceite de soja, maíz y trigo como principales productos, además de las exportaciones de carne bovina y cemento.

En materia de importaciones, el movimiento de combustibles, fertilizantes, bienes de consumo e insumos agrícolas mantiene una demanda sostenida. A este flujo tradicional se suma el incremento de las cargas regionales en tránsito, especialmente el mineral de hierro proveniente de Corumbá, Brasil, con destino a los puertos del sur del continente.

Actualmente, Paraguay moviliza entre 22 y 25 millones de toneladas al año entre exportaciones, importaciones y cargas regionales. Para el presidente de CAFyM, las perspectivas para este año son aún más favorables.

“Proyectamos cerrar el año con cifras récord de movilización, impulsadas por el repunte agrícola de la zafra paraguaya y por un mayor traslado de mineral de hierro e insumos industriales a nivel regional”, sostiene.

Inversiones que apuntan al crecimiento

El mayor movimiento de cargas también impulsa una nueva etapa de inversiones dentro del sector naviero paraguayo. En los próximos dos años está prevista la incorporación gradual de 15 nuevos remolcadores de empuje y más de 400 barcazas, una apuesta del sector privado para responder a la demanda futura y fortalecer la capacidad operativa de la flota nacional.

Paralelamente, los astilleros paraguayos trabajan a plena capacidad mientras avanzan en la formación de mano de obra especializada para operar embarcaciones cada vez más modernas y automatizadas.

A este proceso se suman iniciativas orientadas a fortalecer la infraestructura pública vinculada a la navegación, entre ellas la incorporación de la draga DRM-5, obtenida mediante cooperación japonesa, que permitirá mejorar el mantenimiento de los canales navegables y aportar mayor previsibilidad a las operaciones sobre la hidrovía

Un potencial que aún puede crecer

Aunque Paraguay ya cuenta con la tercera flota de barcazas más grande del mundo y lidera la operatividad de la Hidrovía Paraguay-Paraná, desde CAFyM consideran que el margen de expansión sigue siendo importante.

Buena parte de esa oportunidad se encuentra en captar un mayor volumen de cargas provenientes de regiones productivas como Mato Grosso do Sul, en Brasil, y el oriente boliviano, donde la producción de soja, maíz y mineral de hierro encuentra en la vía fluvial una de las alternativas más competitivas para acceder a los puertos de ultramar.

Sin embargo, Bernd Gunther sostiene que el crecimiento no dependerá únicamente de ampliar la flota. “Incrementar nuestra participación no depende solo de añadir barcazas, sino de generar previsibilidad operativa. La firma de acuerdos bilaterales y peajes razonables es indispensable para mantener la competitividad regional”, afirma.

En ese contexto, el presidente de CAFyM considera que el Corredor Bioceánico representa una oportunidad para potenciar la logística nacional desde un enfoque multimodal.

“Lejos de competir con la vía fluvial, el Corredor Bioceánico la complementará. Paraguay tendrá la oportunidad de convertirse en el punto de encuentro entre los principales corredores terrestres y fluviales de Sudamérica”, señala.

El desafío de consolidar un hub logístico regional

Pese al escenario favorable, el sector advierte que todavía existen desafíos que condicionan su desarrollo. Entre ellos menciona la necesidad de contar con reglas claras para la navegación, mejorar la coordinación entre los países de la hidrovía, agilizar los trámites fronterizos y seguir invirtiendo en infraestructura y formación de personal especializado.

Para Gunther, la consolidación de Paraguay como centro logístico regional requerirá una estrategia de largo plazo que combine inversión pública y privada con mayor integración regional.

“Para consolidar definitivamente a Paraguay como el hub logístico de América del Sur necesitamos una gestión integral de la Hidrovía, seguridad jurídica, mejor conectividad entre puertos y rutas, y procesos aduaneros cada vez más ágiles y digitalizados”, sostiene.

Con esas condiciones, el gremio proyecta que en los próximos años el volumen de cargas operado bajo bandera paraguaya supere de forma sostenida los 30 millones de toneladas, consolidando al transporte fluvial como uno de los principales motores del comercio exterior y de la competitividad del país.

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