La inclusión financiera en Paraguay busca dar un paso más allá del simple acceso a una cuenta bancaria, financiera o de una cooperativa. La Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2026-2031, recientemente presentada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), plantea como desafío que más personas puedan acceder a productos financieros y, al mismo tiempo, utilizarlos de manera segura, responsable y acorde a sus necesidades.
La nueva estrategia funciona como una hoja de ruta para las políticas públicas en materia de inclusión financiera y establece acciones destinadas a ampliar las oportunidades de acceso, fortalecer la educación y protección de los usuarios y promover un uso más efectivo de los servicios disponibles.
“Cómo hacemos que más personas accedan a los productos y servicios financieros, pero también los usen de manera adecuada, segura y responsable, que sirva realmente para incrementar el bienestar de las personas”, explicó Vivian Ocampos, directora general de inclusión financiera del MEF, durante una entrevista televisiva.
El planteamiento incorpora tres dimensiones: acceso, uso y calidad. El primero representa la posibilidad de ingresar al sistema financiero; el segundo apunta a que las personas puedan utilizar efectivamente herramientas como el ahorro, el crédito, los seguros y las inversiones; mientras que el tercero busca que estos productos respondan a las necesidades de los usuarios, tengan costos asequibles y se ofrezcan bajo condiciones de seguridad, transparencia y trato justo.
El reto está después del acceso
Contar con una cuenta o algún producto financiero no necesariamente significa que una persona esté plenamente incluida en el sistema. Por eso, uno de los principales desafíos de la ENIF 2026-2031 será reducir la distancia entre quienes tienen acceso a servicios financieros y quienes efectivamente los utilizan para administrar sus recursos, ahorrar, acceder a financiamiento, protegerse mediante seguros o realizar inversiones.
Desde el MEF señalan que las necesidades no son iguales para toda la población, por lo que la estrategia busca considerar las distintas realidades existentes y trabajar sobre las brechas que todavía persisten entre acceso y uso.
La calidad también adquiere un papel central. La estrategia plantea que los servicios financieros no solo estén disponibles, sino que sean comprensibles, transparentes, seguros y económicamente accesibles para quienes los utilizan. Bajo este enfoque, la inclusión financiera se vincula directamente con la capacidad de las personas de tomar decisiones financieras que contribuyan a su bienestar.
La ENIF es un instrumento de política pública cuya orientación corresponde al Comité Nacional de Inclusión Financiera, presidido por el ministro de Economía y Finanzas. La implementación estará a cargo de la Secretaría Ejecutiva, que deberá avanzar con las acciones previstas y coordinar el trabajo de los distintos grupos involucrados.
Como siguiente paso, serán convocados los grupos de trabajo para iniciar las acciones contempladas en la estrategia para el periodo 2026-2031.
El desafío, en definitiva, no pasa únicamente por incorporar a más personas al sistema financiero, sino por generar las condiciones para que puedan utilizar sus herramientas de manera informada, segura y conveniente. En esa transición del acceso al uso efectivo se encuentra uno de los principales objetivos de la nueva hoja de ruta de inclusión financiera del país.
