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Maquila, autopartes y EAS: los pilares que marcaron la transformación industrial

La continuidad de las políticas públicas aparece como uno de los principales desafíos para consolidar el proceso de industrialización de Paraguay. Durante una conferencia por el mes de la Industria, el actual ministro de Industria y Comercio (MIC), Marco Riquelme, junto con los exministros Javier Giménez, Luis Castiglioni y Liz Crámer, repasó las principales medidas implementadas en los últimos años y planteó la necesidad de sostener una hoja de ruta que trascienda los cambios de Gobierno.

Entre los resultados destacados figura la evolución de las exportaciones bajo el régimen de maquila, que pasaron de US$ 100 millones a US$ 500 millones, según el balance presentado por Riquelme. El proceso también estuvo acompañado por el desarrollo de la industria de autopartes, impulsado mediante negociaciones con Brasil y el acuerdo automotriz con Argentina, mientras que posteriormente se incorporó la carne de cerdo al acuerdo con Taiwán con libre arancel.

Otro cambio señalado fue la creación de las Empresas por Acciones Simplificadas (EAS) durante la administración de Castiglioni. Actualmente, según el MIC, el 95% de las empresas que se constituyen en Paraguay utiliza esta modalidad, que puede ser creada en un plazo de hasta 72 horas. A esto se suman la modernización de los regímenes de Maquila y de la Ley 60/90 y la nueva normativa de ensamblaje, impulsadas durante la gestión de Javier Giménez.

Para Riquelme, el siguiente paso consiste en consolidar estas herramientas y detectar los obstáculos que todavía limitan el crecimiento industrial. En ese marco, el MIC trabaja con 25 gremios empresariales dentro del Consejo Empresarial de la cartera para identificar los principales inhibidores del sector.

También anunció una plataforma digital que permitirá visualizar las capacidades productivas de los distintos distritos del país, con el objetivo de facilitar decisiones de inversión.

Los exministros coincidieron, con distintos énfasis, en que la previsibilidad y la continuidad institucional son condiciones necesarias para sostener inversiones de largo plazo. Castiglioni planteó que la experiencia de estabilidad macroeconómica y financiera debería trasladarse a la política industrial, mientras que Crámer remarcó la importancia de institucionalizar, estructurar y planificar las políticas públicas para que las siguientes administraciones puedan aprovechar lo ya construido.

El desafío, por tanto, no se limita a incrementar los niveles de producción. La discusión apunta a generar mayor valor agregado, empleos de mayor calidad, diversificar la matriz productiva y ampliar la capacidad exportadora. Con una política industrial que busca proyectarse más allá de un periodo de Gobierno, Paraguay enfrenta ahora el reto de convertir los avances registrados en una estrategia sostenida que permita profundizar su proceso de industrialización y elevar su competitividad internacional.

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