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El reto tras el acuerdo UE-Mercosur: industrializar para competir en Europa

El acceso preferencial al mercado europeo plantea para Paraguay una oportunidad que va más allá de aumentar el volumen de exportaciones: el desafío es generar mayor valor agregado y lograr una participación más profunda en las cadenas productivas del Mercosur.

Esta fue una de las principales ideas planteadas por el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, durante la apertura del encuentro “Acuerdo de Asociación Unión Europea-Mercosur: Oportunidades para Paraguay”, organizado por la Delegación de la Unión Europea en Paraguay, el Ministerio de Relaciones Exteriores y el Ministerio de Industria y Comercio, con apoyo de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), la Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Paraguay (CNCSP) y Rediex.

El encuentro contó con la participación de la embajadora de la Unión Europea en Paraguay, Katja Afheldt, y el canciller nacional, Rubén Ramírez Lezcano. Riquelme Planteó que Paraguay debe utilizar el nuevo escenario comercial para avanzar hacia una estructura productiva con mayor industrialización y reducir la dependencia de la exportación de materias primas.

“Lo que nos trajo hasta acá no es lo que nos va a llevar a donde nosotros queremos estar”, sostuvo el ministro, al señalar que el desafío consiste en generar productos con mayor contenido de valor y evitar que las materias primas nacionales sean exportadas para luego regresar al mercado paraguayo como productos terminados.

Integrarse sin producir todo

Una de las alternativas planteadas por el MIC pasa por una mayor integración de Paraguay en las cadenas de producción regionales.

El país, según explicó Riquelme, no necesariamente debe fabricar de manera íntegra un producto destinado al mercado europeo. Puede participar aportando materias primas, componentes o servicios a industrias instaladas en Brasil y Argentina, cuyos productos terminados tengan como destino la Unión Europea.

Este enfoque coloca a la integración productiva como uno de los desafíos centrales para aprovechar el acuerdo.

La aplicación provisional del Acuerdo Interino de Comercio UE-Mercosur comenzó el 01 de mayo del 2026, mientras que el Acuerdo de Asociación fue firmado el 17 de enero de este año. La Unión Europea señala que el pacto abre condiciones preferenciales para las exportaciones del Mercosur hacia un mercado de más de 450 millones de consumidores.

En este escenario, la oportunidad comercial está acompañada por exigencias en materia de calidad, competitividad, trazabilidad y cumplimiento de estándares.

El pedido de Paraguay a la UE

Durante su intervención, Riquelme también planteó una preocupación vinculada con las barreras no arancelarias. El ministro pidió que las exigencias ambientales y climáticas no terminen convirtiéndose en obstáculos adicionales para los productos paraguayos que busquen ingresar al mercado europeo.

El acuerdo contempla mecanismos específicos para abordar medidas de salvaguardia y condiciones aplicables a determinados productos, particularmente en el ámbito agrícola. La normativa europea establece, por ejemplo, cláusulas de salvaguardia que permiten retirar temporalmente preferencias arancelarias bajo determinadas circunstancias.

Riquelme también pidió considerar las características de los socios de menor tamaño dentro del Mercosur y planteó la necesidad de fortalecer la coordinación entre los países del bloque para reducir costos y mejorar la competitividad regional.

Estándares: otra condición para competir

Otro de los puntos abordados fue la infraestructura de calidad necesaria para que las empresas paraguayas puedan acceder a mercados internacionales. En este ámbito, el ministro destacó el programa SiCalidad, impulsado con cooperación europea, que apunta al fortalecimiento de sistemas de acreditación, laboratorios e infraestructura de calidad.

El objetivo es que las empresas puedan demostrar que sus productos cumplen con los requisitos técnicos exigidos por los mercados de destino. El acuerdo UE-Mercosur busca precisamente reducir aranceles y barreras comerciales, pero mantiene reglas y requisitos que las empresas deberán cumplir para acceder a las preferencias.

Una ventana que exige capacidad productiva

Riquelme señaló que actualmente existen 5.000 productos habilitados con arancel cero y que Paraguay dispone de un período de 10 años para alcanzar el arancel cero para el 92% de las nomenclaturas arancelarias contempladas en el acuerdo.

Más allá de la apertura comercial, el desafío para las empresas será desarrollar la capacidad necesaria para competir en un mercado con estándares elevados. Por ello, el ministro instó al sector privado a prepararse mediante la investigación de mercados, la búsqueda de socios comerciales, los viajes de negocios y el fortalecimiento de sus capacidades productivas.

Para Paraguay, el acuerdo abre una ventana de acceso al mercado europeo, pero el aprovechamiento efectivo dependerá de cuánto pueda avanzar el sector productivo en industrialización, integración regional, calidad y generación de valor agregado.

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