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Alimentación escolar moviliza G. 228.000 millones al año en la cadena láctea

El programa de alimentación escolar Hambre Cero genera una demanda anual de aproximadamente 38 millones de litros de leche, lo que representa un movimiento económico estimado en Gs. 228.000 millones, unos US$ 38 millones, según datos difundidos por la Cámara Paraguaya de Industriales Lácteos (Capainlac)

Más allá de la provisión de alimentos a estudiantes, el volumen de compras representa una fuente relevante de demanda para la cadena láctea paraguaya, con impacto sobre productores de leche, empresas industriales y una red de pequeños y medianos negocios vinculados al sector.

Según explicó el vicepresidente de Capainlac, Javier González, la leche distribuida mediante el programa es de origen 100% nacional, lo que permite que el gasto generado permanezca dentro de la cadena productiva local.

Uno de los principales efectos señalados por el gremio está relacionado con la agricultura familiar. De acuerdo con González, alrededor del 50% de los US$ 38 millones movilizados por este rubro llega a proveedores de la agricultura familiar rural. El volumen de demanda también introduce un componente de previsibilidad para los productores, al generar ingresos asociados a un mercado con compras programadas.

Una cadena que va más allá del tambo

El impacto económico de la demanda no se limita a los productores y las industrias lácteas. Desde Capainlac señalaron que la actividad se extiende hacia una red de micro, pequeñas y medianas empresas vinculadas con el transporte y los servicios que necesita la cadena productiva.

Entre ellas se encuentran transportistas, gomerías y talleres mecánicos, distribuidos en los 17 departamentos del país.

Este efecto multiplicador es uno de los factores que la industria destaca al analizar el peso de la alimentación escolar sobre el mercado lácteo. La demanda sostenida genera movimiento no solo en la producción primaria, sino también en actividades relacionadas con logística, mantenimiento y servicios.

El presidente de Capainlac, Erno Becker, sostuvo que la industria está comprometida con el abastecimiento del programa y señaló que los precios obtenidos en este mercado resultan actualmente más favorables que en otras líneas de comercialización.

“Estamos teniendo precios mejores para este programa que para otras líneas de comercialización”, afirmó Becker. Según el titular del gremio, la demanda permite dar mayor sostenibilidad a la actividad tanto para los productores como para las industrias, al absorber la producción nacional de leche.

Demanda local y capacidad de producción

Becker explicó que las industrias lácteas participan principalmente como proveedoras de leche para las empresas que tienen a su cargo el servicio integral de alimentación escolar.

El esquema genera así una conexión entre la producción primaria, la industria procesadora y las compañías encargadas de la distribución de los alimentos a los centros educativos.

Actualmente, 1.070.000 niños y adolescentes en edad escolar reciben alimentos mediante el programa, de acuerdo con los datos proporcionados por Capainlac. Para la industria láctea, uno de los aspectos relevantes es que la demanda interna permite absorber una parte significativa de la producción nacional. El excedente, según Becker, se destina posteriormente a la exportación.

En términos empresariales, el programa representa por tanto un mercado de gran volumen y con demanda sostenida para un sector que involucra a distintos eslabones de la economía, desde productores de pequeña escala hasta industrias y proveedores de servicios.

El desafío para la cadena será sostener la capacidad de abastecimiento y mantener la competitividad del sector a medida que evolucione la demanda generada por la alimentación escolar.

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