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IA, liderazgo y talento: las nuevas reglas que enfrentan las empresas

La aceleración tecnológica está modificando no solo las herramientas que utilizan las empresas, sino también los perfiles profesionales que necesitan. Este fue uno de los ejes abordados por Denisse Goldfarb, speaker de ExpoNegocios, durante su conferencia sobre liderazgo, talento y futuro en un escenario marcado por el avance de la inteligencia artificial.

Goldfarb planteó que el mercado laboral atraviesa una transformación en la que aprender de manera permanente dejó de ser una opción asociada exclusivamente a determinadas profesiones y pasó a convertirse en una necesidad transversal.

En la foto: Denisse Goldfarb, CEO de The People Future

Como punto de partida, invitó a los asistentes a recordar el momento de su graduación universitaria y la expectativa que muchos tenían al obtener un título: terminar los estudios y comenzar una trayectoria laboral que podía extenderse durante décadas sin necesidad de volver a estudiar. Para la especialista, esa lógica perdió vigencia frente a la velocidad con la que cambian las tecnologías y las funciones dentro de las organizaciones.

La aparición de la inteligencia artificial está profundizando este proceso. Goldfarb señaló que una de las principales preguntas que atraviesa actualmente a las nuevas generaciones —y también a trabajadores de otras edades— es qué sucederá con sus empleos y cuáles serán las capacidades que seguirán teniendo valor en los próximos años.

Nuevos roles y nuevas habilidades

Uno de los datos citados durante la conferencia apunta a la velocidad con la que aparecen nuevas funciones dentro de las organizaciones. Según un dato de LinkedIn presentado por Goldfarb, si se reuniera a todos los profesionales del mundo, aproximadamente uno de cada diez tendría actualmente un rol que no existía un año atrás.

El fenómeno también puede observarse dentro de las propias empresas, con la aparición de nuevas áreas y posiciones vinculadas con tecnología, sostenibilidad e inteligencia artificial, entre otras especialidades.

En este escenario, la formación profesional ya no puede entenderse como una etapa que termina con la obtención de un título. Goldfarb citó además una proyección del Foro Económico Mundial, según la cual para 2030 cerca del 39% de las habilidades requeridas en los puestos de trabajo actuales cambiarán.

La transformación plantea un desafío para empresas y trabajadores: identificar qué conocimientos deberán incorporar, cuáles tendrán que actualizarse y qué capacidades humanas conservarán relevancia frente a la automatización.

Entre las habilidades que cobrarán importancia aparecen conocimientos relacionados con inteligencia artificial, ciberseguridad y experiencia tecnológica. Pero la lista también incorpora capacidades vinculadas directamente con el comportamiento humano.

Creatividad, pensamiento analítico, flexibilidad, adaptación y aprendizaje permanente forman parte de las competencias que, de acuerdo con el análisis presentado durante la conferencia, tendrán un peso creciente en el mercado laboral.

Goldfarb puso especial énfasis en el liderazgo y planteó que esta capacidad ya no debería entenderse únicamente como una función asociada a quienes ocupan posiciones jerárquicas.

El modelo tradicional de liderazgo estaba relacionado con estructuras verticales, en las que el jefe concentraba el conocimiento, las decisiones y las respuestas. El contexto actual exige, en cambio, una mirada diferente sobre la forma en que las personas participan, colaboran y ejercen influencia dentro de las organizaciones.

Del jefe que lo sabía todo a organizaciones más humanas

La especialista también abordó el cambio en la relación entre las personas y el trabajo. Recordó que durante años predominó una concepción en la que las emociones y las situaciones personales debían quedar fuera de la oficina.

Ese paradigma comenzó a modificarse con una mayor atención al bienestar y a la salud mental en el ámbito laboral. Para Goldfarb, las personas no pueden dividirse entre una dimensión profesional y otra personal, porque ambas forman parte de quienes integran las organizaciones.

En medio de la revolución tecnológica, este componente humano adquiere una relevancia particular. Mientras algunas tareas y funciones se transforman por la inteligencia artificial, capacidades como la creatividad, la adaptación, el pensamiento crítico, el aprendizaje continuo y el liderazgo adquieren mayor protagonismo.

La discusión, por tanto, no se limita a qué trabajos desaparecerán o cuáles surgirán. También apunta a cómo deberán prepararse las empresas y sus equipos para un mercado laboral en el que los conocimientos, las funciones y las herramientas continuarán cambiando a una velocidad cada vez mayor.

En ese contexto, el desafío para el talento será sostener la capacidad de aprender, adaptarse y desarrollar nuevas competencias a lo largo de toda la trayectoria profesional.

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