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Más de 600.000 asegurados y un reto creciente: cómo Tajy enfrenta los nuevos riesgos

Con más de 600.000 asegurados y dentro del top 5 de un mercado donde compiten unas 37 compañías, Aseguradora Tajy encara el nuevo ejercicio con una prioridad que va más allá del crecimiento: responder a riesgos cada vez más complejos. El seguro agrícola aparece como uno de los principales desafíos, mientras la compañía apuesta por tecnología, innovación y capacitación para sostener su posición.

El negocio asegurador tiene una particularidad: buena parte de su valor se pone a prueba precisamente cuando ocurre aquello que nadie esperaba. En ese escenario, los cambios en los fenómenos naturales y su impacto sobre la producción agrícola están llevando a las compañías a revisar la manera en que evalúan y cubren determinados riesgos.

En la foto: Gustavo Samaniego, presidente ejecutivo de Aseguradora Tajy

Para Aseguradora Tajy Propiedad Cooperativa S.A., el desafío adquiere una dimensión particular. La empresa cerró su ejercicio 2025 – 2026 dentro del top 5 del mercado asegurador paraguayo, en una industria donde compiten alrededor de 37 compañías, y cuenta actualmente con más de 600.000 asegurados a nivel nacional.

Su presidente, el ingeniero Gustavo Samaniego, planteó que el siguiente ejercicio tendrá como uno de sus ejes mantener la calidad del servicio y profundizar el uso de herramientas que permitan responder a un mercado en transformación. La estrategia combina cuatro elementos: satisfacción del cliente, tecnología, innovación y capacitación del capital humano.

“Seguir brindando los servicios que venimos haciendo, siempre teniendo como prioridad la satisfacción del cliente, echando mano a la tecnología, a las innovaciones, a la capacitación de nuestros funcionarios y funcionarias”, señaló Samaniego.

El desafío menos visible del seguro

Uno de los aspectos menos habituales de la conversación sobre el negocio asegurador es el trabajo técnico que existe detrás de una cobertura agrícola. En Paraguay, donde la producción depende fuertemente de las condiciones climáticas, asegurar al sector agropecuario implica evaluar riesgos que pueden cambiar de acuerdo con la zona, el cultivo y las condiciones naturales.

Samaniego sostuvo que Tajy ocupa actualmente el primer lugar en el país en el segmento de seguros agrícolas y describió este negocio como particularmente complejo debido a la ocurrencia de fenómenos naturales. La compañía, explicó, está profundizando el análisis técnico y recurriendo incluso a asesores externos para estudiar los escenarios que podrían afectar a los productores.

El objetivo es encontrar mecanismos que permitan mantener disponibles las coberturas para el sector agrícola ante un contexto que exige una evaluación cada vez más especializada.

“Los fenómenos naturales que ocurren y algunos fenómenos que se avecinan hacen que realmente se exija de parte de nuestros técnicos un estudio a profundidad”.
— Gustavo Samaniego, presidente de Tajy.

Este punto introduce una de las cuestiones centrales para el mercado asegurador: cómo poner precio y establecer coberturas para riesgos cuya frecuencia e intensidad pueden resultar difíciles de anticipar.

Para una aseguradora, no se trata solamente de vender una póliza. Detrás existe un proceso de evaluación de probabilidades, exposición, potenciales pérdidas y capacidad de respuesta. En el sector agrícola, estas variables adquieren una complejidad adicional.

600.000 clientes y una escala diferente

Mientras el seguro agrícola representa un desafío técnico, la escala alcanzada por Tajy constituye otro de los datos relevantes del cierre del ejercicio. La compañía informa que ya se supera los 600.000 asegurados distribuidos en todo el país, una cifra que, según Samaniego, refleja el alcance que logró desarrollar desde su modelo de propiedad cooperativa.

“Conforme a nuestra formación de cooperativista, el objetivo principal de esta compañía ha sido siempre la satisfacción de nuestros clientes”, sostuvo.

La propuesta, de acuerdo con el presidente, busca que el asegurado tenga respaldo cuando ocurre un evento que genera una pérdida económica o patrimonial. Dicho concepto adquiere relevancia precisamente porque el seguro es un negocio en el que la relación con el cliente no termina en la contratación de una póliza. La verdadera prueba aparece posteriormente, cuando debe activarse la cobertura.

Tajy también puso sobre la mesa la dimensión competitiva de la industria. Según los datos mencionados por su presidente, unas 37 empresas participan del mercado asegurador paraguayo, mientras que la compañía se mantiene dentro de las cinco primeras posiciones.

El resultado, señaló Samaniego, es consecuencia de un trabajo coordinado entre directores y funcionarios, pero también de la evolución de la relación con sus asegurados.

La compañía llega a esta nueva etapa con una estrategia que no apunta únicamente a incrementar volumen. La intención es sostener el posicionamiento alcanzado mientras incorpora herramientas para responder a las nuevas condiciones del mercado. En esa ecuación, la tecnología aparece como uno de los instrumentos para mejorar procesos y servicios.

Una estructura joven para un negocio que cambia

Otro elemento que Samaniego ubicó entre las prioridades estratégicas es el capital humano. Tajy cuenta, según explicó, con un plantel joven de profesionales universitarios, al que la compañía busca acompañar mediante capacitación.

La apuesta tiene una lógica particularmente relevante para el negocio asegurador: cuanto más sofisticados son los riesgos, mayor es la necesidad de contar con profesionales capaces de analizarlos. Esto resulta especialmente visible en el segmento agrícola, donde la evaluación de riesgos requiere conocimientos técnicos específicos y, de acuerdo con la compañía, en algunos casos también el apoyo de especialistas externos.

El siguiente ejercicio tendrá así un componente de continuidad, pero también de adaptación. Tajy buscará mantener los servicios que ya ofrece, al tiempo que profundiza la incorporación de tecnología e innovación. El desafío consiste en utilizar esas herramientas para mejorar la experiencia de los asegurados y, al mismo tiempo, fortalecer la capacidad técnica de la empresa para administrar riesgos.

La combinación de más de 600.000 asegurados, presencia entre las cinco mayores compañías del mercado y liderazgo declarado en seguros agrícolas coloca a Tajy ante una etapa en la que el tamaño alcanzado también eleva las exigencias.

El escenario que plantea Samaniego es, en definitiva, menos convencional que una simple carrera por crecer: una aseguradora que debe prepararse para cubrir riesgos cada vez más difíciles de calcular, especialmente en un sector agrícola expuesto a los cambios del clima.

Para Tajy, el próximo ejercicio tendrá ese doble desafío: sostener la confianza construida con cientos de miles de asegurados y, al mismo tiempo, desarrollar las capacidades necesarias para responder a riesgos que ya no pueden analizarse únicamente con las variables tradicionales del negocio.

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