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Cuando el café encuentra a la cosmética: innovación circular paraguaya

La alianza entre dos Empresas B paraguayas, una del sector cafetero y otra del cosmético, demuestra cómo la colaboración puede transformar residuos en materias primas con valor comercial. Esta experiencia de economía circular será presentada en el Día B, que se realizará el 21 de octubre en el Centro de Eventos de Paseo La Galería, bajo el lema “El negocio de hacer las cosas bien”.

La economía circular puede comenzar con una pregunta sencilla: ¿y si aquello que una empresa considera un residuo fuera precisamente lo que otra necesita para crear un producto? Esa premisa conecta a Wembé y Café Quinto, dos empresas que encontraron en la colaboración una oportunidad para innovar más allá de sus industrias tradicionales.

En la foto: Carlos Quinto, fundador y director de Café Quinto y Saddy Pavetti, CEO de Wembé

La alianza surgió de una visión compartida sobre sostenibilidad, innovación y aprovechamiento de recursos. Café Quinto aporta su conocimiento de la cadena del café y la recuperación de sus subproductos, mientras que Wembé contribuye con su experiencia en formulación y desarrollo de cosméticos. El resultado es una iniciativa que busca dar una segunda vida a la borra de café y convertirla en parte de un producto con valor comercial.

Más allá del componente ambiental, el proyecto pone sobre la mesa una cuestión relevante para el mundo empresarial: cómo identificar oportunidades de negocio dentro de los propios procesos productivos y construir nuevas líneas de valor mediante alianzas entre compañías.

De la cafetería al desarrollo cosmético

En las cafeterías que trabajan con café de Café Quinto se generan aproximadamente 2.000 kilogramos de borra al mes. Antes de esta iniciativa, su destino dependía de cada establecimiento: parte se utilizaba para compostaje o como abono en viveros y jardines, mientras que otra podía terminar entre los residuos comunes.

Actualmente, la alianza recupera entre el 5% y el 10% de ese volumen, equivalente a unos 100 a 200 kilogramos mensuales. Se trata de una primera etapa, con margen para ampliar la recuperación a medida que se consolide el sistema de recolección y aprovechamiento. La borra no el único subproducto identificado. Café Quinto también señala el chaff, una fina película que se desprende del grano durante el tueste, como un material con potencial para futuras aplicaciones.

El desafío consiste en conectar la disponibilidad de esos materiales con usos que cumplan requisitos técnicos, productivos y comerciales. En el caso de Wembé, la borra aporta una exfoliación física suave y una textura particular a la formulación cosmética. Para llegar a ese resultado fueron necesarias pruebas y ajustes que permitieran mantener la experiencia de uso y los estándares de calidad de la marca.

La transformación, por tanto, no consiste simplemente en reutilizar un residuo: exige desarrollar un proceso que garantice que la materia prima pueda incorporarse de manera adecuada al producto final.

Una nueva mirada sobre el valor de cada kilo de café

Para Carlos Quinto, fundador y director de Café Quinto, la oportunidad va más allá de encontrar un destino alternativo para la borra. La experiencia invita a revisar la cadena productiva desde otra perspectiva: no solo cuánto café puede vender la empresa, sino qué otros valores pueden generar a partir de cada kilo que procesa.

Los ingresos que genera actualmente el proyecto se reinvierten en su desarrollo. Esto sitúa a la iniciativa en una etapa inicial, en la que todavía deben consolidarse los procesos de recuperación, la logística y las posibilidades de crecimiento comercial. Uno de esos aspectos operativos que facilita el modelo es el aprovechamiento de las rutas de distribución existentes. Cuando Café Quinto entrega café a sus clientes, también puede retirar la borra utilizada, evitando crear desde cero una estructura logística exclusiva para su recolección.

Sin embargo, el sistema requiere coordinación con las cafeterías para garantizar una correcta separación y conservación del material. La calidad de la materia prima recuperada y la regularidad de su disponibilidad son factores relevantes para sostener el proceso.

Desde la perspectiva de Wembé, la experiencia también demuestra el potencial de combinar conocimientos de industrias diferentes. Mientras Café Quinto conoce las características y la cadena de suministro del café, WEMBÉ debe evaluar cómo incorporar ese material a una formulación cosmética funcional, segura y consistente con sus estándares.

La complementariedad entre ambas empresas constituye uno de los principales activos de la alianza: cada una aporta capacidades que la otra no necesariamente tiene dentro de su actividad habitual.

De la innovación ambiental a un modelo rentable

Uno de los principales desafíos de la economía circular es pasar de una experiencia puntual a un negocio que pueda sostenerse y crecer. Para lograrlo, no basta con identificar un material aprovechable: también hay que validar sus propiedades, desarrollar aplicaciones, calcular costos, organizar la logística y encontrar un mercado dispuesto a pagar por el producto resultante.

En ese sentido, la experiencia de Wembé y Café Quinto permite observar cómo la sostenibilidad puede integrarse a una estrategia empresarial sin quedar limitada a un mensaje ambiental. El aprovechamiento de subproductos puede convertirse en una fuente de diferenciación, innovación y exploración de nuevas líneas comerciales.

Las posibilidades, además, no se agotan en la cosmética. Ambas empresas identifican oportunidades para desarrollar otros productos a partir de la borra y el chaff, incluidos artículos de limpieza, tazas y objetos decorativos. Cada alternativa, no obstante, requiere evaluar su viabilidad técnica y económica antes de avanzar hacia una aplicación comercial.

La posibilidad de ampliar el modelo dependerá de que exista suficiente materia prima, de que los procesos puedan replicarse y de que los productos generen valor para todos los participantes. Para las empresas que busca diversificar su oferta, la experiencia deja una perspectiva interesante; los subproductos de una industria pueden convertirse en insumos para otra, siempre que exista una conexión entre las necesidades productivas, la innovación y la demanda.

En el caso de Wembé y Café Quinto, el siguiente desafío será aumentar progresivamente la recuperación de borra, fortalecer el sistema operativo y explorar nuevas aplicaciones. El proyecto todavía está en desarrollo, pero ya plantea una oportunidad concreta para conectar sostenibilidad y negocio: convertir lo que antes se descartaba en una nueva posibilidad de creación de valor.

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