abdb4a3197dd_Banner_portada

Elecciones en Brasil: lo que el resultado significa para Paraguay, el comercio y las inversiones

Crédito columna: Alexandre Perini, economista, desarrollador de negocios.

Las elecciones presidenciales de Brasil tienen una consecuencia que va más allá del resultado político. Para Paraguay, el cambio de etapa en el país vecino obliga a mirar de cerca decisiones que afectan su economía: desde las condiciones de Itaipú hasta el crecimiento industrial, la llegada de inversores y el acceso a nuevos mercados.

Luiz Inácio Lula da Silva fue reelegido presidente de Brasil el 25 de octubre de 2026. Su victoria abre un nuevo período de gobierno, pero no determina por sí sola el rumbo de la relación bilateral. Lo que ocurra dependerá de las negociaciones entre ambos países y, sobre todo, de cómo Paraguay defina y defienda sus propios intereses económicos.

Hay una diferencia importante entre mantener una buena relación diplomática y obtener resultados económicos de ella. Brasil puede seguir siendo un socio comercial fundamental, un mercado para la industria paraguaya y un origen relevante de inversiones. La cuestión es si esos vínculos contribuirán a que Paraguay produzca más, diversifique su economía y retenga una mayor parte del valor que genera.

Ese es el verdadero alcance económico de la elección brasileña para Paraguay.

Itaipú, mucho más que una negociación energética

La revisión del Anexo C del Tratado de Itaipú será una de las cuestiones centrales de la agenda bilateral. Su importancia no se limita a las condiciones financieras de la entidad binacional. También está relacionada con el margen de maniobra que tendrá Paraguay para convertir sus recursos energéticos en desarrollo.

Durante 2026, las autoridades de ambos países comunicaron avances en las conversaciones, aunque seguían pendientes cuestiones técnicas. La negociación exige considerar los intereses de los dos socios, pero también evaluar qué oportunidades puede abrir para la economía paraguaya.

Entre enero y septiembre de 2026, Itaipú transfirió US$ 345 millones al Estado paraguayo y a la ANDE por conceptos vinculados al Anexo C. Es una cifra relevante para las finanzas públicas, pero los ingresos por sí solos no cuentan toda la historia.

El valor estratégico de la energía también depende de lo que Paraguay pueda hacer con ella. La electricidad puede favorecer nuevas inversiones industriales, mejorar la competitividad de determinadas actividades y sostener la expansión de sectores que requieren un suministro confiable.

Sin embargo, atraer grandes consumidores de energía no equivale automáticamente a generar un gran retorno económico. Un centro de datos, por ejemplo, puede representar una inversión importante y consumir cantidades significativas de electricidad, pero su contribución al empleo y a los proveedores nacionales debe analizarse caso por caso.

La pregunta económica es concreta: ¿qué obtiene Paraguay, además del consumo de energía, cuando una empresa decide instalarse en el país?

Para responderla, es necesario considerar la inversión total, los empleos directos e indirectos, las compras a empresas paraguayas, la formación de trabajadores y las capacidades que permanecerán en la economía local. Esos criterios también deberían formar parte de la discusión sobre el futuro energético del país.

La maquila demuestra que el mercado brasileño importa

La industria maquiladora ofrece una respuesta más tangible sobre cómo la relación con Brasil puede traducirse en actividad productiva.

Según el Ministerio de Industria y Comercio, las exportaciones paraguayas de maquila superaron los US$ 1.300 millones en 2025. Brasil concentró aproximadamente el 64% de los envíos y el Mercosur, el 82%. El régimen registró 35.357 empleos vinculados, un aumento del 18% respecto al año anterior.

La expansión continuó en 2026. Entre enero y septiembre, las exportaciones alcanzaron US$ 1.148 millones, un crecimiento interanual del 25%. El empleo vinculado al sector llegó a 36.382 puestos, mientras que el Mercosur representó el 74% de los destinos.

Los datos muestran que Paraguay ya forma parte de cadenas productivas regionales. Las empresas pueden producir en el país y abastecer mercados vecinos, mientras que la proximidad con Brasil facilita conexiones comerciales e industriales.

Pero el volumen exportado no debería ser el único indicador del éxito. También importa cuánto de esa actividad moviliza a empresas paraguayas. Si una planta exportadora compra cada vez más componentes, servicios técnicos y soluciones a proveedores locales, el impacto se extiende más allá de sus propias instalaciones.

Ese es uno de los desafíos de la siguiente etapa industrial. Paraguay necesita que el crecimiento de la maquila no se mida únicamente por las exportaciones, sino también por el desarrollo de capacidades empresariales, la formación de trabajadores y la participación nacional en las cadenas de suministro.

Brasil seguirá siendo importante para ese proceso, tanto por su mercado como por la integración entre las industrias de ambos países. La oportunidad consiste en utilizar esa conexión para construir una base productiva paraguaya más sólida.

Los brasileños que llegan a Paraguay también forman parte de la relación

El vínculo económico no se expresa solamente en las estadísticas comerciales. También se observa en las personas que deciden establecerse en Paraguay y desarrollar aquí sus proyectos.

Durante el primer semestre de 2026, la Dirección Nacional de Migraciones registró 33.243 solicitudes de residencia y concedió 29.765 residencias. Entre las aprobadas, 22.628 correspondieron a ciudadanos brasileños.

Estas categorías deben distinguirse de los ingresos fronterizos: una solicitud no equivale a una residencia concedida, y ninguna de las dos cifras representa por sí sola el total de personas que llegaron físicamente al país. Aun así, los datos reflejan el peso de la presencia brasileña en los procesos de residencia.

Para la economía paraguaya, esa movilidad puede significar nuevos emprendimientos, inversiones, vínculos comerciales y demanda de servicios. Pero la llegada de personas con intención de invertir o trabajar no garantiza que todas esas posibilidades se concreten.

La capacidad de transformar interés en actividad económica depende también de las condiciones que encuentran quienes quieren operar en Paraguay. Los trámites, la previsibilidad regulatoria, la seguridad jurídica y la infraestructura forman parte de la decisión empresarial.

Desde la perspectiva del desarrollo de negocios, este punto es esencial. Un país no compite solamente por atraer capital. También compite por convertir ese capital en empresas que funcionen, contraten trabajadores y desarrollen relaciones duraderas con la economía local.

Mercosur y Unión Europea, una oportunidad que no se aprovecha sola

La relación con Brasil también influye en la posición de Paraguay dentro del Mercosur. Las decisiones del bloque pueden ampliar o limitar las oportunidades de las empresas paraguayas, especialmente cuando se trata de negociar condiciones de acceso a mercados de mayor tamaño.

El acuerdo comercial interino entre el Mercosur y la Unión Europea comenzó a aplicarse provisionalmente el 1 de mayo de 2026. Para Paraguay, abre una perspectiva de mayor integración comercial, pero sus resultados dependerán de la capacidad de las empresas para competir, cumplir requisitos y responder a la demanda europea.

La distribución de determinadas cuotas de exportación sigue siendo un asunto relevante. Paraguay defendió una participación del 25%, pero esa cifra es una posición negociadora, no una asignación garantizada. En agosto de 2026, los países del Mercosur todavía no habían alcanzado consenso sobre la metodología de distribución.

Esta discusión importa porque la apertura comercial no beneficia automáticamente a todos los países y sectores por igual. El acceso a un mercado puede crear oportunidades, pero aprovecharlas requiere capacidad productiva, inversiones y una oferta exportable competitiva.

Brasil tiene un peso decisivo en la dinámica regional. Paraguay necesita utilizar su integración con ese mercado para fortalecer su posición negociadora y ampliar las posibilidades de sus propias empresas, no limitarse a acompañar las decisiones de sus socios.

El resultado electoral no sustituye una estrategia paraguaya

La reelección de Lula establece el contexto político para los próximos años, pero las oportunidades económicas de Paraguay no dependerán únicamente de quién ocupe el Palacio del Planalto.

La energía, la maquila, las inversiones, la movilidad de ciudadanos y los acuerdos comerciales forman parte de una misma realidad. En todos esos ámbitos, Brasil es un socio central. Pero la magnitud de esa relación no garantiza que sus beneficios se distribuyan de manera automática ni que se traduzcan en una economía paraguaya más diversificada.

Paraguay necesita definir qué busca en cada negociación y qué condiciones debe construir dentro de sus propias fronteras. En Itaipú, eso implica evaluar el valor económico de la energía más allá de los ingresos inmediatos. En la industria, significa ampliar la participación de proveedores nacionales. En la atracción de inversiones, supone facilitar proyectos capaces de generar actividad duradera. Y en el comercio exterior, exige desarrollar productos y empresas preparados para competir en nuevos mercados.

No se trata de esperar que el nuevo gobierno brasileño resuelva los desafíos paraguayos. Se trata de aprovechar la relación bilateral con objetivos económicos más claros.

Las elecciones cambian el escenario político. Lo que determinará el resultado para Paraguay será la capacidad de convertir ese escenario en decisiones concretas, inversiones productivas y oportunidades para su propia economía.

La relación con Brasil ya tiene escala. El desafío de Paraguay es conseguir que también tenga mayor profundidad productiva.

Comentarios