La situación de crisis de ueno bank también impacta en el desarrollo de viviendas financiadas mediante el programa Che Róga Porã. Ógaite, constructora que trabaja con este esquema, reporta entre G. 700 y G. 800 millones inmovilizados en cuentas de familias que esperaban completar los desembolsos para continuar con la construcción de sus casas.
Jherson Insfran, gerente comercial de Ógaite, explicó que la incertidumbre afecta tanto a las empresas constructoras y desarrolladoras como a los beneficiarios del programa. Según señaló, varias firmas presentaron las tasaciones de avance de obra requeridas para acceder al segundo desembolso, pero los plazos de aprobación comenzaron a extenderse hasta quedar sin respuesta tras la situación de ueno bank.
El ejecutivo indicó que anteriormente el proceso de verificación y aprobación de los avances podía resolverse en tres o cuatro días. Sin embargo, algunas constructoras llevan entre un mes y un mes y medio esperando respuestas de ueno bank sobre tasaciones que ya fueron presentadas.

El problema se concentra especialmente en proyectos que ya alcanzaron la etapa de techo. En estos casos, las empresas necesitan recibir el segundo desembolso para avanzar con las terminaciones y entregar las casas. Al no concretarse las transferencias, numerosas obras quedaron paralizadas, mientras las familias desconocen qué ocurrirá con el dinero que mantienen en sus cuentas y los recursos necesarios para completar las viviendas.
Insfran estimó que entre G. 700 millones y G. 800 millones correspondientes a distintos beneficiarios de Ógaite permanecen bloqueados en ueno bank. El monto, aclaró, corresponde a fondos de los clientes y no representa necesariamente la totalidad de las obligaciones pendientes con la constructora. La situación de incertidumbre bancaria es tal que la empresa tampoco cuenta con información oficial sobre si esos recursos serán transferidos directamente a las constructoras, si deberán ser movilizados por los propios beneficiarios o cuál será el procedimiento para reanudar los desembolsos.
El impacto no se limita a Ógaite. De acuerdo con Insfran, la situación alcanza a cientos de constructoras y desarrolladoras en todo el país, con proyectos habitacionales que quedaron detenidos y familias que permanecen a la espera de una definición. El ejecutivo sostuvo que el problema responde a una situación generalizada del sector y no a una dificultad exclusiva de su empresa, teniendo en cuenta la situación actual del Banco Central y ueno bank.
En cuanto a la continuidad de los proyectos, Insfran afirmó que Ógaite mantiene sus operaciones y que las viviendas cuyos beneficiarios lograron completar el segundo desembolso antes de la interrupción se encuentran en etapa de finalización y entrega. La empresa prevé concretar esas entregas durante las próximas semanas.
Distinto es el escenario de las familias que únicamente consiguieron realizar el desembolso inicial del 40% y cuyos proyectos ya avanzaron hasta la etapa de techo, pero no recibieron los recursos siguientes. En esos casos, la constructora está utilizando fondos propios para sostener las obras hasta donde le resulte financieramente posible. El propio Insfran reconoció que la empresa también tenía fondos depositados en ueno bank, por lo que enfrenta restricciones adicionales para responder a sus compromisos.
Pese a este escenario, Ógaite aseguró que continúa trabajando para cumplir los contratos y encontrar alternativas que permitan reducir el impacto sobre los beneficiarios. Insfran señaló que el compromiso de la forma es entregar las viviendas y que están realizando gestiones para avanzar con los proyectos afectados.

Por otra parte, el gerente comercial aclaró que la situación no interrumpió la operatoria de Ógaite con otras entidades financieras. Actualmente, la empresa trabaja con Banco GNB, Banco Atlas y Finanicera Paraguayo Japonesa, además de haber operado anteriormente con ueno bank. Según indició, los créditos gestionados mediante estas instituciones continúan su curso habitual y los proyectos vinculados a esos financiamientos avanzan con normalidad.
Insfran remarcó que el programa sigue activo y que las nuevas familias que acceden a través de las entidades con las que trabaja la constructora pueden continuar con el proceso de financiación y construcción. No obstante, la situación de los fondos retenidos en ueno bank mantiene en incertidumbre tanto a la empresa como a los beneficiarios que ya habían iniciado sus proyectos y necesitan los siguientes desembolsos para completar sus viviendas.
