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Europa redefine su infraestructura eléctrica para impulsar la transición energética

Bruselas, 26 jun (EFE).- Los Estados miembros de la Unión Europea pactaron este viernes su posición negociadora sobre el futuro paquete legislativo de redes energéticas, una reforma para acelerar permisos y modernizar infraestructuras que sirvió a España y Portugal para reclamar que se refuerce el papel de las interconexiones.

El acuerdo, alcanzado por los ministros de Energía de los Veintisiete en Luxemburgo, será la base para que el Consejo de la UE negocie la legislación definitiva con el Parlamento Europeo, con el objetivo de cerrarla antes de final de año.

El paquete, formado por una revisión del reglamento sobre las redes transeuropeas de energía (TEN-E) y una directiva sobre permisos, busca responder a la «necesidad urgente de modernizar y ampliar» las infraestructuras para acelerar la electrificación y la descarbonización y dotar a la UE de una red «más segura y resiliente», indicó el Consejo en un comunicado.

Financiar inversiones

Uno de los elementos más relevantes del acuerdo es el uso de los llamados ingresos de congestión, es decir, los fondos generados por los cuellos de botella entre distintas zonas de comercio eléctrico.

Los Estados miembros aceptaron reinvertir parte de los ingresos de congestión no utilizados en proyectos transfronterizos destinados a reducir esos cuellos de botella, con el objetivo de garantizar una financiación más previsible para las interconexiones.

Se trata de un punto polémico porque supone comprometer ingresos generados en sus mercados eléctricos nacionales para proyectos que pueden beneficiar a otros países, de forma que se pactó una aplicación gradual, comenzando con un 10 % a partir del 1 de enero de 2028 y aumentando cinco puntos porcentuales cada año hasta alcanzar el 25 % en 2031.

La regla no se aplicará a los ingresos procedentes de fronteras entre zonas de oferta dentro de un mismo país ni a los fondos recaudados antes de que el reglamento entre en vigor, precisó el Consejo.

Además, si esos recursos no se gastan, quedarán disponibles después de ocho años para que los Estados miembros los utilicen.

«Las redes son la mayor barrera potencial que tenemos para la transición verde», dijo esta semana el comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen, en una entrevista con medios europeos, entre ellos EFE.

Detalles del acuerdo

El paquete introduce un enfoque más coordinado para planificar las redes de electricidad, hidrógeno y gas.

La Comisión Europea deberá elaborar un escenario para identificar brechas de infraestructura y cuellos de botella a largo plazo, teniendo en cuenta los planes nacionales de energía y clima, las especificidades regionales y las diferencias de precios energéticos.

Ese escenario irá acompañado de análisis de sensibilidad cada dos años para adaptar la planificación a la evolución del mercado y a las necesidades más urgentes, explicó el Consejo.

En materia de permisos, los ministros respaldaron procedimientos más rápidos y transparentes, incluida la creación de portales digitales para simplificar solicitudes y la designación de proyectos eléctricos y renovables como de interés público superior, salvo que se demuestre lo contrario.

El objetivo es que los proyectos energéticos no esperen hasta diez años para conectarse a la red, como ocurre actualmente en algunos casos, sino limitar esa espera a seis meses en general y a dos años en casos complejos.

Presión ibérica

España apoyó el acuerdo, pero con reservas.

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, defendió durante el debate que las redes son una pieza esencial de la Unión de la Energía y no un asunto meramente bilateral, y explicó que España había pedido que esas referencias quedaran recogidas de forma más clara en el texto.

Como la posición pactada por los Veintisiete no recoge esa mención, España adjuntó una declaración al acta en la que reclama que los trílogos con el Parlamento Europeo refuercen el papel de las interconexiones.

Portugal se asoció a la declaración española. Su secretario de Estado de Energía, Jean Barroca, también apoyó la orientación general del Consejo, pero respaldó la petición de España para que la negociación final aumente la ambición sobre las interconexiones.

Por su parte, Francia también respaldó el pacto y la ministra delegada de Energía francesa, Maud Brégeon, aseguró durante el debate que París apoya «el desarrollo de las interconexiones y el refuerzo del mercado de la electricidad europeo».

Aagesen anunció a su llegada a la reunión que España, Francia y Portugal han acordado celebrar «en las próximas semanas» una reunión ministerial, junto a la Comisión Europea, para abordar el problema de las interconexiones, que el país galo ha bloqueado tradicionalmente.

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