Paraguay se incorporó a la Declaración Conjunta sobre Oportunidades en Inteligencia Artificial (IA), un documento suscrito durante la Cumbre Pax Silica, realizada en Estados Unidos, que reúne a gobiernos y actores del sector tecnológico con el objetivo de promover un desarrollo responsable de esta tecnología y fortalecer las capacidades necesarias para su expansión.
La adhesión fue formalizada por el ministro de Tecnologías de la Información y Comunicación, Gustavo Villate, y forma parte de una agenda internacional que busca impulsar la cooperación entre países en torno a la regulación, la infraestructura y el desarrollo de la inteligencia artificial.
La declaración plantea una visión compartida sobre el papel que tendrá la IA en la transformación económica y productiva de las próximas décadas, y promueve marcos regulatorios orientados a la innovación, el fortalecimiento de infraestructura crítica y el desarrollo de capacidades tecnológicas.
Uno de los puntos destacados del documento es que el avance de la inteligencia artificial depende cada vez más de la disponibilidad de infraestructura tecnológica, como centros de datos, capacidad de procesamiento, conectividad y un suministro energético confiable.
En ese contexto, el Gobierno paraguayo sostiene que la estrategia de transformación digital incluye proyectos orientados a ampliar estas capacidades, entre ellos el Data Center del Estado, concebido para fortalecer la infraestructura tecnológica pública y respaldar la prestación de servicios digitales.
Asimismo, las autoridades mencionan el proyecto Yguazú Digital, una iniciativa enfocada en el desarrollo de infraestructura para aplicaciones de inteligencia artificial. La propuesta busca aprovechar factores como la disponibilidad de energía eléctrica, la ubicación geográfica del país y la posibilidad de establecer alianzas internacionales en materia tecnológica.
La expansión de la inteligencia artificial también plantea desafíos vinculados con la gestión de datos, la gobernanza tecnológica y la formación de capital humano especializado.
En ese escenario, el concepto de soberanía tecnológica adquiere una dimensión más amplia, ya que no solo implica contar con infraestructura física, sino también desarrollar capacidades para administrar datos, modelos y estándares que sustentarán la economía digital.
La adhesión a la declaración internacional constituye una señal de alineamiento con las discusiones globales sobre inteligencia artificial. La consolidación de esa estrategia dependerá de la implementación de proyectos de infraestructura, la formación de talento, la adopción de marcos regulatorios y la capacidad de atraer inversiones que permitan convertir esos objetivos en resultados concretos para el desarrollo tecnológico y económico del país.
