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Restaurantes sienten el efecto negativo del Mundial

Mientras otros rubros vinculados al Mundial proyectan un mayor movimiento económico, el sector gastronómico asegura que el torneo tuvo un efecto contrario en sus ventas. La combinación de bajas temperaturas, los horarios de los partidos y la preferencia de los paraguayos por reunirse en sus casas redujo significativamente la actividad en los restaurantes.

En la foto: Oliver Gayet, presidente de la Asociación de Restaurantes del Paraguay (ARPY)

Los restaurantes atraviesan un escenario adverso durante el Mundial de la FIFA 2026. Según explicó Oliver Gayet, presidente de la Asociación de Restaurantes del Paraguay (Arpy), el torneo no generó el impulso esperado para la gastronomía y, por el contrario, provocó una fuerte caída en la facturación durante los horarios de los encuentros.

“Durante los partidos del Mundial las ventas fueron nulas, absolutamente negativas para nosotros”, afirmó Gayet. Indicó que el único alivio se registró en algunos días puntuales, como los fines de semana y durante el día del padre, cuando coincidieron encuentros de mayor atractivo para el público.

Gayet explicó que varios factores incidieron en este comportamiento. Entre ellos mencionó las bajas temperaturas, los horarios de los partidos —que coincidieron con el momento habitual de las cenas— y una costumbre muy arraigada entre los paraguayos: reunirse en sus hogares para compartir un asado mientras siguen los encuentros por televisión.

A esto se suma el aspecto económico. Mencionó que muchas familias optan por quedarse en casa porque asistir a un restaurante durante un partido implica permanecer allí alrededor de dos horas y realizar un mayor consumo, algo que no todos están dispuestos a afrontar considerando la cantidad de partidos programados durante el torneo.

Si bien algunos bares y patios de comidas lograron sostener parte de su actividad, el impacto tampoco fue completamente positivo. En estos espacios, los clientes permanecen ocupando las mesas durante todo el partido, lo que limita la rotación habitual y reduce la cantidad de servicios que pueden realizar en una jornada. Según Gayet, establecimientos que normalmente sirven entre 2.000 y 3.000 platos terminaron atendiendo apenas unas 400 personas, equivalente a su capacidad máxima simultánea.

El comportamiento, añadió, no difiere demasiado de lo observado durante las eliminatorias, cuando cada partido de la selección paraguaya también reducía considerablemente la concurrencia a los restaurantes. La diferencia es que el Mundial concentra una mayor cantidad de encuentros de selecciones de primer nivel, prolongando ese efecto durante varias semanas.

Gayet sostuvo que junio podría convertirse en uno de los meses más débiles del año para la gastronomía y reconoció que el gremio espera que el torneo concluya para que la actividad comercial recupere su ritmo habitual.

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