La cadena productiva de la yerba mate contará con una nueva hoja de ruta para los próximos cinco años, tras la aprobación del Plan Nacional de la Yerba Mate (PNYM) 2025-2030, un instrumento que busca fortalecer la competitividad, incorporar mayor innovación y promover un desarrollo más sostenible en uno de los rubros agrícolas con mayor arraigo en Paraguay.
La actualización del plan responde a la evolución que experimentó el sector desde la puesta en marcha de su primera versión aprobada en 2015 y plantea una visión que abarca toda la cadena de valor, desde la producción primaria hasta los procesos industriales y la comercialización en los mercados nacional e internacional.
Uno de los aspectos destacados del nuevo documento es su elaboración mediante un proceso participativo que reunió a productores, secaderos, molinos, comercializadores, instituciones científicas y organizaciones técnicas vinculadas al rubro. Las mesas de trabajo se realizaron en los principales departamentos productores, Alto Paraná, Guairá, Caazapá, Canindeyú, San Pedro e Itapúa, con el objetivo de recoger propuestas y definir prioridades consensuadas para el desarrollo del sector.
El plan fue impulsado por la Comisión Mixta Multidisciplinaria para el Estudio de la Problemática de la Yerba Mate (Cmmym), espacio que desde finales de la década de 1990 reúne a actores públicos y privados para coordinar acciones orientadas al fortalecimiento de la actividad. La nueva estrategia contempla ejes vinculados con el aumento de la productividad, la incorporación de innovación, la sostenibilidad ambiental, la mejora de la calidad y el fortalecimiento de la presencia de la yerba mate paraguaya en distintos mercados.
La elaboración del documento también contó con el acompañamiento del Proyecto AVANCE, iniciativa desarrollada conjuntamente por la Federación de Cooperativas de Producción (Fecoprod) y el Ministerio de Agricultura y Ganadería, con cooperación de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), que brindó apoyo técnico durante el proceso de actualización.
Más allá de su importancia cultural, la yerba mate continúa siendo un cultivo estratégico para numerosas comunidades rurales por su capacidad de generar empleo, sostener el arraigo en el campo y dinamizar actividades industriales y comerciales asociadas.
En ese contexto, el nuevo plan busca ofrecer una hoja de ruta que permita responder a los desafíos de productividad, competitividad y sostenibilidad que enfrenta la cadena en los próximos años, en un mercado donde la diferenciación y el valor agregado cobran cada vez mayor relevancia.
