El complejo paraguayo de productos y subproductos de origen animal cerró el primer semestre con 267,2 millones de kilos exportados y US$ 1.158 millones en valor FOB. Frente al mismo periodo de 2025, el volumen cayó 23,6%, mientras que el valor retrocedió 11,3%.
La diferencia entre ambas variaciones revela un mercado en el que el menor flujo de productos fue parcialmente compensado por mejores valores de exportación.
Las exportaciones paraguayas de productos y subproductos de origen animal atravesaron un primer semestre de menor volumen, pero con una caída más moderada en términos de ingresos. De acuerdo con el informe de avance de SENACSA correspondiente al periodo enero – junio del 2026, el país envió al exterior 267,2 millones de kilos, por un valor FOB de US$ 1.158 millones.
La comparación con el mismo periodo del 2025 muestra una contracción importante en los embarques. En los primeros seis meses del año pasado se habían exportado 349,7 millones de kilos, por US$ 1.305,3 millones. Esto implica que Paraguay movilizó 82,5 millones de kilos menos y generó unos US$ 147,3 millones menos en divisas durante el primer semestre de este año. En términos porcentuales, el volumen retrocedió 23,6%, mientras que el valor disminuyó 11,28%.
La diferencia entre ambas tasas es uno de los principales elementos que deja el reporte. En términos simples, la reducción de los kilos exportados fue considerablemente mayor que la pérdida de ingresos. El valor promedio por kilo del conjunto de productos y subproductos pasó de aproximadamente US$ 3,73 en el primer semestre de 2025 a US$ 4,33 en 2026, una mejora cercana al 16%.
El comportamiento muestra que la ecuación exportadora del sector no depende únicamente de cuánto se embarca. La composición de las ventas, los mercados de destino y los precios obtenidos tienen un peso cada vez más relevante en el resultado final. De hecho, frente a 2024, el contraste es todavía más evidente: el volumen exportado en el primer semestre de 2026 fue 29,85% inferior, pero el valor FOB resultó 4,48% superior.
La carne bovina concentra el golpe
La carne bovina continúa siendo, con amplia diferencia, el principal componente de la canasta exportadora. Entre enero y junio se enviaron 132,4 millones de kilos de carne bovina, por US$ 901,2 millones. En comparación con el mismo periodo de 2025, el volumen disminuyó 28,5%, mientras que el valor cayó 14,67%.
La caída de los kilos fue, por tanto, casi el doble de la registrada en ingresos. El precio promedio implícito de la carne bovina pasó de aproximadamente US$ 4,05 por kilo en 2025 a US$ 6,81 por kilo en 2026, de acuerdo con los valores FOB y volúmenes consignados en el informe.
Este comportamiento resulta particularmente relevante porque la carne bovina representa la mayor parte del ingreso generado por el complejo exportador. El retroceso en volumen no se tradujo en una caída equivalente en dólares debido al mayor valor promedio obtenido por los productos colocados en el exterior.
Sin embargo, el dato también marca una señal que merece seguimiento: el sector está generando menos ingresos que un año atrás y lo hace con una cantidad significativamente menor de producto enviado. La mejora del valor por kilo amortigua la caída, pero no elimina el efecto de la reducción de los embarques.
Los mercados también muestran la concentración del negocio
La estructura de destinos de la carne bovina permite observar otro de los factores que explican el desempeño del sector. Chile encabezó las compras durante el primer semestre, con 42,99 millones de kilos y US$ 300,1 millones. Le siguieron Israel, con US$ 156,1 millones; Estados Unidos, con US$ 129,6 millones; y Taiwán, con US$ 110 millones.
En conjunto, estos cuatro mercados concentran una parte significativa del valor generado por las exportaciones de carne bovina. Canadá aparece en quinto lugar, con US$ 49,4 millones, seguido de Brasil, con US$ 47,7 millones. Uruguay, Colombia y Rusia completan el grupo de los principales destinos en términos de valor.
La distribución muestra que, pese a la diversificación de mercados alcanzada por el sector, el desempeño de un grupo relativamente reducido de compradores continúa teniendo una incidencia importante sobre el resultado exportador.
Porcino y aviar avanzan en sentido contrario
Mientras la carne bovina perdió volumen y valor frente a 2025, otros segmentos mostraron una evolución positiva.
La carne porcina alcanzó 8,57 millones de kilos exportados, por US$ 25,48 millones, con incrementos interanuales de 10,98% en volumen y 15,5% en valor. El crecimiento es todavía más significativo cuando se compara con 2024: el volumen aumentó 74,61% y el valor 83,14%.
Taiwán fue el principal destino de la carne porcina paraguaya, con 6,7 millones de kilos y US$ 21,9 millones, muy por encima de Brasil y Uruguay. El mercado taiwanés explica buena parte de la expansión de este rubro.
La carne aviar también registró crecimiento. El volumen exportado llegó a 4,59 millones de kilos, por US$ 7 millones, lo que representa aumentos de 35,51% en volumen y 38,99% en valor respecto a 2025.
El comportamiento de estos dos segmentos introduce un elemento de diversificación dentro del negocio exportador. Aunque sus valores todavía están muy lejos de los registrados por la carne bovina, sus tasas de crecimiento muestran que la canasta no evoluciona de manera uniforme.
Los subproductos ganan espacio
Una de las lecturas menos visibles del informe aparece en los subproductos. Entre enero y junio, los envíos de subproductos comestibles de origen animal alcanzaron 20,24 millones de kilos y US$ 85,95 millones. Frente a 2025, el volumen aumentó 59,61% y el valor 52,49%.
Dentro de esta categoría aparecen los lácteos, con 11,98 millones de kilos y US$ 43 millones; otros productos comestibles, con 4,27 millones de kilos y US$ 21,42 millones; y tripas, con 3,84 millones de kilos y US$ 20,95 millones.
En el segmento de subproductos no comestibles, Paraguay exportó 75 millones de kilos, por US$ 87,24 millones. Allí se destacan la harina, con 27,61 millones de kilos; el cuero, con 23,08 millones; y el sebo, con 21,8 millones. En valor, el producto masticable encabezó el segmento con US$ 30,5 millones.
Estos datos muestran que el negocio de origen animal excede ampliamente a la carne que llega al consumidor final. Una parte relevante de la generación de divisas se encuentra en la utilización y comercialización de distintos derivados de la cadena productiva.
Una comparación que cambia la lectura
Si el análisis se limita a 2025, el primer semestre muestra una caída importante tanto en volumen como en ingresos. Pero al ampliar el horizonte, la fotografía resulta diferente.
Respecto de 2024, las exportaciones de productos y subproductos de origen animal disminuyeron 29,85% en volumen, pero aumentaron 4,48% en valor FOB. Es decir, Paraguay exportó casi un tercio menos de kilos que dos años atrás y, aun así, generó más dólares que en ese periodo.
La comparación con 2023 también resulta significativa: frente a los 297,6 millones de kilos enviados en aquel primer semestre, los 267,2 millones de 2026 representan una reducción de 10,22%. Sin embargo, el valor pasó de US$ 966,6 millones a US$ 1.158 millones, un incremento de 19,8%.
Y si se retrocede hasta 2020, el contraste es todavía mayor. El volumen de 2026 supera en 16,7% al de aquel año, mientras que el valor FOB prácticamente se duplicó, con un crecimiento de 89,11%.
La trayectoria deja en evidencia un cambio en la ecuación del negocio: el crecimiento de los ingresos no depende exclusivamente de aumentar los kilos exportados. El valor obtenido por cada unidad comercializada se volvió un componente determinante del desempeño.
El desafío: sostener valor en un escenario de menor volumen
Los datos del primer semestre plantean una doble lectura para la cadena cárnica y de productos de origen animal. Por un lado, existe una disminución considerable en el volumen exportado, especialmente en el principal rubro, la carne bovina. Por otro, los precios y la composición de los envíos permiten que la caída en dólares sea sustancialmente menor.
El resultado también expone diferencias importantes entre los sectores. La carne bovina y la menudencia bovina registran retrocesos frente a 2025, mientras que los segmentos porcino, aviar y los subproductos comestibles muestran avances.
Para el sector exportador, el desafío pasa entonces por sostener el valor de sus productos en los mercados internacionales, pero también por recuperar capacidad de volumen y continuar ampliando la diversificación de la oferta. La dependencia de la carne bovina sigue siendo elevada, por lo que el crecimiento de otros segmentos todavía no compensa la magnitud del retroceso de la principal categoría.
El informe de SENACSA deja, en definitiva, una fotografía menos lineal de la industria. Paraguay exportó menos productos de origen animal en el primer semestre de 2026, pero la pérdida de volumen fue mucho mayor que la reducción de los ingresos. La carne bovina continúa dominando la generación de divisas, aunque con menos kilos y un mayor valor promedio, mientras que porcino, aviar y algunos subproductos comienzan a aportar una mayor cuota al resultado.
La segunda mitad del año será clave para determinar si el retroceso del volumen constituye una corrección puntual o el inicio de una tendencia más prolongada. Por ahora, los números muestran un sector que está generando dólares con una cantidad considerablemente menor de producto y que, al mismo tiempo, empieza a mostrar una canasta algo más diversificada.



