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5,6% de crecimiento: qué sectores están realmente moviendo la economía paraguaya

La economía paraguaya cerró el primer semestre del 2026 con un crecimiento acumulado del 5,6%, según el Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (IMAEP).

El resultado de junio también fue del 5,6% interanual y confirma una expansión que se mantiene en los principales sectores productivos, pero detrás del número general aparece una economía que avanza a distintas velocidades; mientras el sector primario crece un 9,4%, los servicios lo hacen 4,9% y las manufacturas apenas 2,8%.

El dato merece una lectura más allá del porcentaje global. El principal impulso provino del sector primario, que acumuló una expansión de 9,8% hasta junio. La agricultura fue favorecida por las perspectivas de una mayor producción de soja, caña de azúcar, mandioca, poroto, girasol y tabaco.

Sin embargo, el propio informe registra menores niveles previstos para maíz, algodón, sésamo y yerba mate, lo que muestra que incluso dentro del agro el comportamiento no es uniforme. La actividad ganadera también tuvo un desempeño positivo, aunque moderado.

El mayor faenamiento de porcinos y aves, junto con una mayor producción de leche cruda y huevos, contribuyó al resultado. En contrapartida, el faenamiento de ganado bovino registró una disminución, una señal que impide hablar de un avance homogéneo dentro de uno de los sectores tradicionales de la economía paraguaya.

El sector secundario acumuló un crecimiento de 4,7% al cierre de junio y encontró uno de sus principales respaldos en la generación y distribución de energía eléctrica, además del suministro de agua y saneamiento. La construcción también mostró un aumento interanual, explicado principalmente por un mayor ritmo de ejecución de obras privadas.

Sin embargo, cuando se mira específicamente a la industria manufacturera, el panorama es menos contundente. El sector creció 2,8% interanual en junio y acumuló 3,1% en el primer semestre. Hubo avances en aceites, lácteos, bebidas y tabacos, productos químico – farmacéuticos, madera, papel, minerales no metálicos, maquinarias y equipos, entre otros rubros.

Pero ese crecimiento fue parcialmente neutralizado por caídas de carnes, azúcar, molinerías y panaderías, textiles, cueros y calzados, metales comunes y productos metálicos.

Los servicios, en cambio, muestran una expansión más extendida. El sector acumuló un crecimiento de 5,1% a junio, con resultados positivos en intermediación financiera, comercio, servicios gubernamentales, inmobiliarios, telecomunicaciones, transporte, restaurantes y hoteles, además de servicios a empresas y hogares.

Es decir, el crecimiento no se limita a la producción de bienes: también está encontrando respaldo en actividades vinculadas al consumo, las finanzas y los servicios empresariales.

Hay, además, un dato que permite dimensionar mejor la amplitud del crecimiento. El IMAEP sin agricultura ni binacionales registró una expansión interanual de 5% en junio y acumuló exactamente ese mismo crecimiento al cierre del primer semestre. Esto indica que, aun excluyendo dos componentes históricamente determinantes para la actividad paraguaya, la economía mantiene una tasa de expansión relevante.

Por tanto, junio muestra una economía que mantiene un ritmo sólido, pero cuyo crecimiento todavía presenta diferencias importantes entre sectores. El agro aparece como el gran acelerador, los servicios aportan una base más diversificada y la energía y la construcción sostienen al sector secundario. La industria manufacturera, en cambio, avanza a un ritmo considerablemente menor y registra retrocesos en varias ramas.

El desafío no está solamente en sostener el 5,6%, sino en determinar cuánto de ese crecimiento puede convertirse en una expansión más equilibrada y persistente. Por ahora, los datos del IMAEP muestran una economía que crece con fuerza, pero también revelan dónde están sus motores y cuáles son los sectores que todavía necesitan tomar mayor velocidad.

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