El crecimiento de nuevos polos urbanos y el ingreso de capital extranjero elevan las exigencias sobre planificación, transparencia, infraestructura y calidad de los proyectos.
En la foto: Raúl Constantino, presidente de la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios (Capadei).
Para el sector privado, esta transformación representa el inicio de una etapa de mayor maduración, en la que el crecimiento ya no puede medirse únicamente por la cantidad de proyectos. La profesionalización de los desarrolladores, la participación de nuevos inversores y una demanda más exigente obligan a avanzar hacia un modelo sostenible y ordenado.
Raúl Constantino, presidente de la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios (Capadei), considera que el real estate atraviesa actualmente un proceso de transformación que comienza a consolidarlo como una actividad estratégica para el desarrollo económico.
“Ya no hablamos solamente de un crecimiento en la cantidad de proyectos, sino de un proceso de consolidación de la actividad inmobiliaria como uno de los sectores estratégicos para el desarrollo económico del país”, afirmó.
Asunción continúa concentrando gran parte de la actividad, pero el desarrollo comienza a extenderse hacia ciudades del Área Metropolitana y otros puntos del territorio. Constantino señaló que durante 2026 se mantiene un importante dinamismo en la aprobación y ejecución de proyectos, particularmente en corredores estratégicos de la capital y nuevos polos urbanos.
Un comprador más exigente
La transformación también alcanza a la demanda. El comprador actual dispone de mayor información y evalúa variables que trascienden el precio y la superficie de una propiedad.
Ubicación, conectividad, seguridad, infraestructura, servicios, eficiencia y calidad urbana ganan peso en la decisión. Para los inversores, a esos factores se suman la rentabilidad, la liquidez, la calidad constructiva y el respaldo de quienes desarrollan el proyecto.
“El mercado está dejando atrás el concepto de un producto inmobiliario uniforme y avanzando hacia proyectos cada vez más segmentados, con mayor atención a ubicación, calidad, servicios, eficiencia, seguridad, conectividad y relación entre precio y valor”, explicó.
Constantino destacó además un creciente interés de inversores extranjeros por Paraguay, una tendencia que representa una oportunidad para el sector, pero que también obliga a elevar sus estándares.
La transparencia, sostuvo, adquiere especial relevancia en ese proceso. Para tomar decisiones, un inversor necesita conocer quién está detrás del proyecto, cómo se estructura, cuál es su respaldo financiero y bajo qué condiciones legales y comerciales se desarrolla.
Las condiciones para dar el siguiente salto
El presidente de Capadei identificó varios aspectos que todavía condicionan la expansión del sector. Entre ellos mencionó la seguridad jurídica y la previsibilidad de las reglas, la burocracia y los tiempos de aprobación, el acceso al financiamiento de largo plazo, la infraestructura, el transporte, los servicios públicos y la disponibilidad de mano de obra calificada.
“Un proyecto inmobiliario requiere años de planificación, inversión y ejecución. Por eso, las reglas deben ser claras, estables y previsibles durante todo el ciclo del proyecto”, enfatizó.
La simplificación y digitalización de los trámites administrativos constituye otro punto relevante. Constantino aclaró que agilizar los procedimientos no implica reducir los controles, sino lograr procesos más eficientes, transparentes y previsibles.
A ello se suma una asignatura todavía pendiente para el mercado paraguayo: generar información sectorial sistematizada.
Capadei identifica como una necesidad contar con indicadores que permitan conocer con mayor precisión la oferta y la demanda, cantidad y características de los proyectos, inversión, precios, absorción, vacancia, rentabilidad y comportamiento de los diferentes segmentos.
“Un mercado que quiere atraer capital internacional necesita contar con información confiable. Un mercado con mayor información es necesariamente un mercado con mayor transparencia, mayor confianza y mayor capacidad para atraer inversión”, sostuvo.
Más allá de la vivienda
Las oportunidades que observa el gremio tampoco se limitan al segmento residencial. Constantino identifica potencial en oficinas de calidad, proyectos de usos mixtos, hotelería, centros logísticos, desarrollos relacionados con el turismo y nuevos formatos destinados a profesionales y empresas que se instalan en Paraguay.
El Área Metropolitana aparece además como uno de los territorios con mayor potencial. El crecimiento de Asunción hacia ciudades como Luque y otros municipios está generando nuevos polos urbanos y modificando progresivamente la distribución de la inversión inmobiliaria.
“La oportunidad consiste en anticipar ese crecimiento y desarrollar ciudad, no simplemente construir edificios”, afirmó.
De cara a la próxima década, Constantino considera que el real estate puede consolidarse definitivamente como una industria estratégica para Paraguay, favorecido por una población joven, un proceso de urbanización todavía en evolución, necesidades de vivienda e infraestructura y una economía con posibilidades de continuar diversificándose.
Pero esa expansión, advierte, deberá estar acompañada por una mirada integral sobre las ciudades: definir dónde crecer, cómo movilizar a la población, cómo extender la infraestructura y de qué manera generar nuevos centros urbanos capaces de mejorar la calidad de vida.
“El objetivo no debe ser simplemente construir más, sino construir mejor, generar valor y desarrollar ciudades más competitivas, sostenibles y preparadas para las próximas décadas”, concluyó.
